Veinticinco años después de la tragedia que transformó a Nueva York, una parte de la historia que permaneció bajo disputa finalmente quedó al alcance del público. El alcalde Zohran Mamdani anunció este 8 de septiembre la publicación de más de 170,000 páginas de documentos municipales relacionados con el 11 de septiembre de 2001.
El archivo oculto del 11-S: Nueva York abre más de 170,000 documentos sobre lo que ocurrió tras los atentados
Los registros reúnen información científica, comunicaciones oficiales y antecedentes que pueden ayudar a esclarecer decisiones tomadas en los meses posteriores a los atentados.
La apertura de estos archivos no solo representa una nueva fuente de información histórica, sino que también pone sobre la mesa una pregunta que durante años ha sido central para sobrevivientes y trabajadores de emergencia: ¿qué sabían las autoridades sobre las condiciones ambientales en el Bajo Manhattan y cuándo lo supieron?
“Este viernes se cumplirán 25 años de la peor tragedia que jamás haya azotado a nuestra ciudad. El día más oscuro que ha vivido la ciudad de Nueva York. Y, sin embargo, la devastadora realidad es que el sufrimiento no terminó una vez que se disipó el humo y se asentó el polvo. Para tantos neoyorquinos que vivían, trabajaban o estudiaban cerca de la Zona Cero, y para los miles de personas que trabajaron en las ruinas, recuperando los restos de nuestros seres queridos y retirando los escombros, eso no fue más que el comienzo de años de penurias y enfermedades que vendrían después”, afirmó Mamdani.
¿Qué contienen las más de 170,000 páginas de documentos sobre el 11-S?
Entre los documentos aparecen registros científicos, mediciones de la calidad del aire, riesgos a la salud, comunicaciones internas y materiales relacionados con la respuesta de la Ciudad. También forman parte de esta primera publicación el llamado Memorándum Harding, las conocidas como “68 cajas” y documentos relacionados con el edificio 7 del World Trade Center.
Uno de los archivos que concentra mayor atención es el Memorándum Harding, elaborado en octubre de 2001 por el Departamento Legal de la Ciudad y dirigido a Robert “Bob” Harding, entonces vicealcalde durante la administración de Rudy Giuliani.
El documento llevaba por título “Alternativas legislativas para limitar la responsabilidad de la Ciudad en relación con el 11/09/01”. Su contenido resulta relevante porque, de acuerdo con la información ahora expuesta, mientras públicamente se transmitía a los neoyorquinos el mensaje de que el aire era “seguro y aceptable”, dentro del gobierno ya se contemplaba la posibilidad de enfrentar entre 10,000 y 35,000 demandas relacionadas con la exposición a sustancias tóxicas.
El memorándum señalaba dos posibles fuentes de responsabilidad: el regreso de personas a la zona afectada antes de tiempo y la falta de respiradores o equipos adecuados para proteger a los rescatistas de las toxinas.
“Ahora, casi 25 años después, han fallecido más personas a causa de enfermedades relacionadas con el 11-S que las que perdieron la vida ese día. La gente se enfermó porque los gobernantes en los que confiaban les mintieron y les dijeron que podían respirar un aire tóxico sin peligro; y luego, cuando empezaron a sufrir los síntomas de las enfermedades que les sobrevinieron, el gobierno —que no dudó en exponerlos al peligro— brilló por su ausencia”, aseguró el alcalde de Nueva York.
La importancia del documento radica precisamente en ese contraste: lo que se advertía internamente no coincidía con la tranquilidad que se comunicaba públicamente.
Durante más de dos décadas, abogados que representaban a víctimas solicitaron el documento mediante peticiones de transparencia. La Ciudad sostuvo repetidamente que no lo tenía entre sus registros. Finalmente, 9/11 Health Watch consiguió una copia física en un archivo histórico universitario, lo que dejó expuesta la contradicción sobre su existencia.
Las 68 cajas que volvieron a aparecer
El segundo elemento clave son las llamadas “68 cajas”. Se trata de un conjunto de documentos que, durante años, el Departamento de Protección Ambiental de Nueva York había señalado como inexistente o perdido. La situación cambió después de que representantes de sobrevivientes presionaran mediante acciones legales, luego la Ciudad terminó reconociendo que estas habían sido localizadas en una oficina gubernamental.
En su interior había más de 170,000 páginas de registros científicos originales, elaborados a partir de información recopilada después del derrumbe de las Torres Gemelas. Entre los materiales se encuentran mediciones diarias de la calidad del aire, informes internos sobre contaminación y sustancias cancerígenas como el asbesto, además de comunicaciones entre científicos de la propia Ciudad.
Estos documentos pueden ayudar a reconstruir, con registros de la época, cómo evolucionaron las condiciones ambientales en la zona y qué información estaba disponible para los funcionarios. La publicación de los archivos es también el resultado de una batalla legal que se prolongó durante años.
La administración de Mamdani anunció el fin de dos demandas presentadas por 9/11 Health Watch, organización que había reclamado acceso a los documentos. Como parte del acuerdo, el Departamento Jurídico de la Ciudad trabajó directamente con la organización para incorporar a esta primera entrega buena parte del material solicitado.
No se publicó información que fuera necesario mantener fuera del portal, principalmente aquella que pudiera identificar a personas.
La Ciudad destinó 34,000,000 de dólares en el presupuesto del año fiscal 2027 para crear y mantener el portal. Además, la plataforma no se considera terminada; durante los próximos 12 meses se revisarán y añadirán más documentos, por lo que se espera que el archivo público siga creciendo.
¿A quién puede ayudar esta información?
La importancia de estos documentos va más allá de conocer qué ocurrió después del 11 de septiembre de 2001. Para miles de sobrevivientes y socorristas, los registros pueden tener consecuencias concretas.
Quienes estuvieron en la llamada Zona de Exposición de la Ciudad de Nueva York necesitan demostrar esa presencia para acceder a dos programas federales establecidos bajo la Ley Zadroga: el Programa de Salud del World Trade Center y el Fondo de Compensación para las Víctimas del 11 de septiembre.
Por ello, la administración municipal anunció que asignará personal del Departamento de Servicios Administrativos de la Ciudad y de las Escuelas Públicas de Nueva York para ayudar a localizar documentos que permitan acreditar esa exposición.
La intención también es facilitar que más personas conozcan y soliciten los beneficios disponibles a través de esos programas.
El nuevo portal ( nyc.gov/sept11docs) concentra ahora documentos que durante años fueron objeto de solicitudes, reclamos y litigios. Su publicación permite que sobrevivientes, familias, investigadores y el público consulten directamente materiales que antes no estaban disponibles de esta manera.
Más que cerrar una discusión, la apertura de los archivos vuelve visible una historia que todavía tiene consecuencias para quienes estuvieron en el Bajo Manhattan después de los ataques.
A un cuarto de siglo del 11-S, los documentos ofrecen algo que durante años fue reclamado por las familias y los sobrevivientes: acceso a la evidencia que permite revisar qué se sabía, qué se comunicó y cómo respondió el gobierno cuando las consecuencias de aquella tragedia apenas comenzaban a hacerse visibles.










