¿Qué salvó vidas en Hill Country? Las lecciones de la inundación de 2025 que cambiaron la respuesta en 2026

Las inundaciones de julio de 2026 afectaron nuevamente al Hill Country de Texas con lluvias extremas, pero el número de víctimas fue significativamente menor que en 2025. Autoridades y expertos señalan qué fue lo que funcionó para enfrentar esta emergencia.

Video Continúan labores de recuperación en Kerrville: Así se ve a una semana de las inundaciones

Este reportaje es parte del programa Addressing Health Disparities de Solutions Journalism Network (SJN).

SAN ANTONIO, TEXAS.- Texas es el estado con más muertes por inundaciones en Estados Unidos. Su ubicación geográfica lo convierte en una de las zonas más letales del país, donde unas cuantas horas de lluvia pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

PUBLICIDAD

Las inundaciones del 4 de julio de 2025 son prueba de ese riesgo. En cuestión de horas, 119 personas perdieron la vida en el Hill Country de Texas, una tragedia que marcó para siempre a esta comunidad.

Pero, algo cambió después de esa catástrofe.


Un año después, las lluvias impactaron nuevamente al Hill Country y durante tres días las precipitaciones intensas dejaron acumulados similares o incluso mayores al año pasado, pero el número de fallecidos fue significativamente menor: hubo tres decesos reportados.

Este marcado descenso en el número de muertes es el resultado de la coordinación entre el gobierno y organizaciones comunitarias. Expertos, autoridades y organizaciones civiles consultadas por N+ Univision San Antonio para este reportaje aseguran que las lecciones aprendidas, la preparación y la rápida respuesta de la comunidad fueron la clave para evitar una tragedia mayor.

Algunas de estas iniciativas incluyen talleres sobre inundaciones repentinas, avisos más tempranos, trabajos de restauración de vegetación y un mayor despliegue de efectivos durante la emergencia, que, de acuerdo con las autoridades, fue peor que la del año pasado.

Casi todos los ríos de esta región alcanzaron niveles récord”, dijo el gobernador Greg Abbott en una conferencia de prensa. “ Especialmente en Kerrville, las inundaciones de este año fueron peores que las del año pasado”.

De acuerdo con Jason Runyen, meteorólogo de coordinación de alertas del Servicio Nacional de Meteorología en Austin y San Antonio, las inundaciones de julio de 2026 fueron, en varios aspectos, más severas que las del año anterior.

PUBLICIDAD

Las lluvias intensas se prolongaron durante cuatro noches, afectaron una zona geográfica mucho más amplia y dejaron más de 28 pulgadas de lluvia en Uvalde y 20 pulgadas entre Kerrville e Ingram.

En comparación, durante las inundaciones del 4 de julio de 2025 las precipitaciones más intensas ocurrieron durante dos noches y dejaron más de 12 pulgadas en las cabeceras del río Guadalupe. Aun así, Runyen aclaró que ambos eventos meteorológicos fueron “fundamentalmente diferentes”.

La preparación después de 2025 ayudó a responder mejor

La participación de organizaciones civiles antes, durante y después de las lluvias fue clave para responder ante la emergencia.

Una de las organizaciones consultadas fue la Asociación de Manejo de Zonas Inundables de Texas (TFMA), que indicó que uno de los cambios más visibles después de las lluvias de julio de 2025 fue el aumento en la conciencia de la población sobre el riesgo de las inundaciones repentinas.

Después de las inundaciones de 2025, TFMA trabajó junto con autoridades locales y la Universidad Schreiner en sesiones de capacitación para propietarios afectados y funcionarios sobre permisos de construcción, regulación de zonas inundables y el funcionamiento del Programa Nacional de Seguro contra Inundaciones (NFIP).

Además, impartieron un seminario para agentes inmobiliarios sobre cómo identificar y comunicar riesgos de inundación a compradores y vendedores.

PUBLICIDAD

Esta conciencia significa que visitantes y residentes están tomando las advertencias más seriamente. Eso representa un gran beneficio para reducir la pérdida de vidas”, señaló la organización en un comunicado.

Otra de las organizaciones consultadas fue Hill Country Alliance, que tras las inundaciones del 4 de julio de 2025 organizó cuatro talleres sobre la restauración de las riberas del río Guadalupe, con la participación de más de 150 propietarios, además de distribuir 2,000 libras de semillas nativas y más de 7,000 plantas para restaurar las áreas afectadas.

La organización señaló que la vegetación restaurada ayudó a mantener el suelo en su lugar y disminuir la fuerza del agua, y que varios árboles plantados en febrero sobrevivieron a la inundación de 2026.

Otro aspecto importante fue el tiempo de respuesta durante la emergencia. El sheriff del condado de Kerr, Larry Leitha, admitió que en 2025 las autoridades recibieron poca advertencia sobre la magnitud del evento, mientras que para 2026 hubo más de dos días de anticipación, según una entrevista publicada por el Hill Country Community Journal.

El año pasado recibí la primera llamada a las 3:40 de la madrugada. No teníamos idea. Había un pronóstico de tres a cinco pulgadas de lluvia, con cinco a siete pulgadas en zonas aisladas. Este año tuvimos más de dos días de anticipación”, explicó.

Además, el condado activó el Centro de Operaciones de Emergencia (EOC), creado tras las inundaciones de 2025, antes de que las lluvias se intensificaran, con personal monitoreando pronósticos meteorológicos, niveles de ríos y medidores de agua.

PUBLICIDAD

También adquirieron la plataforma Motorola Command Central Aware, con información en tiempo real sobre los niveles del río, mediante una inversión de 7.2 millones de dólares financiada con recursos del American Rescue Plan Act.

N+ Univision San Antonio contactó al equipo de Manejo de Emergencias del condado de Kerr para profundizar en estas declaraciones, pero hasta el cierre de esta edición no obtuvo respuesta.

Otra diferencia entre las inundaciones de 2025 y las de 2026 fue la activación temprana de recursos estatales. El gobernador Greg Abbott emitió una declaración de desastre para 59 condados, medida que permitió movilizar recursos, activar agencias de emergencia y coordinar apoyo con autoridades locales.

Aunque el número de muertes fue considerablemente menor, las autoridades realizaron alrededor de 530 rescates, en su mayoría relacionados con inundaciones y corrientes de agua.

El estado desplegó 2,700 elementos, más de 1,400 vehículos, 115 embarcaciones y 21 aeronaves para atender la emergencia.

A esto se sumó el apoyo de Cajun Navy 2016, organización que ya había participado en las labores de rescate durante la tragedia del año anterior y regresó al condado de Kerr en 2026 con voluntarios certificados en rescate de aguas rápidas.

Cada voluntario de Cajun Navy 2016 desplegado en misiones acuáticas está capacitado y certificado en rescate de aguas rápidas”, señaló la organización en un comunicado.

PUBLICIDAD

Fundación dona suma millonaria para recuperación

La ayuda no solo llegó antes y durante la emergencia, sino también después.

La Fundación Comunitaria del Texas Hill Country anunció un fondo de 18 millones de dólares para apoyar a las comunidades afectadas, combinando recursos del proceso de recuperación de 2025 con nuevas donaciones recibidas tras las inundaciones de julio de 2026.

La organización informó que también financiará servicios de salud mental, preparación ante emergencias y proyectos comunitarios.

¿Por qué es probable que el fenómeno se repita y cuáles son los retos pendientes?

Aunque lo más difícil ya pasó, Texas no está exento de otra tragedia.

Un estudio que analizó seis décadas de datos en Estados Unidos encontró que es el estado con más muertes por inundaciones del país, con 1,069 fallecimientos entre 1959 y 2019, muy por encima del segundo lugar, Luisiana, con 693 víctimas.

El estudio señala que las inundaciones repentinas son un fenómeno recurrente, especialmente durante el mes de julio.

Además, en el centro del estado existe una región conocida como “Flash Flood Alley”, una de las zonas con mayor riesgo de inundaciones repentinas en Estados Unidos debido a su terreno rocoso, su baja capacidad para absorber el agua y la presencia de ríos y arroyos que aumentan rápidamente su caudal.

Ante una nueva emergencia, TFMA advierte que aún existen desafíos importantes, como mejorar los mapas y modelos de riesgo, fortalecer los pronósticos de lluvia y ríos, aumentar el financiamiento para proyectos de mitigación y continuar educando a quienes viven o visitan zonas vulnerables.

PUBLICIDAD

Por su parte, Hill Country Alliance considera que sigue siendo fundamental educar a las comunidades sobre el comportamiento de los ríos y arroyos y fortalecer las alianzas vecinales para acelerar la recuperación después de inundaciones severas.

Cada río es diferente, pero si pudiéramos replicar estas alianzas sólidas en otras comunidades propensas a inundaciones, sería posible distribuir recursos de manera más rápida y ayudar a que más personas se conviertan en buenos administradores de sus ríos y arroyos”, señaló la organización en un comunicado.

Te podría interesar: