null: nullpx
Interés Humano

“El trabajo es pura salud”: A sus 78 años, campesino sigue enviando dinero a su familia en México.

Juan José Álvarez o “Josefón” como le llaman los amigos, cruzó la frontera en el 2006, dejando en Morelia, Michoacán, a sus 11 hijos y su esposa Rosalba. Con su esfuerzo y dedicación al trabajo, pudo pagar la educación universitaria de cuatro de sus hijos.
8 Oct 2019 – 04:36 PM EDT

“Me vine buscando la vida” dice este hombre de rostro cansino y asoleado por las 50 horas que labora en la semana. Es octubre y es época de cosecha, así que hay mucho trabajo “en el field” dice Josefón, quien además confiesa que se siente bien de salud, y cuando se ha caído, “a pura sobada” se quita el dolor.


Hace 13 años salió de su México querido con el objetivo de ayudar a la familia, puesto que como albañil ya no encontraba empleo. A sus 63 años emigró a los Estados Unidos y se estableció en Dinuba, una localidad ubicada a unos 40 minutos de Fresno, en el Valle Central de California.

Allí comenzó a trabajar en distintos campos, en largos turnos y con diferentes tareas por hacer. Sólo descansa los domingos, pero no le importa. Porque gracias al dinero que envía a su familia, cuatro de sus 11 hijos pudieron completar sus carreras universitarias. Sus ojos se iluminan de orgullo cuando habla de su hija doctora y de las otras dos que se convirtieron en maestras.


Han sido 13 años de no tocarse ni de abrazarse, pero su familia lo recuerda, lo quiere y lo espera. Aquí sus hijos, quienes al enterarse de la producción de este reportaje, enviaron unos saludos a su padre José Juan.

Su más dura batalla: el alcoholismo

A sus años, las anécdotas y experiencias sobran. Y Josefón no esconde su pasado, porque desde que empezó a tomar, él reconoce que hizo mucha falta en su familia: “con el vicio, por donde quiera, pierde uno. Me gastaba la mitad del dinero cuando tomaba”.

Durante 35 años fue dependiente de la botella. Y es que la decepción que le generó no poder avanzar profesionalmente en el boxeo, pudo ser una excusa para iniciarse en el vicio. José Juan confiesa que él decía cuando le preguntaban por qué tomaba, él respondía: “por todo y por nada”.

Hace más de dos décadas que no toma ningún sorbo de alcohol y hace cuatro que dejó el cigarillo. Dice sentirse muy bien y ya cree que es tiempo de regresar a Morelia. “ Mi señora y mis hijos ya quieren que regrese”.

Más contenido de tu interés