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Elecciones 2018

ICE y los indocumentados, el debate central en la elección del sheriff del condado de Los Ángeles

Los aspirantes a dirigir el departamento de alguaciles más grande de Estados Unidos tienen posturas distintas respecto al acceso que deben tener los agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas a las cárceles del condado. Uno apoya que entren para tomar la custodia de los reos peligrosos, pero su contendiente cree que esa transferencia debe ocurrir fuera de esas instalaciones.
24 Oct 2018 – 1:11 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.– 'La Poli Migra'. Así apodan despectivamente al Departamento del Sheriff del condado de Los Ángeles (LASD) porque hace una década tenía una estrecha relación con el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE): participaba en sus operativos, retenía a indocumentados sin pruebas y durante períodos prolongados, incluso les negaba salir bajo fianza para que terminaran bajo custodia federal. Algunas de esas violaciones –que ya eliminó la dependencia– quedaron confirmadas a través de una demanda.

Según activistas, dicha colaboración permitió que ICE deportara a 23,000 inmigrantes de esta metrópoli entre 2009 y 2010. Esto es 6,000 más que los expulsados en esos años por el entonces sheriff del condado de Maricopa (Arizona), el polémico Joe Arpaio.

Este antecedente permite entender por qué en la actual contienda para elegir al siguiente jefe del departamento de alguaciles más grande del país, uno de los temas centrales es cuál es la postura de los candidatos respecto a la cooperación entre el Sheriff angelino y ICE. Esa elección se definirá este 6 de noviembre.

Por un lado, el actual titular de la agencia, Jim McDonnell, aplaude que sus advertencias antes de que se aprobara la ley de estado santuario (SB 54) ayudaron a no cerrar por completo el acceso que tienen los agentes migratorios a las cárceles locales. Él y otros jefes policiales abogaron para que se incluyera una lista de 800 delitos graves y violentos para transferir a los reos peligroso a custodia de autoridades migratorias.

"Estamos siguiendo la ley. El objetivo es no excluir a ICE de todo lo que hacemos, porque también se encargan de la seguridad del puerto más grande del país (el complejo Los Ángeles-Long Beach) y del aeropuerto de Los Ángeles. Además, son uno de los mejores socios en investigaciones de tráfico sexual", dijo McDonell en una entrevista con Univision Noticias.

"Nosotros no trabajamos de cerca con ICE, pero le damos acceso como la ley indica. Lo valioso es que ICE viene a las cárceles a tomar custodia de alguien que, de lo contrario, estaría libre en los vecindarios", explicó.

Antes de que la ley santuario entrara en vigor, el Sheriff comenzó a cortar lazos con las autoridades migratorias prohibiendo a sus empleados compartir información sobre víctimas y testigos. También redujo paulatinamente el número de detenidos que les entregaba, afirmó McDonnell.

Cifras de este departamento policial confirman que unos 312,000 detenidos fueron puestos en libertad en 2016, de los cuales poco más de 1,000 fueron transferidos a la custodia de ICE. "En 2018 esos números son de menos del 1%", aseguró el jefe del LASD.

Sacar a ICE de las cárceles o no

Pero su oponente, el teniente retirado Alex Villanueva, cree que el departamento del Sheriff está enviando un mensaje equivocado a la comunidad inmigrante, porque, si bien está limitado, aún tiene un lazo con oficiales migratorios. En su opinión, eso afecta la confianza hacia los alguaciles.

"Voy a sacar a los agentes de ICE de las cárceles. Haré el traslado de los que califican bajo la ley SB 54 (los convictos por delitos graves) afuera de las cárceles y fuera de la vista de los presos. Voy a dibujar una línea en el suelo muy clara de que no hay una cooperación entre ICE y la Policía local", aseguró Villanueva a este medio.

A quien pretende convertirse en el cuarto hispano que tome el mando del Sheriff angelino le incomoda la lista de crímenes que marcan la excepción bajo la SB 54. "Tengo entendida que fue creada por la administración Trump", reclamó. Sin embargo, esa teoría no está confirmada.

Sus propuestas, que han aplaudido organizaciones proinmigrantes, buscan que los indocumentados se animen a denunciar y testificar en crímenes que investiga el Sheriff, señaló Villanueva.

"Eso (el temor a ser deportado por acercarse a los alguaciles) permite que se aprovechen de esa debilidad y se cometan más crímenes", advirtió el candidato.

¿Hasta dónde llega ICE?

Actualmente, el Sheriff permite que los agentes de ICE usen una oficina designada para agencias policiales externas en el Centro de Recepción de Reclusos en el centro de Los Ángeles.

El departamento ha dicho que los agentes migratorios no tienen acceso a la información de los reclusos más allá de la que está disponible en su sitio de Internet.

Sin embargo, un informe del Inspector General del Sheriff descubrió el año pasado que la institución le había dado un espacio de su oficina a dichos oficiales federales, el cual incluía computadoras que proporcionaban "un flujo constante de información sobre los presos que pronto serían liberados". McDonnell reconoció la falla y retiró los dispositivos del sitio.

Por otro lado, un juez federal dictaminó en febrero que ICE y el Sheriff violaron los derechos de miles de inmigrantes que fueron detenidos sin pruebas y por períodos prolongados obedeciendo a pedidos del gobierno federal, además por negarles la libertad bajo fianza. A raíz de eso la institución canceló tales prácticas.

"No somos una agencia de inmigración", dijo McDonnell. "Nuestro rol es proteger a todos en nuestras comunidades", enfatizó.

Una competencia reñida

El Sheriff de Los Ángeles tiene 18,000 empleados, incluyendo poco más de 8,000 agentes, y supervisa el sistema penitenciario más grande del país, el cual alberga a 17,000 reos en un día regular. También vigila los sistemas de cortes y de colegios comunitarios más extensos de Estados Unidos. Su presupuesto anual supera los 3,300 millones de dólares.

Villanueva, quien hace 55 años nació en Chicago, Illinois, afirma que él es la única opción para cambiar un departamento que aún trata de sacudirse el escándalo de abuso policial en sus cárceles.

"Tengo el conocimiento institucional, la credibilidad como un reformador con experiencia, con 32 años en este trabajo y tengo la valentía de hacer las reformas necesarias", aseveró.

Él obtuvo el 33% de los votos en las elecciones primarias del pasado 5 de junio y se convirtió en el primer oponente en 100 años que lleve al sheriff que esté a una segunda ronda electoral. McDonnell obtuvo el 48% de los sufragios. Esto, a pesar de una notable diferencia en las arcas de campaña de cada uno. El primero había recaudado 27,000 dólares y el segundo, más de $580,000.

Villanueva, hijo de un puertorriqueño y una estadounidense, ha recibido el apoyo de los electores latinos, en particular de los que viven en el sureste de Los Ángeles, el Valle de San Fernando y Pomona. Él se afianzó otro triunfo simbólico: por primera vez en un siglo el sindicato de alguaciles del condado apoyó a un aspirante en lugar de respaldar al actual titular.

"(McDonnell) ha fracasado. No entiende a la institución, no quiere a los agentes y no tiene interés. Quiere convertir al departamento en la Policía de Los Ángeles, que está muy militarizada", reclamó.

"Hemos hecho un buen trabajo"

Su contrincante, en tanto, critica que Villanueva jamás alcanzó un rango de liderazgo en el Sheriff, del cual se retiró en febrero pasado después de 32 años de servicio.

"Mi oponente jamás ha manejado un presupuesto, se retiró como teniente y solo estuvo en el Comando de Vigilancia de la ciudad de Pico Rivera, teniendo el mando de 18 personas. Yo he supervisado a 18,000 empleados", comparó.

McDonnell fue jefe de la Policía de Long Beach y estuvo en la terna de candidatos para liderar la Policía angelina (LAPD), en la cual trabajó durante la mayor parte de su carrera policial. Pero activistas han interrumpido sus discursos reclamando que ha encabezado una política "antiinmigrante y racista". También le reprochan su pasado republicano.

El sheriff ha negado esas acusaciones: "Mi objetivo cuando llegué era que la placa del departamento volviera a brillar y restaurar la credibilidad del Sheriff".

"Lo más importante: que hubiera más confianza del público. Viendo cuatro años hacia atrás siento que hemos hecho un buen trabajo", concluyó el funcionario.

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