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Juicios

Pediatra no reportó las señales de abuso en la niña de 8 años que murió a manos de su abuela

Un jurado de Chicago determinó que el médico había sido negligente en su diagnóstico de Gizzell Ford, semanas antes de que la niña fuera asesinada en 2013 y otorgó 48 millones de dólares a sus familiares
14 Dic 2017 – 02:56 PM EST

CHICAGO, Illinois. Por espacio de cinco días, un jurado de Chicago escuchó como el sistema de protección infantil le había fallado a Gizzell Ford, una niña de ocho años de edad quien fue estrangulada y asesinada por su abuela, sin que los signos de tortura a las que era sometida la pequeña fueran reportados por el pediatra que ayudaba con el caso.

Después de deliberar por cerca de dos horas, los miembros del jurado otorgaron 48 millones de dólares a familiares de la niña y determinaron que el doctor Norell Rosado había sido negligente en el seguimiento que había dado a Gizzell, semanas antes de que ocurriera su asesinato en 2013.

Rosado, quien es un reconocido pediatra especializado en abuso infantil, formaba parte de un equipo multidisciplinario, que incluía un investigador del Departamento de Servicios para Niños y Familias de Illinois (DCFS), que estaba evaluando a la menor.

En junio pasado, cuando juzgaron a la abuela Helen Ford por asesinato, la fiscalía dijo que Gizzell se estaba muriendo de insuficiencia renal debido a que su padre y su abuela le negaban agua y comida. La mujer de 55 años estranguló y golpeó brutalmente a la niña hasta dejarla irreconocible y fue sentenciada a cadena perpetua.

La menor, quien cursaba el cuarto año de primaria, era castigada cada vez que quería beber del inodoro para apagar su sed, era atada a un poste por días y le impedían dormir. El padre de Gizzell, Andre Ford, también fue acusado del asesinato, pero murió en la cárcel de un ataque al corazón mientras estaba a la espera del juicio.

La demanda civil por homicidio culposo presentada por la familia de Gizzell contra el médico acusó a Rosado de no alertar de inmediato a las autoridades sobre posibles señales de abuso, de no hacer preguntas básicas sobre las lesiones que descubrió en exámenes que realizó a la menor y de no documentar adecuadamente sus hallazgos.

El cuerpo de Gizzell, que pesaba solo 70 libras, el equivalente a 31 kilos, presentaba lesiones realizadas con fuerza contundente, además de moretones y arañazos por todo su cuerpo.

Según el Chicago Tribune, durante el juicio Rosado negó las acusaciones y aseguró que solo encontró abrasiones "no específicas" y "no sospechosas" en las piernas y los glúteos de Gizzell, que en su opinión no eran indicativas de maltrato.

No obstante, en un informe escribió que encontró una herida que estaba cicatrizando de la niña, que de acuerdo con los abogados de la menor es una señal común de abuso, pero nunca le preguntó a la pequeña cómo se la había hecho.

Dos días antes de morir, Gizzell escribió en su diario que odiaba la vida y que estaba metida en un gran problema. La defensa del médico insistió que la culpa de su muerte de Gizzell recaía únicamente en la abuela. Sin embargo, Martín Dolan, abogado de la madre de Gizzell, sostuvó que el médico podría haber hecho algo más para prevenir la muerte de la pequeña.

"Esta niña nunca debería haber pasado por esto", dijo Dolan a los miembros del jurado durante su presentación en el juicio según reportes del Tribune. "El doctor Rosado no pudo salvarla. Él no abogó por ella. Él no la protegió... Fue como una luz verde para que Helen Ford hiciera lo que iba a hacer en las próximas semanas".

Rosado no mostró ninguna reacción cuando el jurado leyó el veredicto final en la que el jurado le otorgó la compensación a la familia. La agencia estatal de bienestar infantil así como el exinvestigador de DCFS también habían sido demandados en la querella, pero un juez los desestimó del caso, al descubrir que sus acciones estaban protegidas de ser juzgadas en un tribunal civil por la ley estatal.

"Solo queríamos justicia para Gizzell. Solo espero que esto no le pase a nadie más", dijo Sandra Mercado, madre de la menor al Chicago Tribune.

Ocho meses antes de la muerte de la niña, un juez del condado de Cook le había concedido la custodia temporal de Gizzell a su padre, quien tenía antecedentes criminales y una discapacidad que lo mantenía en una silla de ruedas, porque la madre se encontraba sin hogar en ese momento.


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