Tras pasar siete meses en un
centro de detención migratoria, Douglas Ramírez recuperó su libertad, pero las secuelas físicas y emocionales de su arresto han marcado su vida. Su familia asegura que ya
no es la misma persona y enfrenta graves dificultades económicas. El inmigrante salvadoreño salió bajo fianza y ahora lucha por reconstruir su vida mientras
continúa su proceso migratorio.
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