John Halford, propietario de una
funeraria, fue condenado a 40 años de prisión tras comprobarse que almacenó de manera inapropiada al menos
189 cadáveres y entregó cenizas falsas a las familias. Durante al menos cuatro años,
Halford y su
esposa obtuvieron grandes ganancias, gastando en lujos y artículos costosos, mientras engañaban a cientos de víctimas.