El departamento del Tesoro de EEUU añadió este jueves al presidente cubano Miguel Díaz-Canel, y a varios miembros de la familia Castro a la lista de personadas designadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros, comúnmente denominada lista de sanciones.
EEUU sanciona al presidente cubano Díaz-Canel y a miembros de la familia Castro
El departamento del Tesoro de EEUU añadió este jueves al presidente cubano Miguel Díaz-Canel, y a varios miembros de la familia Castro a la lista de sanciones
Miguel Díaz-Canel, Raúl Alejandro Castro Calis, Alejandro Castro Espín (conocido como El Tuerto), Manuel Anido Cuesta y Lis Cuesta Peraza (estos dos últimos hijastro y esposa de Díaz-Canel, respectivamente) fueron incluidos en la lista de sancionados.
Díaz-Canel ya había sido sancionado en julio del año pasado, a causa de la represión de las protestas ciudadanas de 2021. Alejandro Castro Espín es hijo del líder histórico revolucionario Raúl Castro, mientras que Raúl Alejandro Castro es su nieto.
Alejandro Castro Espín, de 60 años, fue un actor clave de las negociaciones secretas entre Cuba y Estados Unidos que condujeron al restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países en 2015.
También fueron agregados las entidades del gobierno cubano Amistur Cuba, los Comités de Defensa de la Revolución (conocidos como CDR, células de control social y represión política), el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, Minera La Victoria, y el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Combinación de medidas
Estados Unidos mantiene un embargo contra la isla comunista desde 1962, y bajo el segundo mandato de Donald Trump el cerco se ha ido estrechando.
Washington está combinando las sanciones económicas contra figuras y empresas del régimen, las medidas jurídicas, como la histórica inculpación de Raúl Castro, de 95 años, por el abatimiento de dos avionetas en 1996, y un bloqueo petrolero de facto desde principios de año.
Cuba vive su peor crisis económica y humanitaria desde el triunfo de la revolución castrista de 1959. Washington y La Habana mantienen negociaciones para una salida a la crisis, que por ahora no arroja frutos.
Washington acusa a Cuba, situada a 90 millas de Florida, de ser una amenaza a su seguridad, mientras que La Habana asegura estar dispuesta a negociar sin renunciar lo que considera su soberanía.
El Departamento del Tesoro ya había sancionado recientemente a ministros, generales y a los servicios de inteligencia cubanos.
Además, su presión económica llevó esta semana a importantes cadenas hoteleras, como la española Meliá, a anunciar que abandonaban sus negocios en la isla.
Las operaciones de pago con tarjeta Visa y Mastercard quedan igualmente suspendidas.
A juicio de Washington, Cuba vive de hecho bajo el control del conglomerado militar Gaesa, que gestiona los principales sectores económicos del país, empezando por el turismo, que aporta divisas al país.
Las sanciones de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC por sus siglas en inglés) impiden cualquier tipo de actividad económica de las personalidades y empresas con contrapartes estadounidenses.
"Actividades subversivas"
Cuando Washington anunció sanciones contra el presidente cubano Díaz Canel por primera vez, en julio de 2025, la razón invocada fue la represión de protestas ciudadanas en 2021, que llevaron a centenares de cubanos a la cárcel.
El Departamento de Estado invoca ahora lo que considera "actividades subversivas antiestadounidenses".
"Estas sanciones tienen como objetivo la amplia y violenta red de acción radical del régimen cubano y a los actores que la ejecutan y financian" indicó su comunicado.
"Desde el inicio del programa de Fidel Castro para globalizar la llamada 'revolución' marxista, La Habana ha servido como una base de operaciones adelantada para la guerra irregular global contra los intereses de Estados Unidos, reclutando, entrenando y equipando a militantes violentos de izquierda en toda nuestra región", añadió.
Cuba fue durante décadas, en la Guerra Fría, un centro de entrenamiento para guerrillas y un lugar de refugio para activistas de extrema izquierda estadounidenses en fuga.
El presidente Trump reiteró en un acto público en el Despacho Oval su voluntad de precipitar un cambio en la isla, que ha "colapsado", según explicó a periodistas.
"Vamos a ocuparnos de eso en cuanto terminemos; me gusta hacer una cosa a la vez, y nos encargaremos de la República Islámica de Irán" primero, comentó.
"Vamos a tratar a Cuba bien, y vamos a permitir a nuestra gente volver y que inviertan en Cuba, si quieren", añadió.









