Tras una intensa temporada de lluvias e inundaciones repentinas, algunos vehículos que sufrieron daños por agua pueden volver al mercado de autos usados, incluso después de haber sido limpiados o reparados para ocultar las señales del desastre. Para quienes buscan comprar un coche usado, detectarlo antes de pagar puede evitar una costosa sorpresa.
Un auto usado puede esconder daños por inundación: qué revisar antes de comprarlo
Un olor extraño, óxido o problemas eléctricos podrían ser más que simples detalles. Los daños por inundación no siempre son visibles y, aunque un auto usado se vea impecable por fuera, puede esconder costosas reparaciones.

Pero ¿qué revisar antes de entregar el dinero y cerrar el trato? Entre las principales señales de alerta están los vendedores que se niegan a permitir una inspección independiente, no pueden mostrar registros de mantenimiento o presionan para cerrar el trato rápidamente. Y como regla básica, si el precio parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo sea.
Lauren Fix, experta automotriz, periodista y defensora de los consumidores, nos da algunos puntos importantes a considerar cuando estamos buscando un coche y queremos evitar estafas relacionadas a daños por inundaciones, que muchas veces son difíciles de detectar a simple vista.
Señales de que un auto usado estuvo bajo el agua
- Olor a humedad o moho: especialmente si el interior fue sometido a una limpieza profunda o si se utilizan aromatizantes para intentar ocultar el olor.
- Marcas o manchas de agua: revisa las alfombras, los asientos, los paneles de las puertas, la cajuela y la zona debajo del tablero en busca de marcas que revelen hasta dónde llegó el agua, decoloración o manchas inusuales.
- Alfombras húmedas: levanta los tapetes y, sobre todo, revisa los bordes de la alfombra, ya que el agua puede quedar atrapada debajo durante mucho tiempo.
- Óxido en lugares donde no debería haberlo: revisa debajo de los asientos, alrededor de los rieles, soportes, bisagras de las puertas, conectores de cables y otras superficies metálicas que normalmente están protegidas de la humedad.
- Corrosión en las conexiones eléctricas: presta especial atención a los conectores y cables debajo de los asientos y del tablero, la presencia de corrosión verdosa o blanca es una importante señal de alerta.
- Problemas eléctricos: luces que fallan de manera intermitente, ventanas o seguros eléctricos que no funcionan correctamente, problemas con el sistema de audio, indicadores del tablero o luces de advertencia pueden ser señales de que el agua entró al vehículo.
- Lodo o residuos en lugares inusuales: revisa el compartimento del motor, la cajuela, el espacio donde se guarda la llanta de repuesto, debajo de las alfombras y detrás de los paneles interiores.
- Componentes interiores nuevos o que no coinciden: una alfombra, asientos, revestimientos de la cajuela u otras piezas interiores recientemente reemplazadas pueden ser una pista de que fueron retiradas después de que el vehículo sufrió daños por agua.
- Humedad dentro de los faros: el empañamiento persistente en los faros delanteros o traseros puede indicar que el vehículo estuvo sumergido o sufrió una importante exposición al agua.
- Revisa el espacio de la llanta de repuesto: es uno de los lugares más fáciles de pasar por alto. Levanta el piso y busca agua acumulada, óxido, lodo, sedimentos o manchas.
- Inspecciona los cinturones de seguridad: extiéndelos por completo y revisa si tienen manchas, moho, decoloración o residuos.
- Verifica el VIN y el historial del vehículo: que un auto tenga un título limpio no significa necesariamente que esté libre de daños, busca registros de inundación, reconstrucción, aseguradoras, subastas o registros en otros estados.
Fix nos dice que Carfax, una empresa que hace informes del historial de vehículos usados, solo incluye entre 75% y 80% de los vehículos que podrían haber sufrido daños por inundación, por lo que revisar el historial no debería ser el único paso antes de comprar.
Por ello, recomienda llevar el vehículo a una inspección realizada por un técnico certificado por el Instituto Nacional para la Excelencia en el Servicio Automotriz (ASE), un servicio que puede costar aproximadamente entre $100 y $200, pero que podría evitar una compra mucho más costosa.
También existe el riesgo del “title washing”, una práctica en la que un vehículo puede ser registrado o vendido en distintos estados para intentar eliminar la marca que indica que sufrió daños por inundación o que fue declarado como vehículo de salvamento.
Así que si descubres que el vehículo sufrió daños por inundación, lo mejor es alejarse de la compra. Estos autos pueden presentar problemas a largo plazo y, según la experta, las marcas automotrices no ofrecen garantía, protección contra daños por corrosión ni otro tipo de cobertura para este tipo de vehículos.
Este artículo se realizó en colaboración con TMX.



