El noreste de Estados Unidos registra temperaturas récord de hasta 95 grados en ciudades como
Richmond y Filadelfia antes del inicio oficial del verano. Las autoridades recomiendan
limitar las actividades al aire libre debido al
peligro por
calor extremo. Mientras tanto, el
exceso de lluvia en
Texas, Oklahoma y Luisiana satura los suelos y genera una
amenaza crítica de
inundaciones repentinas que afectará los planes recreativos durante el fin de semana.