Abel Ortega, de 66 años, comúnmente salía de su hogar temprano caminando para ir a saludar a familiares o a confraternizar con los que conocía o se topara en el camino.
Abel Ortega, de 66 años, comúnmente salía de su hogar temprano caminando para ir a saludar a familiares o a confraternizar con los que conocía o se topara en el camino.