Edgardo Ugarte tenía trabajo, estudiaba inglés y planeaba abrir su propia barbería en Estados Unidos. Hoy, después de ser deportado a Venezuela y trasladarse posteriormente a Colombia, intenta comenzar de nuevo lejos de su esposa y su hijo.
El fin del sueño americano y comenzar de cero en Colombia: la vida de Edgardo Ugarte, un venezolano deportado
Después de pasar más de siete meses detenido, Edgardo Ugarte regresó a Venezuela y se mudó a Colombia con su madre y sus hermanos. Ahora intenta reconstruir su vida lejos de su esposa y su hijo.
El venezolano asegura que su situación cambió tras ser detenido el 18 de febrero de 2026. Después de pasar más de siete meses bajo custodia migratoria, fue deportado a Venezuela el 23 de septiembre. Más tarde decidió trasladarse a Colombia, donde viven su madre y sus hermanos.
Ahora enfrenta una nueva realidad: no ha conseguido trabajo, cuenta con ahorros limitados y permanece separado de su familia.
“Lo que más creo que de mayor valor ha sido mi familia, mi esposa y mi hijo”, reiteró al hablar de lo que más extraña de su vida anterior.
De tener estabilidad laboral en Estados Unidos a buscar trabajo en Colombia
Ugarte llegó a Estados Unidos el 28 de junio de 2023. Según su testimonio, ingresó con parole y tenía un número de Seguro Social, permiso de trabajo vigente hasta 2029 y licencia de barbero.
Durante su estancia, asegura que había conseguido estabilidad y que estaba haciendo planes para crecer profesionalmente.
“Mi vida en Estados Unidos era muy, muy bien, muy estable. Estaba estudiando inglés. Estaba yendo al gimnasio y trabajando como barbero profesional. La verdad, me iba súper bién como barbero. Además, me educaba mucho”, relató.
Uno de sus principales objetivos era abrir su propia barbería durante 2026. Sin embargo, ese proyecto quedó interrumpido tras su detención.
“Estaba súper confiado de que todo lo estaba haciendo legal, pero eso no sirvió de nada”, afirmó.
Ugarte sostiene que nunca le explicaron por qué lo detuvieron. Según su relato, estaba trabajando, había pagado sus impuestos y tenía sus documentos laborales vigentes. Su situación migratoria y los motivos oficiales de su detención y deportación no han sido corroborados de manera independiente para esta nota.
“Me amarraron de pies, manos y cintura”: así recuerda su traslado
La detención de Ugarte ocurrió el 18 de febrero de 2026, a las 7:15 de la mañana, cuando salía del gimnasio.
“Me agarraron un 18 de febrero de este año. Me agarraron a las 7:15 de la mañana saliendo del gimnasio”, recordó.
Durante los meses que permaneció bajo custodia, afirma que fue trasladado por tres centros que identifica como Baker, en Jacksonville; Folkston, Georgia, y El Paso, Texas.
El venezolano describe el traslado previo a su deportación como una de las experiencias más difíciles de su vida.
“Pues mi traslado fue, la verdad, la peor experiencia que tuve en mi vida”, dijo.
Según su testimonio, vestía un uniforme naranja y fue trasladado bajo custodia, con una patrulla delante y otra detrás.
“Me amarraron de pies, manos y cintura”, relató.
También asegura que las esposas le apretaban demasiado y que permaneció inmovilizado durante buena parte del trayecto. El vuelo hacia Venezuela duró, según su relato, más de seis horas.
“Un oficial me apretó demasiado las esposas de la mano y el vuelo duró más de seis horas. Y llegué a Venezuela con la mano súper inflamada de la presión de las esposas”, contó.
Durante la detención pudo comunicarse con su familia, aunque prefería no contarles todo lo que estaba viviendo.
“Yo la verdad nunca les comenté las situaciones por las que estaba pasando o las situaciones que estábamos viviendo ahí dentro, porque no quería que se preocuparan por mí”, explicó.
Su deportación a Venezuela y el posterior traslado a Colombia
Ugarte fue deportado a Venezuela el 23 de septiembre de 2026, de acuerdo con la fecha que proporcionó durante la entrevista.
El venezolano cuenta que el proceso previo al vuelo fue largo. Según su relato, lo sacaron de las instalaciones donde estaba detenido alrededor de las 6 de la tarde y lo llevaron al aeropuerto. Allí esperó durante la noche hasta que abordó el avión en la madrugada.
Afirma que llegó a Venezuela alrededor del mediodía del día siguiente.
A su llegada, asegura que las autoridades venezolanas interrogaron a los deportados sobre los motivos de su regreso y si habían sido detenidos por algún delito o infracción.
Pese a las circunstancias de su retorno, Ugarte recuerda que sintió alivio al llegar a su país de origen después de tantos meses bajo custodia.
“Mis primeras horas en Venezuela fueron bastante satisfactorias, ya que había pasado ocho meses encerrado y, pues, ahí aprendí mucho lo que es el valor de la libertad”, contó.
“Cuando llegué a Venezuela, me sentí libre. Sentí que ya la pesadilla había acabado”, añadió.
Sin embargo, su regreso a Venezuela no fue el final de su recorrido. Como su madre y sus hermanos viven en Colombia, decidió trasladarse posteriormente a ese país para estar cerca de ellos.
Actualmente reside con su familia en Colombia, donde intenta adaptarse a su nueva situación y encontrar una oportunidad laboral.
La separación de su esposa y su hijo, lo más difícil de la deportación
Más allá de haber perdido su trabajo y los proyectos que tenía en Estados Unidos, Ugarte afirma que la distancia con su familia es la consecuencia que más le afecta.
Su esposa y su hijo permanecen en territorio estadounidense, mientras él intenta establecerse en Colombia.
“Lo que más creo que de mayor valor ha sido mi familia, mi esposa y mi hijo”, reiteró al hablar de lo que más extraña de su vida anterior.
El venezolano explica que antes de ser detenido era quien cubría la mayor parte de los gastos del hogar. Desde su salida de Estados Unidos, dice, su esposa ha tenido dificultades para afrontar sola las responsabilidades económicas.
“Se le ha hecho súper difícil salir adelante”, comentó.
La separación también ha tenido consecuencias emocionales para él.
"Emocionalmente, sí me afectó mucho el estar lejos de mi familia; creo que es lo más difícil”, afirmó.
Para Ugarte, la situación económica importa, pero no está por encima de la posibilidad de estar con sus seres queridos.
“Una persona cuando está lejos de su familia, pues las cosas materiales o lo monetario pasan a segundo plano; ya cuando está la familia, creo que es lo primordial”, expresó.
“Estar libre, con vida y salud ya es ganancia”
Después de lo vivido, Ugarte asegura que su manera de ver la vida cambió. Durante los meses que permaneció detenido, dice, aprendió a valorar la libertad y las cosas que antes podían parecer cotidianas.
“Estar libre, con vida y salud ya es ganancia”, expresó.
Aunque ahora enfrenta la incertidumbre de encontrar trabajo y comenzar de nuevo en Colombia, afirma que no quiere regresar a Estados Unidos.
“No quiero volver a Estados Unidos ya por la situación con los migrantes, que nos están tratando como criminales, nos están encerrando sin ningún delito”, manifestó.
También dijo estar preocupado por otros venezolanos que siguen en Estados Unidos y que, según su percepción, viven con temor a ser detenidos.
“Tengo muchos amigos allá que están con miedo, no están enviando a sus hijos a clase por miedo a que los agarren”, aseguró.
Su mensaje para las autoridades estadounidenses es que, independientemente de los procedimientos migratorios, se respete la dignidad de las personas.
“Todos tenemos derecho, todos tenemos derecho a un trato humano”, dijo.
Mientras intenta adaptarse a su nueva vida en Colombia, Ugarte sigue enfrentando la ausencia de su esposa y su hijo, además de la incertidumbre laboral que dejó la deportación.








