Miles de personas acudieron a
Teotihuacán y
Chichén Itzá para celebrar el
equinoccio de primavera. Vestidos de blanco, visitantes realizaron rituales y danzas para
“recargarse de energía”. En el
El Castillo de Kukulkán se observó el fenómeno de luz y sombra que simula el descenso de la
serpiente emplumada.