La distancia en el trayecto que va desde la Revolución Estadounidense hasta la era de la inteligencia artificial es casi incomprensible. Sin embargo, los líderes de la Institución Smithsonian están utilizando la IA para salvar esa brecha.
Así es como el Smithsonian está usando la IA para contar otra historia de la Revolución americana
Este proyecto busca permitir que tanto el público como los académicos investiguen en la colección de la institución y establezcan conexiones entre el Smithsonian y otras organizaciones, como la Biblioteca del Congreso, para obtener una visión más profunda de cómo se formaron y funcionaron las comunidades durante el nacimiento de la nación
A medida que Estados Unidos celebra el 250.º aniversario de su independencia, los directivos del Smithsonian recurren a la IA para comprender mejor los objetos de su colección vinculados a la lucha que condujo a la fundación del país.
El objetivo es permitir que tanto el público como los académicos investiguen en la colección de la institución y establezcan conexiones entre el Smithsonian y otras organizaciones, como la Biblioteca del Congreso, para obtener una visión más profunda de cómo se formaron y funcionaron las comunidades durante el nacimiento de la nación.
Desde que los investigadores del proyecto, conocido como Revolution Crossroads (Encrucijada de la Revolución), comenzaron a aplicar modelos de IA en primavera, han establecido rápidamente vínculos que antes habrían requerido exhaustivas búsquedas manuales en múltiples catálogos. Localizaron, por ejemplo, a un orfebre de plata que publicaba anuncios en periódicos sobre una jarra de leche hacia 1774, similar a una que se conserva en el Museo Nacional de Historia Estadounidense del Smithsonian.
La ambición final es rastrear registros y sacar a la luz nuevas historias sobre personas cuyas vidas se han ido desvaneciendo a lo largo de los siglos.
«Un escenario ideal es llegar a un punto en el que realmente estemos aportando al registro público», afirmó Becky Kobberod, directora general de innovación y entorno digital del Smithsonian. «Quizá no sean Thomas Jefferson o George Washington, pero vivieron en una comunidad y la construyeron, y ahora ese nombre sale a la luz».
Desde su fundación en 1846, el Smithsonian ha preservado la historia y la cultura del país mediante una estructura que hoy abarca 21 museos y galerías, incluido el Zoo Nacional. Se trata de un cometido que ha cobrado un nuevo relieve a medida que el presidente republicano Donald Trump ha cuestionado algunas de las representaciones de la institución.
El equipo de Kobberod ha identificado unos 10,000 objetos centrados en personas que vivieron durante el periodo de 40 años comprendido entre 1770 y 1810. Han tenido que digitalizar —y en algunos casos volver a digitalizar— los objetos para hacerlos más accesibles a la IA. El público puede consultar los registros en línea.
Para Natalie Buda Smith, directora de estrategia digital de la Biblioteca del Congreso, el proyecto es un recordatorio de que estas instituciones están profundamente involucradas en una tecnología en rápida evolución. Este trabajo, señaló, puede ayudar a las personas que investigan documentos y no saben si empezar por el Smithsonian, la Biblioteca del Congreso o cualquier otro lugar.
El ejemplo de la jarra de leche «ilustra que hay un enorme caudal de información ahí fuera y que se puede encontrar parte de la historia en el Smithsonian y otra parte en la biblioteca», explicó. «Se trata de abrir esas puertas a la gente para que entienda que haber encontrado algo en el Smithsonian no significa que ahí termine la historia».
Una oportunidad en un momento complicado
El trabajo se está desarrollando en un momento delicado dentro del debate sobre cómo aprovechar adecuadamente la IA. Algunos de los principales líderes del sector han emitido advertencias cada vez más drásticas sobre los posibles riesgos de esta tecnología. Muchos de ellos estuvieron en Washington esta semana, donde se reunieron con Trump y firmaron un acuerdo voluntario para realizar revisiones. Los demócratas y algunos republicanos piden una respuesta más firme, que incluya una regulación más estricta de la IA.
Kobberod, la primera persona en ocupar su puesto en el Smithsonian, reconoció tener un «miedo prudente» a la IA. Afirmó que el Smithsonian no está utilizando ninguno de los modelos punteros actuales que han sido objeto de un intenso escrutinio en las últimas semanas. También subrayó la importancia de la supervisión humana en la investigación, señalando que historiadores especializados revisan los datos y pueden identificar matices que pasarían desapercibidos para un agente de IA.
«Lo que podrían decir es: “En realidad, ese es un apodo conocido para tal persona” o “ese es un término genérico que se utiliza para X, Y o Z”», comentó. «Ese es el matiz que va a conocer un historiador o alguien que ha dedicado toda su carrera a estudiar ese periodo histórico, algo que una máquina no puede hacer».
Aun así, afirmó que es importante aprovechar las posibilidades que ofrece la IA.
«No va a desaparecer», concluyó. «Creemos firmemente que debemos dar el paso y descubrir el papel que desempeña esta tecnología en nuestro trabajo».



