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Un condenado a pena de muerte en Texas se salva luego de más de 20 años de litigio

El caso fue resuelto por la Corte Suprema Corte de Estados Unidos tras determinar que el reo sufre de discapacidad intelectual, lo cual lo exonera de la ejecución.
28 Mar 2017 – 02:04 PM EDT
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Bobby James Moore Crédito: Texas Department of Criminal Justice

AUSTIN, Texas.- La Corte Suprema de Estados Unidos falló este martes en favor de Bobby James Moore, un reo sentenciado a pena de muerte en Texas, quien interpuso un recurso legal para evitar ser ejecutado basado en que sufre discapacidad intelectual.

La determinación de la corte se dio con cinco votos a favor (Ginsburg, Kennedy, Breyer, Sotomayor y Kagan) y tres en contra (Roberts, Thomas y Alito). La magistrada Ruth Bader Ginsburg fue la responsable de dar a conocer la recomendación de la corte que señala lo siguiente:

“Bobby James Moore disparó y mató a un empleado de una tienda durante un robo. Fue encontrado culpable de asesinato con posibilidad de pena capital y fue sentenciado a muerte. Moore inpugnó su sentencia argumentando que tiene una discapacidad intelectual que lo exime de ser ejecuatado…bajo la decisión de esta corte en el caso de Atkins contra Virginia, 536 U.S. 304 (2002) y el caso Hall contra Florida, 572 U.S. (2014) Moore califica como una persona que presenta una discapacidad intelectual. Por esa razón, esta corte concluye que la sentencia de muerte de Moore viola la Octava Enmienda de ‘castigos crueles e inusuales’… La corte decide a favor de Moore”.

Más de 20 años de litigio en las cortes estatales y federales

Bobby Moore y otras dos personas cometieron un robo en una tienda de frutas y verduras en Houston en abril de 1980, cuando el acusado tenía 20 años de edad. Durante el incidente, Moore disparó y mató a un empleado de la tienda. Dos meses después, fue encontrado culpable y sentenciado a pena de muerte.

Dicha sentencia fue descalificada por una Corte Federal en 1995 debido a que se concluyó que el acusado no había tenido la asesoría adecuada por parte de sus defensores. Dicha decisión fue apoyada por la Corte de Apelaciones del Quinto Circuito.

Sin embargo, Moore fue sentenciado a muerte nuevamente en 2001, una decisión respaldada por la Corte de Apelaciones Criminales de Texas (CCA, por sus siglas en inglés). En 2014, Moore volvió a pedir su absolución mediante un recurso legal que condujo a que se realizara una audiencia de dos días para determinar si Moore en realidad sufría de una discapacidad intelectual.

Durante esa audiencia, el tribunal escuchó declaraciones de los abogados anteriores del reo y de expertos en salud mental, así como testimonios de familiares.

La evidencia reveló que el acusado padecía de dificultades sociales y mentales desde una edad temprana. A los 13 años, Moore no comprendía los días de la semana, los meses del año y las estaciones. Tampoco podía leer un reloj y entender las unidades de medición, ni los principios de sumas y restas.

Debido a su limitada habilidad para leer y escribir, Moore no pudo mantenerse en las clases normales en la escuela. Con frecuencia era separado del resto de su clase y se le pedía que dibujara. El padre de Moore, sus maestros y compañeros lo llamaban 'estúpido' por su lentitud al leer y al hablar.

Moore abandonó la escuela luego de reprobar todas las materias en noveno grado. Abandonó su hogar y fue forzado a sobrevivir en las calles, comer de botes de basura, lo que le produjo intoxicación en dos ocasiones.

Los documentos de la corte señalan que durante la evaluación por discapacidad intelectual del reo, la corte consultó los métodos de evaluación más recientes, con base en la edición No. 11 de la Asociación Americana sobre Discapacidades Intelectuales y de Desarrollo (AAIDD, por sus siglas en inglés) y en la Quinta Edición del Manual de Diagnóstico y Estadística de los Trastornos Mentales publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés).

El tribunal aceptó que el acusado tenía una discapacidad intelectual basándose en los tres elementos base considerados por el estado de Texas: deficiencia para las funciones intelectuales (medidas con el IQ), deficiencia para aprender habilidades básicas y ajustarse a circunstancias cambiantes, además de presentar dichas dificultades desde que el acusado era un menor de edad. Dicha corte recomendó que la CCA redujera la condena de Moore o que le diera un nuevo juicio para probar su discapacidad.

A pesar de la presentación de pruebas, la CCA rechazó las recomendaciones de la corte y le negó a Moore el alivio. La CCA dijo que las fallas académicas de Moore, así como el abuso que sufrió de menor no eran suficientes para comprobar que padecía una discapacidad y enfatizó que debido a que Moore vivió en las calles, podó pasto y jugaba billar a cambio de dinero prueban que sí posee habilidades básicas y de adaptación.

Luego de esta discusión, la defensa presentó un nuevo recurso en noviembre de 2016 que fue en donde la Corte Suprema determinó que la sentencia de la CAA quedaba invalidada. Esta es la segunda ocasión en este año en el que la Suprema Corte ha decidido sobre el futuro de un reo de Texas sentenciado a pena de muerte. En febrero, los ministros determinaron que cuestiones raciales afectaron la sentencia del reo Duane Buck.

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