El presidente Donald Trump anunció el viernes que su administración permitirá la importación temporal de más carne de res a los Estados Unidos sin activar aranceles más altos, en un momento en que sigue bajo presión para reducir costos y abordar los problemas de asequibilidad de cara a las elecciones legislativas intermedias de noviembre.
El presidente Trump anuncia un plan para bajar los precios de la carne de res, pero los ganaderos y algunos republicanos ya se oponen
El plan del presidente generó un escepticismo inmediato entre los expertos agrícolas y una fuerte reacción negativa por parte de los ganaderos y de los republicanos conservadores de estados rurales. Los ganaderos están atravesando unos años poco comunes de rentabilidad y temen que las importaciones de carne barata reduzcan los precios del ganado
Los precios de la carne de res han alcanzado máximos históricos en medio de una fuerte caída en el número de cabezas de ganado estadounidense, una demanda constante de los consumidores y restricciones al ganado proveniente de México, donde los animales enfrentan una plaga carnívora. El presidente estadounidense también ha impuesto aranceles del 50% a Brasil, un importante exportador de carne bovina.
Los ganaderos temen perjuicios por la importación
Sin embargo, el plan del presidente generó un escepticismo inmediato entre los expertos agrícolas y una fuerte reacción negativa por parte de los ganaderos y de los republicanos conservadores de estados rurales. Los ganaderos, normalmente algunos de los mayores partidarios del presidente, están enfrentando unos años poco comunes de rentabilidad y temen que las importaciones de carne barata reduzcan los precios del ganado y, con ello, el incentivo para aumentar el tamaño de los hatos.
«Todos queremos precios de comestibles más bajos, pero, como he dicho durante meses, no podemos lograrlo a expensas de los productores estadounidenses», señaló en un comunicado la senadora Deb Fischer, republicana por Nebraska. «Inundar el mercado con carne extranjera perjudica a nuestra industria ganadera y socava la solución a largo plazo: aumentar el hato ganadero de EE. UU. para satisfacer la demanda».
El senador Tim Sheehy, republicano por Montana, afirmó en una publicación en redes sociales apenas horas después del anuncio de Trump que «la intención del presidente es buena», pero que importar carne « perjudicará a nuestras familias ganaderas, que son las que alimentan a la nación».
El acuerdo, según Trump, permite la importación a los Estados Unidos de hasta 300,000 toneladas métricas de carne molida durante los próximos 90 días sin activar un arancel «fuera de cuota», un impuesto que entra en vigor una vez que ingresa al país una determinada cantidad de dicho producto.
El presidente afirmó en redes sociales que se había comprometido a garantizar que la carne importada se vendiera un 25% por debajo de los precios actuales del mercado, haciéndola más asequible para los consumidores estadounidenses. Un funcionario de la Casa Blanca indicó que el acuerdo se estableció con exportadores extranjeros de carne que aceptaron el descuento en el producto.
«No se pone a Estados Unidos en primer lugar poniendo a los productores de ganado de EEUU en el último lugar», declaró en un comunicado Justin Tupper, presidente de la Asociación de Ganaderos de EEUU (U.S. Cattlemen's Association). «Esta medida debilitará nuestros mercados y, en el proceso, pondrá en riesgo la seguridad alimentaria».
El anuncio del presidente y otras intervenciones en el mercado sacrifican «la estabilidad a largo plazo por un mensaje a corto plazo», expresó en un comunicado Colin Woodall, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Carne de Res (National Cattlemen’s Beef Association).
Glynn Tonsor, profesor de la Universidad Estatal de Kansas especializado en la industria ganadera y de la carne de res, señaló que le gustaría conocer más detalles sobre el acuerdo reciente, pero que su evaluación inicial era que no tendría un gran impacto en los precios.
La importación no resolverá el problema de fondo
Esto se debe a que 300,000 toneladas métricas representan aproximadamente el 3% de lo que los estadounidenses consumen al año, explicó. «La magnitud relativa de la que estamos hablando es bastante pequeña».
David Anderson, profesor de economía agrícola en la Universidad Texas A&M, se mostró escéptico ante la posibilidad de que otros países puedan redirigir tanta carne hacia los Estados Unidos en un período tan breve.
«¿Es siquiera alcanzable?», cuestionó en una entrevista telefónica.
El funcionario de la Casa Blanca, quien habló bajo condición de anonimato para discutir un plan que aún no se ha finalizado, explicó que la carne en cuestión consiste en recortes de carne magra utilizados para la producción de carne molida. Trump prevé firmar una orden ejecutiva que formalice la directiva en un plazo de dos semanas, agregó el funcionario. La administración ya había impulsado el año pasado compras adicionales de carne a Argentina con el objetivo de bajar los precios.
El presidente declaró el viernes que su plan ayudaría a incrementar la oferta de ganado estadounidense, que actualmente se encuentra en su nivel más bajo en décadas. Algunos ganaderos y expertos opinaron que lo más probable era que ocurriera el efecto contrario.
«Las importaciones han sido un factor determinante en la disminución del inventario de ganado en EE. UU.», afirmó Bill Bullard, director ejecutivo de R-CALF USA, organización que representa a productores ganaderos independientes. «Recurrir a más importaciones hoy profundizará ese declive e impedirá la expansión del hato».







