CHICAGO, Illinois.- Miles de personas se congregaron en Chicago para despedir al reverendo Jesse Jackson en un servicio religioso cargado de simbolismo, música y discursos de líderes políticos que resaltaron su legado en la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos.
Multitud despide a Jesse Jackson en emotiva ceremonia; asisten Obama, Clinton y Biden
Expresidentes y líderes civiles se reunieron en Chicago para despedir al reverendo Jesse Jackson. Música gospel, discursos y tradición religiosa marcaron el “homegoing service” del histórico líder de derechos civiles.
La ceremonia se celebró en la iglesia House of Hope, en el South Side de la ciudad, donde familiares, activistas, líderes religiosos y figuras políticas acudieron para rendir homenaje al histórico pastor y organizador comunitario.
Entre los asistentes destacaron tres expresidentes Barack Obama, Joe Biden y Bill Clinton, quienes se sumaron a la ceremonia para recordar el impacto nacional de Jackson en la política y la justicia social.
También participaron otros líderes políticos y figuras públicas, entre ellos la exvicepresidenta Kamala Harris, el reverendo Al Sharpton y varios gobernadores y miembros del Congreso.
Durante el servicio, varios oradores destacaron el papel de Jackson como uno de los activistas más influyentes del movimiento moderno por los derechos civiles y como discípulo del reverendo Martin Luther King Jr..
La presencia latina también tuvo momentos destacados dentro del programa del servicio de despedida del reverendo Jesse Jackson. Entre los oradores internacionales figuró el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien participó con un mensaje durante la ceremonia.
Entre los representantes latinos de la política estadounidense que tomaron la palabra destacó el congresista de Illinois Jesús "Chuy" García, quien habló sobre la influencia de Jackson en las comunidades inmigrantes y su respaldo histórico a la organización política de latinos en Chicago. García recordó cómo el reverendo apoyó luchas por la representación política y los derechos de los trabajadores inmigrantes.
El funeral siguió la tradición afroamericana de un “homegoing service” (servicio de despedida), una ceremonia religiosa que celebra la vida del fallecido más que centrarse únicamente en el duelo. Entre oraciones, sermones y testimonios, el público recordó frases emblemáticas de Jackson como “Keep hope alive” (Mantén viva la esperanza).
La música tuvo un papel central en el homenaje. La cantante y actriz Jennifer Hudson interpretó un tema gospel, mientras que los artistas BeBe Winans y Marvin Winans ofrecieron presentaciones que provocaron momentos de emoción entre los asistentes.
Familiares de Jackson también tomaron la palabra durante la ceremonia. Su hijo, Jesse Jackson Jr., recordó el compromiso de su padre con las comunidades marginadas y su influencia en generaciones de líderes políticos y activistas.
El servicio congregó a miles de personas dentro y fuera de la iglesia, muchas de las cuales siguieron la ceremonia en pantallas instaladas en los alrededores. Los asistentes describieron el momento como una celebración de la vida de un líder que dedicó décadas a la lucha contra la desigualdad racial y económica.
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Los discursos pronunciados durante el servicio de despedida del reverendo Jesse Jackson destacaron su impacto en la política, el activismo social y la vida pública de Estados Unidos. A lo largo de la ceremonia, los oradores recordaron cómo Jackson dedicó su vida a defender a los pobres, a las minorías raciales y a quienes se encontraban marginados del poder político y económico.
Uno de los momentos más destacados fue el discurso del expresidente Barack Obama, quien afirmó que las campañas presidenciales de Jackson en la década de 1980 ayudaron a abrir el camino para una nueva generación de líderes afroamericanos. Obama dijo que el mensaje del reverendo inspiró a muchos jóvenes que no se sentían representados en la política tradicional. “Pavimentó el camino para que muchos otros lo siguieran”, afirmó el exmandatario, al recordar cómo el ejemplo de Jackson ayudó a ampliar las posibilidades para candidatos de comunidades históricamente excluidas.
El expresidente Bill Clinton también subrayó la influencia personal que Jackson tuvo en su trayectoria política. Durante su intervención, Clinton aseguró que el líder de derechos civiles lo ayudó a convertirse en un mejor presidente al recordarle constantemente la importancia de escuchar a las comunidades más vulnerables. Según Clinton, Jackson comprendía que los cambios duraderos debían comenzar desde la sociedad misma y no únicamente desde las instituciones políticas.
La exvicepresidenta Kamala Harris y otros líderes presentes recordaron la capacidad de Jackson para tender puentes entre diferentes comunidades y causas sociales. En varios discursos se resaltó cómo su trabajo abarcó desde la defensa del derecho al voto hasta la lucha por el acceso a la educación, la salud y las oportunidades económicas. Oradores como el reverendo Al Sharpton señalaron que su muerte debía servir como un llamado a continuar su trabajo y a mantener viva la lucha por la justicia social.
El hijo del líder, Yusef Jackson, también recordó la dimensión espiritual de su padre y su compromiso con lo que describió como una fe cristiana centrada en la justicia y la no violencia. Durante su intervención dijo que Jackson no solo predicaba desde el púlpito, sino que también acudía a marchas, protestas y líneas de piquete para acompañar a trabajadores y comunidades en sus luchas. Para su familia y muchos de los asistentes, esa combinación de fe, activismo y liderazgo político definió la vida del reverendo y explicó por qué su legado continúa influyendo en múltiples generaciones.
Vida y legado del reverendo Jesse Jackson
El reverendo Jesse Jackson murió el pasado 17 febrero, a los 84 años, tras años de enfrentar problemas de salud asociados a una enfermedad neurológica degenerativa similar al Parkinson.
Su fallecimiento marcó el final de una trayectoria pública que se extendió por más de medio siglo y que lo convirtió en una de las figuras más visibles del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos.
Jackson comenzó su activismo en la década de 1960 como colaborador cercano de Martin Luther King Jr. y participó en campañas históricas por el derecho al voto, la igualdad racial y la justicia económica.
Tras el asesinato de King en 1968, Jackson continuó su trabajo como organizador y líder comunitario, consolidando su influencia en la política nacional.
En los años setenta fundó la organización Rainbow PUSH Coalition, dedicada a promover la igualdad de oportunidades para minorías raciales y comunidades de bajos ingresos.
Su carrera política alcanzó notoriedad nacional cuando se postuló a la presidencia de Estados Unidos en las primarias del Partido Demócrata en 1984 y nuevamente en 1988. Sus campañas ayudaron a movilizar a votantes afroamericanos y a ampliar el debate sobre temas como la pobreza, el racismo estructural y la representación política.
A lo largo de su vida, Jackson también participó en negociaciones diplomáticas y misiones humanitarias en diferentes partes del mundo, además de liderar numerosas protestas y campañas en favor de los derechos civiles.
Para muchos líderes políticos y activistas, su legado ayudó a abrir el camino para una generación posterior de figuras públicas, incluida la elección de Barack Obama como el primer presidente afroamericano de Estados Unidos.
El servicio celebrado en Chicago reflejó esa influencia histórica. Desde líderes políticos hasta ciudadanos comunes, quienes asistieron coincidieron en que Jackson dejó una huella duradera en la lucha por la igualdad racial, la participación política y la justicia social en el país.













