MIAMI, Florida.- La administración del presidente Donald Trump anunció este jueves una nueva ronda de sanciones contra altos dirigentes del gobierno cubano, familiares de la cúpula gobernante y varias entidades vinculadas al aparato estatal de la isla, en una de las acciones más amplias adoptadas por Washington contra La Habana en los últimos meses.
Esposa, hijastro y aliados de Díaz-Canel: quiénes fueron sancionados en Cuba y por qué
Las medidas incluyen a familiares de la cúpula gobernante y entidades estatales cubanas.
Entre los sancionados figuran el presidente cubano Miguel Díaz-Canel; su esposa, Lis Cuesta Pedraza; su hijastro, Manuel Anido Cuesta; el exmandatario Raúl Castro, y Alejandro Castro Espín, hijo del histórico líder cubano. La medida también alcanza a cinco entidades cubanas cuya identidad no había sido detallada de inmediato en los primeros reportes.
Las sanciones fueron anunciadas en el marco de la estrategia impulsada por el secretario de Estado, Marco Rubio, y forman parte de la campaña de presión que la Casa Blanca ha intensificado contra el gobierno cubano desde el regreso de Trump al poder.
La decisión se produce poco más de un mes después de que Trump firmara una orden ejecutiva que amplió significativamente las facultades del gobierno estadounidense para sancionar a personas, empresas y organizaciones vinculadas al aparato de seguridad, defensa, finanzas y otros sectores estratégicos de la economía cubana.
Bajo ese marco legal, el Departamento de Estado y el Departamento del Tesoro han impuesto durante mayo sanciones contra el conglomerado militar GAESA, funcionarios del Partido Comunista de Cuba y otras entidades consideradas cercanas al régimen.
Según la administración Trump, las medidas buscan responsabilizar a quienes considera involucrados en actos de represión política, corrupción y apoyo a estructuras gubernamentales que representan amenazas para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.
Las sanciones generalmente implican el bloqueo de bienes o intereses que los afectados puedan tener bajo jurisdicción estadounidense, además de restricciones para realizar transacciones con ciudadanos o empresas de Estados Unidos.
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El anuncio ocurre mientras Cuba enfrenta una de las etapas económicas más complejas de las últimas décadas, marcada por apagones, escasez de combustible, inflación y dificultades para acceder a divisas.
Esta misma semana, el Banco Central de Cuba informó la suspensión de operaciones con tarjetas Visa y Mastercard debido al impacto de las sanciones estadounidenses sobre instituciones financieras vinculadas al gobierno cubano.
La nueva ofensiva de Washington también destaca porque incluye a familiares directos de la élite gobernante, una señal de que la estrategia estadounidense busca aumentar la presión no solo sobre funcionarios del Estado, sino también sobre el círculo cercano de poder que rodea al liderazgo cubano.




