Inmigrantes indocumentados

El abrazo de una madre y su hija migrante que pone fin a 13 años de separación

Maura tenía 13 años sin ver a su madre Ana Bertilia Ascencio tras emigrar de su natal El Salvador.
27 Ago 2016 – 7:01 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- Pasaron más de 13 años para que Maura Ascencio, quien dejó su natal El Salvador para emigrar como indocumentada a Estados Unidos, se volviera a abrazar con su madre, Ana Bertilia Ascencio, en la terminal del aeropuerto de Los Ángeles.

Las imágenes de esa reunión fueron filmadas y compartidas con Univision 34 Los Ángeles por unos familiares que querían inmortalizar un momento esperado, y que durante mucho tiempo pareció imposible. La madre de Maura recibió permiso para viajar con un visado temporal.

Como Maura, muchos de los más de 2.6 millones de indocumentados que viven en California se encuentran lejos de su familia sin posibilidad de reencuentro desde que entraron a Estados Unidos en busca de un futuro mejor.


De acuerdo con el Public Policy institute of California, de los 2.6 millones de inmigrantes indocumentados que vienen prinicipalmente de países hispanos, en Los Ángeles hay alrededor de 814,000.

El caso de Maura

Estando en El Salvador, Maura tenía dos trabajos con los que intentaba sostener a sus tres hijos y pagar su casa. Por las mañanas se desempeñaba como asesora de crédito. Al terminar su jornada, se ponía el delantal para preparar pupusas que vendería en la calle toda la noche.

“Yo sentía que ya no podía. No salían las cuentas aunque tenía dos trabajos. Una tía que está en Estados Unidos conoció mi situación y me ayudó a cruzar la frontera (ilegalmente). Al principio no me pesó tanto, porque mi idea era estar aquí tres años, pagar la casa que estaba a punto de perder y regresar con algo ahorrado para mis hijos”, explicó.

Familias zacatecanas separadas por décadas vuelven a abrazarse

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Reunir a su familia
Casi una década después de que llegara a Estados Unidos, Ascencio descartó la idea de regresar a El Salvador con su familia y optó por traer a sus hijos a Los Ángeles.

Ascencio volvió a casarse en Estados Unidos y empezó a tramitar un perdón migratorio ante quien ella creyó era un especialista a quien también le pagó para que la ayudara a arreglar la situación de sus tres hijos y pudiera traerlos desde El Salvador.

“Ocurrió hace cuatro años y el supuesto especialista terminó siendo un notario público que no tenía poder para ayudarme. Para arreglar los trámites de migración vendí la casa que antes no quise vender y la razón por la que vine aquí. Al final terminé por perderla”, dijo.

Cuando descubrió el fraude, los sueños de reunirse con su familia en Estados Unidos se sepultaron y, en un arranque de desesperación, la madre pensó en tomar el primer avión con destino a El Salvador para volver con sus hijos, pero su esposo y seres queridos la tranquilizaron para buscar alternativas.

“Llegué a un momento en el que el corazón ya no da y le propuse a mi hijo el menor (14 años) que se viniera con un 'coyote' hasta la frontera”, declaró.

El menor de los tres hermanos, a quien su madre dejó en El Salvador a los meses de nacido, aceptó cruzar ilegalmente cuando tenía 12 años.

“El trato fue que los 'coyotes' lo dejaran en la frontera para que inmigración lo detuviera. Una vez dentro de EEUU, mi esposo pudo ir por él y estamos en trámite de conseguir su estadía legal”, refirió.

Ascencio confía en que pueda reunirse con el resto de sus hijos y arreglar su situación migratoria para que, después de más de una década de vivir separados, puedan volver a encontrarse.

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