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Contrabando

El contrabando de este extraño animal marino generó $17 millones a una familia hispana (y 26 cargos judiciales)

Conocida como pepino de mar, esta especie ha generado un lucrativo negocio ilícito en México y California porque en Asia es considerado un platillo gourmet. Allá lo venden hasta en 300 dólares por libra.
27 May 2017 – 5:21 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- La especie se llama pepino de mar, está en peligro de extinción y es considerada un platillo gourmet en China y Hong Kong, donde compran cada libra hasta por 300 dólares. A ese interés le sacó provecho una familia hispana que se amparó de una red de funcionarios corruptos para traer cargamentos del animal marino de Yucatán a Tijuana, México, luego pasarlos ilegalmente a California y enviarlos a Asia.

Este negocio ilícito, según las autoridades federales, generó más de 17 millones de dólares entre 2010 y 2012 a Ramón Torres Mayorquin y su hijo, David Mayorquin, dueños de la firma Blessings, con sede en Tucson, Arizona. Ambos fueron acusados este viernes en una corte federal en San Diego, California, por 26 cargos relacionados con el lucrativo contrabando de pepinos de mar.

La compra-venta de este animal marino en riesgo de desaparecer debido a los contrabandistas, también es un negocio legítimo. Pero los operadores deben sujetarse a distintas regulaciones, como capturarlos en cierta temporada. El tráfico de esta extraña especie marina es considerado uno de los peores crímenes a la vida silvestre en el sur de California.

La investigación enfocada en los Mayorquin, que contó con la cooperación del gobierno mexicano, resultó en un duro golpe a los exportadores ilegales de ese animal. Los filtros más estrictos resultaron en un desplome de casi el 93% de la cantidad de pepinos de mar importados de México a Estados Unidos a través de las garitas de San Diego, en los últimos tres años, reportaron las autoridades.

En esos puntos de acceso, los cargamentos importados del vecino país bajaron de casi 1.1 millones de kilos en 2013 a solo 70,700 kilos el año pasado. A nivel nacional, esa actividad comercial bajó de 4 millones a 3 millones de kilos en el mismo período.

“Una gran demanda extranjera de los pepinos de mar cosechados en México ha impulsado un aumento en los esquemas ilícitos de importación descubiertos en las garitas comerciales en la frontera México-Estados Unidos”, dijo Dave Shaw, agente especial de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional en San Diego, en un comunicado.


La ruta del contrabando

Según la acusación federal, los Mayorquin compraron unos 13 millones de dólares de pepinos de mar capturados ilegalmente en la península de Yucatán. Los cargamentos hacían una escala en Tijuana, donde obtenían etiquetas y facturas falsas que entregaban en la garita de Otay Mesa, en San Diego.

Los recibos de pago presentados a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) señalaban falsamente a Ramón Mayorquin como el proveedor de los pepinos de mar y registraba un domicilio inexistente en México. También indicaban un precio muy inferior al que los revendieron.

Cuando los cargamentos cruzaban hacia EEU, su hijo los exportaba a clientes en China y otros lugares de Asia. Se estima que en solo tres años obtuvieron unos 17.5 millones de dólares.

Como parte del plan, los Mayorquin habrían efectuado pagos a cuentas bancarias con nombres falsos para ocultar las ventas ilegales y los ingresos. Además sobornaron a funcionarios mexicanos para asegurar que no se tomara ninguna medida contra los pepinos de mar cosechados ilegalmente.

De acuerdo a la fiscalía federal, en junio de 2011 uno de sus compinches en México le envió un correo electrónico a David Mayorquin ventilando el supuesto esquema corrupto: “Queremos que lo que se debe en el flete sea su contribución para el soborno, 32K”. Se refería a un pago ilegal de 32,000 dólares destinado a algún oficial mexicano no identificado en la acusación.

La próxima comparecencia de los Mayorquin ante un tribunal se ha programado para el 10 de julio.

Científicos y grupos ambientalistas han externado su preocupación por el efecto de una masiva captura ilegal de pepinos de mar, ahora considerada una especie en peligro de extinción.

“Los pepinos de mar desempeñan un papel importante en el ecosistema marino, ayudando a reciclar los nutrientes y descomponer la materia orgánica. La sobreexplotación ilegal amenaza más que las propias especies, afectando los delicados arrecifes de coral y las pesquerías locales”, expresó Ed Grace, subdirector del Servicio de Pesca Vida Silvestre de EEUU.

“El hecho de perseguir a los cazadores furtivos y traficantes de fauna silvestre como estos no sólo es crítico para salvar especies protegidas como los pepinos de mar, sino que además garantiza cierta justicia para los afectados por sus actividades ilegales “, agregó.

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