null: nullpx
Amenazas

La carrera contra el reloj para prevenir un desastre en la represa Oroville

Las autoridades tienen 48 horas para proteger la integridad de un dique en cuya base apareció un agujero el domingo. Después volverá a llover, el agua podría rebosar nuevamente y erosionar más el área afectada.
13 Feb 2017 – 2:08 PM EST

LOS ÁNGELES, California.- Tras un domingo en alerta máxima, la situación en la represa Oroville, en el norte de California, se ha estabilizado el lunes aunque las autoridades no bajan la guardia ante el temor de que el agua en el embalse –al máximo de su capacidad- pudiera rebasar el dique nuevamente cuando vuelva a llover esta semana. Los ingenieros tienen apenas 48 horas para fortalecer la estructura de Oroville.

Más de 180,000 personas en los condados de Yuba, Sutter y Butte recibieron una orden de evacuación para desalojar la zona de inmediato el domingo luego de que el Departamento de Recursos Hídricos de California (DWR) descubriera que se había erosionado el terreno en la base del dique que está junto a la compuerta principal de salida de agua. Esto había formado una gran hendidura que iba creciendo en dirección a la pared. Si la erosión continuaba y afectaba al muro, nadie sería capaz de detener una masiva fuga de agua que inundaría el valle agrícola por el que transita el río Feather.

"La represa es sólida y está haciendo su tarea", aseguró este lunes al mediodía (hora local) el director de DWR, William Croyle, quien indicó no obstante que este incidente está afectado por múltiples variables y la situación es "dinámica", por lo que no se atrevió a hacer pronósticos sobre cuándo y cómo se resolverá la crisis. Por el momento, confirmó el sheriff de Butte, Kory L. Honea, las evacuaciones siguen en pie. Honea tampoco se aventuró a poner fecha para el regreso de los desplazados y se limitó a explicar que están diseñando un plan para que, cuando llegue el momento, el retorno se haga de forma organizada.

La represa Oroville, la más alta del país, ha estado recibiendo agua sin cesar durante una intensa temporada de lluvias, hecho que llevó el embalse hasta sus máximos. Para impedir que rebosara –lo que finalmente ocurrió- se realizaron sueltas controladas de agua por la rampa principal, donde apareció una gran zanja que inquietó a los técnicos.


Se optó entonces por reducir el caudal de agua que se desalojaba para minimizar los daños en esa rampa. El problema es que seguía entrando más agua en la represa de la que salía, por lo que durante el fin de semana el contenido del embalse empezó a rebosar el dique anexo a la rampa, diseñado con menos altura para servir de vía auxiliar de escape de agua para situaciones de emergencia.

Nunca antes se había puesto a prueba esa forma de desagüe en los casi 50 años de historia de Oroville. La sorpresa fue que toda esa agua que desbordó el dique creó un agujero en la tierra y nadie sabía qué supondría eso para la integridad de la represa.

A DWR no le quedó otra opción más que tratar de drenar el embalse lo más rápido posible para que el agua dejara de rebosar y no siguiera aumentando el tamaño del agujero junto al dique. Antes de la medianoche del domingo, el nivel del agua de la represa había caído por debajo del tope, 900 pies de altura. Dejó de salir el agua por esa vía. La mañana siguiente tocaría hacer balance de daños.


Fotos: Evacúan a miles en el norte de California por daños en la presa de Oroville

Loading
Cargando galería

Evaluación sobre el terreno


El lunes llegó soleado y seco, lo que está permitiendo los trabajos en el exterior de la represa donde las imágenes aéreas muestran maquinaria pesada y trabajadores inspeccionando la zona. Paralelamente se han estado preparando sacos de rocas que han sido transportados en helicóptero hasta el dique con el fin de taponar, en la medida de lo posible, el agujero. No se han detallado planes más específicos hasta ahora, si bien los ingenieros no pudieron conocer el grado de erosión existente hasta la mañana del lunes.

Croyle dijo desconocer aún cuál es la gravedad de la degradación del suelo ocasionada por el flujo de agua frente al dique, aunque tenía previsto reunirse con los miembros del equipo que están realizando el análisis durante la tarde para valorar el modo de proceder más adecuado.

El margen de maniobra es escaso. En apenas 48 horas volverá a llover en el norte de California, según la previsión del Servicio Nacional de Meteorología (NWS), lo que nuevamente incrementará el flujo de agua que llega al embalse.


DWR mantiene el caudal de salida de agua en 100,000 pies cúbicos por segundo. Este torrente evacúa por la rampa principal, que está horadada por una inmensa zanja que tiene al menos 200 pies de largo y 30 de ancho (60-9 metros). De acuerdo con Croyle, la erosión en esa rampa no está progresando. Los técnicos saben que pueden aumentar la corriente hasta los 150,000 pies cúbicos si fuera necesario, pero quieren evitar situaciones límite para prevenir inundaciones en el valle.

El objetivo de las autoridades es que disminuya el nivel del agua del embalse en 50 pies antes de que comience a llover de nuevo. Durante las últimas tormentas hubo momentos en el que el caudal de agua que entraba en el embalse era de 192,000 pies cúbicos por segundo, por lo que si las próximas dejan muchas precipitaciones, la represa podría volver a saturarse al entrar más agua de la que se puede desalojar. El dique rebosaría, el torrente caería sobre la zona en la que se encuentra el hoyo y se pondría a prueba entonces si las reparaciones fueron suficientes.


A las 9 de la mañana de lunes la represa estaba recibiendo 37,000 pies cúblicos de agua por segundo y descargando 100,000 pies cúbicos.

El gobernador de California emitió una orden de emergencia para liberar los recursos que sean necesarios para impedir una desgracia. Las autoridades locales y estatales están en modo de emergencia, los agentes del sheriff hacen turnos continuos y duermen junto a sus vehículos, la policía patrulla por las calles desiertas para prevenir saqueos y revisar que nadie quede atrás.

La tarde del domingo fue caótica tanto en la represa como en el valle. Los miles de residentes que trataban de huir –la mayoría hacia el sur- se encontraban atorados en grandes atascos, sin apenas poder moverse, mientras la amenaza de un colapso en Oroville pendía sobre sus cabezas.


Más contenido de tu interés