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Deportaciones

De vuelta a casa de sus padres a los 52 años: el dolor de un mexicano deportado y separado de su familia

Tras hacer su vida en EEUU, Gerardo Martínez se vio forzado a mudarse a la casa de sus padres en Ciudad de México, separado de su esposa y sus 4 hijas en Texas.
24 Mar 2017 – 8:03 PM EDT

HOUSTON, Texas. – En los últimos días, Gerardo Martínez despierta cada mañana en la casa de sus padres en México, pensando en sus hijas pequeñas. Ellas siguen viviendo en un pueblo cercano a Houston, en Estados Unidos, mientras él trata de asimilar su nueva realidad.

Martínez fue deportado de Texas hace una semana tras haber sido arrestado por una infracción simple de tráfico y luego puesto bajo la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La situación ha sido difícil para Gerardo y en especial para su esposa Mónica y sus cuatro hijas, quienes no saben qué más hacer y viven con incertidumbre y tristeza.

“Estamos desestabilizados todos emocionalmente, sobre todo mis hijas”, dijo Mónica. “Él era mi apoyo en todos los aspectos… entonces ahorita, procuro hacerme la fuerte, la valiente, verdad…”, narró Mónica, apretando un teléfono celular y tratando de contener las lágrimas.


Tanto Mónica como Gerardo entienden que ya no hay nada que puedan hacer, en términos legales, para reversar la deportación. Pero la separación forzada es difícil de aceptar.

Desde la casa de sus padres, Martínez confesó su mayor deseo tras ser expulsado de Estados Unidos y separado de su esposa y de sus hijas. “No me resigno a esto, porque en realidad yo amo mucho a mi familia. Quisiera tener alas para volar a reunirme con ellas”, dijo Gerardo en una entrevista telefónica con Univision Noticias.

La familia está analizando opciones para volver a reunirse. Mónica ha considerado mudarse a vivir a la frontera con sus dos hijas pequeñas y que su esposo también se instale en un pueblo mexicano cercano, para tratar de acortar la distancia geográfica que los separa. Por otro lado están evaluando la posibilidad de irse a Canadá.

Sin embargo, por ahora el panorama luce opaco.

Un cambio drástico de vida


La vida de Martínez, de 52 años, cambió de forma drástica la mañana del 8 de marzo, cuando salió de su casa rumbo a una cita médica y en el trayecto fue detenido por un policía.

En ese momento no entendía por qué lo había parado, pues no conducía a exceso de velocidad. Incluso el tráfico a esa hora era lento.

Cuando el agente se acercó a su ventana, según Martínez, le pidió que presionara el pedal del freno porque ‘tenía la duda’ sobre si las luces traseras estaban funcionando apropiadamente. Tras seguir la instrucción, fue informado por el oficial de que una de la luces presentaba problemas.

“Le dije: lo siento, no lo sabía. Y pues en ese momento yo pensaba que él me iba a dar una multa y eso era todo”, narró Martínez durante la conversación telefónica.

No fue así. Enseguida, el agente le pidió que enseñara su licencia y su comprobante de seguro del auto. Martínez presentó una licencia de conducir de Texas, pero no estaba vigente y fue entonces que el agente le dijo que lo tenía que detener.

Después de haber vivido y trabajado en Estados Unidos por más de 20 años, sin tener ningún incidente con las autoridades, Martínez fue llevado a una cárcel municipal.

Cuando se comunicó con su esposa para avisarle lo que había pasado, ella jamás pensó que ese incidente sería el origen de la pesadilla que está viviendo su familia.

Él la llamó cuando todavía se encontraba en la cárcel cerca de donde fue detenido, pero le dijo que sería traslado a la prisión del condado Galveston y que tenía que pagar una fianza para que lo dejaran en libertad.

Aunque la familia hizo el pago, Martínez no fue liberado sino que fue entregado a ICE. Sus registros mostraron que había sido deportado en 2004 y eso lo puso de inmediato a puertas de la deportación.

El viernes de la semana pasada, mientras Mónica y sus hijas hablaban con medios locales sobre el caso, su esposo estaba siendo trasladado a Nuevo Laredo, en México. Ella no lo sabía.

Se presentó a la conferencia de prensa, acompañada del abogado de Inmigración Raed González y activistas de la organización FIEL y de la Asamblea Popular de Houston. En ese momento, la familia tenía la ilusión de que aún se podría hacer algo para frenar la deportación.

Pocas horas después de acudir a la rueda de prensa, Mónica recibió una corta llamada de su esposo para decirle que estaba en México, en un centro para inmigrantes.

Después de confirmar la deportación de su cliente, el abogado Raed González dijo a Univision Noticias que 'no hay recurso legal disponible en su caso, a menos que hubiera un perdón presidencial o un proyecto de ley (private bill)'.

¿Un caso de perfil racial?

Luego de la deportación de Martínez, César Espinosa, director ejecutivo de la organización FIEL, dijo que les preocupa la actuación del oficial que hizo el arresto y el protocolo que el condado de Galveston siguió al transferirlo a Inmigración.

“El arresto fue injusto y creemos firmemente que fue [un caso de] perfil racial, porque al mostrar una licencia expirada con su nombre completo y fecha de nacimiento, eso sería suficiente para determinar su identidad”, enfatizó Espinosa.“El protocolo a seguir, puesto que no tiene ningún delito, debería haber sido solo extender una multa por manejar sin licencia vigente y dejarlo ir”.

Raed González, abogado de inmigración concuerda con que el hecho de tener una licencia vencida no era razón suficiente para arrestarlo y aseguró que en la mayoría de los casos esto se soluciona con una simple multa de tráfico.

“El alguacil que lo detuvo tenía que tener una causa probable para el arresto. ¿Y cual era la causa probable… pensar que él era indocumentado?, se preguntó el abogado. “Que se te expire la licencia no es una causa probable para determinar el estatus migratorio, pero quizás el color de tu piel sí”, agregó.

Gerardo mismo recuerda que al ingresar a la prisión en el condado Galveston, una de la oficiales que se encargó de su caso, mostró un interés particular.

“No soltaba el folder con mis documentos, no dejaba que nadie lo tocara… eso me pareció raro”, dijo.

Los demás agentes, los que hablaban español, le decían que lo iban a dejar salir porque se había pagado la fianza. Sin embargo, según Gerardo, la oficial siguió haciendo llamadas, hasta que al final lo comunicó por teléfono con alguien de ICE.

“Me hicieron muchas preguntas… que si tenía seguro social, que si era mexicano”, dijo Gerardo. “Nunca contesté, solo dije que no entendía”.

Cuando fue cuestionado por la detención de Martínez, el alguacil del condado Galveston, Henry Trochesset, dijo que en Texas manejar con una licencia vencida es ilegal y una razón suficiente para ser arrestado. Aclaró, sin embargo, que solo llaman a autoridades migratorias en algunos casos.

Para el abogado González, el de Martínez, no era uno de esos casos. "Mi cliente no es un criminal sino un padre, que tiene hijos ciudadanos norteamericanos, que ha vivido 21 años en Estados Unidos, paga sus impuestos y no tiene problemas con la ley.

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