Discriminación

De la ola y el "Cielito lindo" a un polémico grito vulgar

Los aficionados mexicanos al futbol gritan “puto” al rival como parte de la fiesta deportiva en el estadio, pero los críticos argumentan que el origen de la palabra es homofóbico y discrimina al asociar a los homosexuales con el valor de un insulto, lo que significaría que son algo malo, dañino o vergonzoso.
18 Jun 2016 – 2:00 AM EDT

LOS ÁNGELES, California.- De la ola que los aficionados mexicanos al futbol hicieron popular durante el mundial México 86, y de los cánticos del "Cielito lindo" que perduraron hasta Alemania 2006, la pasión en la grada ha derivado en un polémico grito de “puto”.

El controversial clamor de la fanaticada habrá de retumbar este sábado 18 de junio en el Levi´s Stadium de Santa Clara, California, al celebrarse el partido de México vs. Chile en los cuartos de final de la Copa América Centenario, a pesar de los esfuerzos por erradicarlo de quienes lo consideran un acto que contribuye al rechazo de los homosexuales.

La palabra refiere a un hombre homosexual o para decir que alguien es cobarde o miedoso, según la definición del Diccionario del español de México (DEM).

Aunque en otros contextos y tonos de voz, la palabra puede tener diferentes significados, lleva implícito el afán de menospreciar, es una grosería, una ofensa, como si el ser homosexual representara una vergüenza o deshonor, según lo expone José Woldenberg, profesor de ciencias políticas y sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Es decir, a quien le dicen "puto" lo ofenden al compararlo con un homosexual, lo que supondría que el ser homosexual es algo malo y de esa forma se consolida el prejuicio por la orientación sexual.


En ese sentido el grito desde la grada es considerado homofóbico y por ello pretende ser erradicado por la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) al imponer multas y no permitir audiencia en los estadios para obligar a los directivos del futbol mexicano a tomar medidas, como las campañas “Abrazados por el futbol” y “Ya párele”.

Dichas campañas poco le han importado al aficionado que sigue descargando su alarido. Así lo expuso Héctor Muñoz, un aficionado de la Selección Mexicana, que publicó este comentario:

“Mira mi querida Selección, cuando ganes algo que valga la pena como la Copa América o pases del 5to. partido del Mundial, creo que tendrás derecho a regañarnos o exijir algo, porque sólo eres rey de los amistosos, pero nunca has ganado nada, entoces ya párenle de ser mediocres, de no ganar nada, ya párenle de quedarse en el 5to. partido, ya párenle de jugar con las ilusiones de los aficionados, ya párenle de juzgarnos y déjennos ser, porque cuando tal vez me llenes de orgullo, creo que quizás yo y muchos más le pararemos al grito”.

¿Y si el grito fuera "negro" o "indio"?

Para Guillermo Alonso Meneses, investigador del Departamento de Estudios Culturales del Colegio de la Frontera Norte (El Colef), la palabra sí tiene un origen homofóbico, pero en la tribuna el aficionado la grita sin ese significado.

“El problema es que la cultura popular mexicana es homófoba, maleducada y de pelados”, comentó. “Los que gritan puto no lo hacen pensando en que el portero sea homosexual, sino porque forma parte del cotorreo de la grada. Si la FIFA sigue con la idea de erradircarlo, se va a meter en una bronca, mejor no golpear ese avispero”.

Sin embargo, hay quienes consideran que la palabra es tan dañina como el uso despectivo de “negro” o “indio” con la que se discrimina a sectores de la población.

Acostumbrar el uso de la palabra “puto” es consolidar la falsa idea de que los homosexuales no valen, que no importan, y por lo cual se pueden hasta justificar los ataques en contra de esa comunidad, como el ocurrido en una discoteca gay de Orlando, Florida, que dejó 49 muertos, según lo exponen varios analistas.

La carga implícita


Andrés Aradillas López, un hincha del equipo "Tricolor" que es profesor de economía en la Universidad de Penn State, critica los argumentos de quienes dicen que el grito no tiene significado homófobo, que es por pura diversión y por lo cual no se debe exagerar.

Lo compara con quienes defienden la bandera confederada como un símbolo patrio o porque aparecía en el programa de televisión Dukes of Hazard cuando históricamente está ligada al racismo.

“La palabra 'puto' se mantiene como un insulto a los homosexuales y en ambos casos, tanto quien ondea la bandera confederada como quien grita la palabra, no decide el significado”, refiere una declaración de Aradillas López en SB Nation.

Otro investigador de la UNAM y analista de la cultura mexicana, Guillermo Sheridan, expone su punto de vista en la revista Letras Libres:

“Saltar del 'Cielito lindo' al puto expresa la bipolaridad mexicana entre la encomiable voluntad de alegría y el miedo que se expresa como abuso. Pues gritarle puto al adversario agravia a una persona y discrimina a los gays, pero también denigra la idea del adversario, fomenta la intolerancia y hace patria fortaleciendo aún más en la niñez el arte del bullying en el que México ya destaca. Que las estaciones televisivas, abochornadas, cancelen el sonido a la hora del grito, sólo propicia que el grito se haga más prolongado”.


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