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Asaltos y Robos

“Esto fue un crimen de odio”: vendedores ambulante relatan el brutal ataque que sufrieron en Los Ángeles

Los compañeros de Pedro Daniel Reyes, quien permanece hospitalizado con una fractura en la mandíbula y sin tres dientes, hablan sobre el brutal ataque que sufrieron durante la madrugada del 18 de marzo en el sur angelino. Las autoridades han ofrecido una recompensa de 25,000 dólares para arrestar a los responsables.
23 Mar 2018 – 09:26 PM EDT
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LOS ÁNGELES, California.- Tres inmigrantes mexicanos se preparaban para vender ropa, herramienta y alimentos en las calles de Sur Los Ángeles durante la madrugada del domingo pasado, cuando un grupo de jóvenes los abordó. “¡Money! ¡Todo!”, les exigieron. Los comerciantes les entregaron lo que traían en sus bolsillos, incluido un celular, pero los ladrones los tundieron a golpes.

Pedro Daniel Reyes, un vendedor de cacahuates y cocos, sacó la peor parte del ataque. Sus compañeros dicen que enfadó a los asaltantes porque les aventó el dinero y trató de huir. Aunque a media calle lo alcanzaron y le pegaron tan duro que perdió el conocimiento. El hombre de 54 años, quien sigue en un hospital, resultó con una mandíbula rota y perdió tres dientes. Quedó irreconocible.

“Lo acabaron, lo hicieron trizas”, lamentó Juan Antonio Reyna, de 50 años y quien fue el primero en ser atacado por los delincuentes. “Me pegaron con un fierro, traían algo en la mano. Por eso, con un solo golpe volé para un lado y ya de ahí no me paré”, contó este originario de la Ciudad de México que desde hace siete años vende muebles y herramienta de segunda mano sobre la Calle 31.

Juan Antonio, vecino de Sur Los Ángeles, afirma que recibió un puñetazo en la sien que lo noqueó durante unos cinco minutos. Antes de que le pegaran entregó a los rateros unos 280 dólares y un iPhone 6.


El segundo en la mira de los maleantes fue Luis Gutiérrez, un queretano de 70 años. En su caso, les dio unos 200 dólares en billetes y monedas, que llevaba para dar cambio a sus clientes. “Yo recuerdo que dándoles el dinero me tupieron como pera (de boxeo). Caí y no supe nada. A los tres nos llegaron al mismo tiempo. Mi otro compañero quiso correr, pero no contaba con que llegarían dos coches y que le pegarían en la calle”, agregó este hombre, el único sustento de su familia.

Padre de cinco hijos y abuelo de 16 nietos, el señor Luis relata que nadie les ayudó tras el brutal ataque, que fue captado por una cámara de vigilancia. Él y Juan Antonio permanecieron desmayados, uno a la par del otro, hasta que por sí solos se recuperaron de los golpes.

“Estábamos todavía temblando y mareados. Y cuando nos recuperamos nos preguntamos ‘¿Y el señor (Pedro Daniel) que estaba ahí?’. Estaba a media calle tirado. No se movía. Yo dije: ‘¡Ya lo mataron!”, dijo este residente de Sur Los Ángeles. “Estaba bañado en sangre, ni se conocía”, añadió.

Ellos le hablaron al servicio 911 para que le brindaran atención médica a Pedro Daniel.

Esta semana, el Concejo de Los Ángeles ofreció una recompensa de $25,000 a quien ofrezca información que lleve al arresto de los sospechosos, que las autoridades identifican como afroamericanos que iban a bordo de un coche sedán de color gris y una camioneta negra.

Una colecta en internet ha recaudado más de $150,000 para cubrir los gastos médicos del señor Pedro Daniel, un oaxaqueño que de lunes a sábado instalaba techos y los domingos vendía en la calle.


A los otros vendedores la agresión también les afectó económicamente. Ninguno ha podido trabajar y tienen miedo de vender en la Calle 31 porque aún no han detenido a los responsables. “A parte de que estoy espantado, tengo golpes internos”, dice el señor Luis, quien asegura que apenas si puede caminar y le duele todo el cuerpo. Él asegura que incluso ha pensado en no volver a vender en la calle.

La familia de este mexicano también abrió una cuenta en GoFundMe para recaudar dinero.

“Yo quisiera que los encontraran para que no sigan haciendo daño y que los castiguen como marca la ley”, dijo el señor Luis sobre las personas que los golpearon.

Su compañero Juan Antonio dice que él también dejó de trabajar. Es la primera vez que le roban en Los Ángeles, pero tiene miedo de que los agresores lo busquen para hacerle algo peor y terminar como su compañero, a quien fue a visitar hace unos días. Dice que no puede hablar, que sigue incosciente y postrado en la cama del centro médico. Se cree que su recuperación dure alrededor de seis meses.

“Esto fue un crimen de odio”, dijo este inmigrante. “Nos golpearon con cizaña, ira, coraje. Esto es de seres sin sentimientos”.

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