Victoria Ruíz, desde muy pequeña, ha tenido que afrontar circunstancias muy fuertes que la han obligado a madurar. Esta menor de edad está luchando desde que tenía 6 meses con varios problemas físicos que le han impedido llevar una infancia común y corriente. Sin embargo, a pesar de tener sus dos piernas amputadas, ahora sueña bailar ballet como si nada hubiera pasado.
Aunque le amputaron sus piernas, esta niña hispana sueña con convertirse en una bailarina de ballet
Victoria Ruíz nació sin peroné ni tibia y, cada año, viaja junto a su madre desde México hasta Los Ángeles para continuar con el tratamiento: "Cuando uno pasa por estas cosas, le toma mucho valor a lo que realmente importa", y, para su hija, lo más importante es bailar.
"Cuando recién le amputaron ella lloraba y preguntaba cuándo le iban a volver a poner sus pies", cuenta Ruth Ortiz, madre de Victoria. "Yo le expliqué, sin lastimarla, que va a ser una muñequita y le van a quitar y poner sus pies".
Victoria nació sin peroné ni tibia y, cada año, viaja junto a su madre desde México hasta Los Ángeles para continuar con el tratamiento: "Es algo triste porque dejas a tu familia, dejas todo", cuenta Ruth. Sin embargo, en medio de la incertidumbre y la tristeza, hallaron un lugar que, según cuenta, se ha convertido en su segunda familia: el campamento de Ronald McDonald.
"Llegan los niños y los padres muy tímidos, no hablan con nadie, pero luego de estar varios días en el campamento se desarrollan y empiezan a interactuar con otras personas", cuenta Jazmin Hoya, empleada.
El campamento, ubicado en Mountain Center, es el único en el sur de California que cuenta con un programa en español. Más del 60% de las familias son latinas: "Muchas personas creen que, como llevamos el nombre de McDonalds, no necesitamos donaciones. Ellos solo nos dan el 10% de nuestros ingresos, por eso necesitamos el aporte de todos", cuenta Fátima Rodríguez, directora de la casa Ronald .
El doctor Stephen Speicher explica que quizás en estos lugares no pueden garantizar que se va a curar el menor de edad de un tumor pero sí se le curará el alma.
"Pienso que es muy importante cuando los niños no necesitan estar en un hospital, que tienen la oportunidad de llevar una vida normal. Y, el campamento, les da esa oportunidad porque es un lugar muy seguro", dice Speicher.
Cuenta Ortiz que su hija no siente dolores. Ella (su hija) le gusta levantarse temprano para aprovechar las múltiples atracciones que ofrece el campamento de Ronald McDonald, como pescar.
"Cuando uno pasa por estas cosas le tomas mucho valor a lo que realmente importa", cuenta Ortiz, y, para su hija, lo más importante es bailar.















