Elecciones 2016

El 7-J, la última gran batalla de primarias

A falta de un día para la jornada definitiva del período de primarias, repasamos cómo llegan los candidatos a la cita electoral en la que están en juego los votos de 6 estados, entre ellos California, cuyos resultados tienen un valor que va más allá de la suma numérica de delegados.
4 Jun 2016 – 9:36 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- Tras más de 4 meses de elecciones primarias en Estados Unidos, el proceso de selección de candidatos a la presidencia entra en su recta final con un panorama bastante definido que sitúa a Donald Trump (R) y Hillary Clinton (D) como los rivales que muy probablemente se verán las caras en los comicios de noviembre, aunque la exsecretaria de Estado aún tendrá que disipar algunas dudas este 7 de junio en California.

El martes se celebrarán primarias -además de en California- en Dakota del Sur, Montana, Nuevo Jersey y Nuevo México, mientras que los demócratas de Dakota del Norte elegirán a su candidato a la presidencia en un proceso de caucus. El Distrito de Columbia pondrá fin al período de primarias el 14 de junio.

Donald Trump es ya el virtual nominado republicano, lo mismo que Hillary Clinton, que alcanzó este lunes la cifra de delegados requerida para lograr el nombramiento, según la agencia AP, aunque Bernie Sanders no tira aún la toalla y espera cambiar el curso de los acontecimientos con una victoria en California.


La prueba de fuego de Hillary Clinton

A sus 68 años, esta política nacida en Chicago está a las puertas de una nominación a la que lleva años aspirando. En 2008 trató de lograrlo pero fue superada por Barack Obama. En esta ocasión ya rebasó la cantidad de delegados suficientes (2,383) justo en la víspera del 7-J, algo que llegaría tarde o temprano, si bien la jornada de mañana es vista por su rival Bernie Sanders como un ejercicio plebiscitario sobre la capacidad de Clinton para movilizar a los votantes en unas elecciones generales.

Hillary Clinton no solo ha de vencer, necesita que su victoria electoral sea amplia para acallar a sus críticos.

California es el estado con más peso electoral de EEUU (55 votos electorales) y ha votado demócrata masivamente en las elecciones presidenciales desde que en 1992 Bill Clinton accediera a la Casa Blanca con el apoyo californiano, entre otros territorios.

El gobernador de California, Jerry Brown, ya anunció que votaría por Clinton -a pesar de sus discrepancias en el pasado- y pidió unidad en el partido para enfrentarse a Trump. El diario Los Angeles Times, el más importante en la región, también recomendó el nombramiento de la exsecretaria de Estado, a la que ven con más opciones que a Sanders en un cara a cara con Trump.

Clinton, por su parte, parece que pasó la página de las primarias ya hace un tiempo. Sus discursos obvian la disputa con Sanders y se concentran en criticar a Trump, un rival al que acusa de tener un "temperamento inadecuado" para ser presidente.

Un sondeo elaborado por Field Research Corporation y publicado el día 2 de junio indicó que Bernie Sanders aún podría ser un dolor de cabeza para Clinton. La exsenadora cuenta con el apoyo de un 45% de los votantes en California, tan solo 2 puntos porcentuales más que Sanders, mientras que un 12% de los electores aún están indecisos.



El último cartucho de Bernie Sanders

El veterano senador por Vermont ha realizado una maratoniana campaña de primarias en California, una carrera a la desesperada para amasar el apoyo de un estado clave para los demócratas. Su objetivo, tal y como lo describió a finales de mayo, fue llevar su mensaje a más 200,000 californianos.

En algunos de sus mítines se dio baños de masas y, a pesar de sus 74 años, demostró su capacidad para conectar con los jóvenes y la población descontenta. California es el estado en el que Sanders ha obtenido más contribuciones económicas para su campaña, 36 millones de dólares gracias a las pequeñas donaciones.

Su base de seguidores dispuestos a dar dinero, aunque sea un poco, para llevarle hasta la Casa Blanca le permitió superar a Clinton al menos en recaudación. Datos de abril indicaban que Sanders recibió 209 millones de dólares por 190 de Clinton.

La baza del senador para darle la vuelta a la carrera de primarias es demostrar que Clinton, a pesar del respaldo de los electores demócratas que votan en primarias, carece de una masa crítica social para asegurar una victoria en unas elecciones generales.

Un triunfo de Sanders en California dañaría la imagen presidenciable de Clinton y podría añadir incertidumbre sobre su capacidad para derrotar a Trump en las generales a pocas semanas de la Convencion Nacional Demócrata de julio en Philadelphia, donde se proclama el candidato oficialmente.

Este sábado, el senador advirtió a los medios de comunicación de que se esperen a declarar a Clinton como la virtual nominada del partido aunque logre el número de delegados necesarios para asegurarse el nombramiento el supermartes. Clinton lo logró un día antes, pero Sanders sigue presagiando una convención abierta.



Donald Trump, a batir un récord

Resulta oficiosamente la pugna republicana, Donald Trump, de 69 años, aspira a consagrarse como el candidato que más votos ha obtenido en la historia de unas primarias en su partido. El magnate, con 10.1 millones de sufragios, está cerca de superar los que consiguió los 10.8 que consiguió George W. Bush en 2000.

Si bien Trump es virtualmente el nominado republicano a la presidencia ya que es el único postulante aún en liza y ha rebasado el número de delegados necesarios para su proclamación (1,239), un abrumador apoyo de los electores le ayudaría para unir al partido tras su candidatura, una que muchos republicanos no terminan de creerse. En esa lista está el último republicano que trató de llegar a la Casa Blanca, Mitt Romney, aunque cada vez quedan menos opositores dentro de las filas conservadoras. El líder republicano en la Cámara de Representantes, Paul Ryan, dejó atrás sus reticencias sobre Trump el 2 de junio, día que anunció que votaría por él.

Mientras tanto, Trump ha continuado con sus mítines de campaña donde es acompañado por numerosos simpatizantes -miles en muchos casos- y que suelen tener como colofón enfrentamientos callejeros violentos protagonizados -en gran medida- por sus opositores. Casi todos los eventos de Trump en California acaban con arrestos, algo que también ocurrió recientemente en Nuevo México, otro de los estados con primarias el 7 de junio.

Los últimos días, Trump ha repetido varias veces su intención de presentar dura campaña a los demócratas en California con el fin de volver a colorear de rojo republicano este territorio tras más de 20 años votando azul. Es una cuestión "estratégica", dijo Trump, quien para conseguirlo tendrá que mejorar la percepción que tienen los latinos, la población más abundante en California, sobre su persona.

Según una encuesta de mayo de Wall Street Journal y NBC, solo un 20% de los hispanos apoyarían a Trump en unas elecciones generales en las que se enfrentara a Hillary Clinton, que recibiría un 68% del respaldo latino.



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