Una grave situación de tensión, desesperación y presunta violación de derechos humanos se vive en el Centro de Detención de El Paso, Texas, donde un grupo de detenidos inició una protesta que comenzó el sábado por la tarde, de acuerdo con el testimonio de familiares de los detenidos.
Familiares denuncian protestas y severas condiciones en el centro de detención de East Montana de Texas
Familiares de internos reclaman incomunicación, agresiones y retrasos en las órdenes de deportación tras huelga de hambre e incidentes en las instalaciones.
Según los reportes, los internos comenzaron a protestar por lo que catalogan como tratos crueles, falta de atención médica, alimentos inaptos y la prolongada incertidumbre sobre sus procesos de deportación.
N+ Univision conversó con familiares de dos inmigrantes venezolanos recluidos en la instalación, quienes ofrecieron detalles sobre los acontecimientos que desencadenaron la protesta y la posterior incomunicación a la que han sido sometidos los internos.
Crónica de la protesta y pérdida de contacto
De acuerdo con el relato de Yorgelis, esposa de un interno venezolano, los hechos cobraron fuerza este lunes alrededor de las 3:00 p.m., cuando su esposo logró realizar una llamada telefónica urgente desde el área de sanitarios del recinto. En medio del bullicio y la confusión, el detenido advirtió que la situación dentro del centro se había descontrolado por completo.
"Mi esposo me llamó desde el baño y me dijo: 'Aquí hay ahora mismo una revolución, está todo esto vuelto una locura, ¿qué está sucediendo? Por favor, graba, necesitamos que nos ayuden y difundan lo que pasa'", expresó Yorgelis.
A pesar de que las autoridades del centro habían decomisado previamente las tabletas electrónicas a los internos para evitar filtraciones, un recluso logró ocultar un dispositivo entre las sábanas de su celda. Fue gracias a este aparato que varios detenidos pudieron alertar brevemente a sus familiares y abogados sobre el levantamiento antes de que la señal fuera presuntamente interrumpida.
Actualmente, las familias expresan un profundo temor de que los detenidos hayan sido agredidos o castigados físicamente dentro de las celdas tras la interrupción de las comunicaciones.
Según los reportes recabados a través de grabaciones y llamadas filtradas por los mismos internos antes de ser despojados de sus dispositivos de comunicación, las fuerzas de seguridad del centro habrían intervenido con violencia durante la trifulca. Los allegados denuncian que al menos 14 reclusos presentan múltiples contusiones en el rostro, ojos, brazos y piernas.
"Los tienen incomunicados en un calabozo. "Intentan poner en el informe oficial que ellos mismos se golpearon entre sí durante la pelea, pero la información que nos llega de los propios detenidos es que la guardia los golpeó salvajemente", señaló María, esposa de otro interno venezolano que llegó recientemente al centro de East Montana de Texas.
Vuelos cancelados y detenciones prolongadas
El motivo principal que detonó las protestas es el agotamiento psicológico causado por lo que consideran engaños reiterados respecto a sus deportaciones. Decenas de reclusos llevan entre 4 y 7 meses detenidos, habiendo sido trasladados hasta por cuatro centros de detención distintos a lo largo del país.
Yorgelis denunció que durante las últimas semanas el personal del centro ha realizado operativos de traslado que terminan en frustración:
"Ayer sacaron a dos personas de su cuarto diciéndoles que salían. Hoy las volvieron a regresar diciendo que el vuelo había sido suspendido. La semana pasada hicieron exactamente lo mismo con varios grupos. Juegan con ellos a toda hora, les mienten". Afirmó la mujer con la voz entrecortada por el llanto.
Pese a que a través del sistema interno los reclusos han enviado peticiones escritas al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), las respuestas oficiales prometiendo fechas concretas de salida no se han cumplido.
"Somos emigrantes; nuestro mayor pecado es ser emigrantes. No somos animales, somos seres humanos que sentimos, tenemos familia e hijos esperándonos afuera. Lo único que pedimos es que nos dejen comprar los pasajes si no tienen vuelos, pero no queremos que sigan ahí encerrados pasando hambre y maltrato", reclamó Yorgelis.
Negligencia médica y alimentación inadecuada
A la incertidumbre legal se suman graves denuncias por activistas y abogados sobre las condiciones de habitabilidad y salud dentro del centro. Los familiares afirman que la comida provista es de pésima calidad y extremadamente picante, lo que perjudica la salud de quienes sufren dolencias gastrointestinales.
El esposo de Yorgelis padece de afecciones en la vesícula, una condición médica previamente reportada ante los servicios sanitarios del recinto. La única respuesta obtenida por parte del personal médico fue tajante: "O te la comes o pasas hambre".
Asimismo, se alertó que el recluso padece en este momento un cuadro febril agudo con fuertes dolores corporales y de cabeza. A pesar de solicitar asistencia médica especializada, únicamente le fue administrada una pastilla de Tylenol (paracetamol), sin brindar diagnóstico ni tratamiento adecuado para su estado de salud.
Calvario de traslados y silencio oficial
El esposo de María fue arrestado hace aproximadamente cuatro meses en el estado de Utah mientras trabajaba como repartidor. Tras ser trasladado inicialmente al centro de detención del condado de Webb ( Webb County Detention Center) en Laredo, Texas, fue movilizado el pasado sábado hacia el recinto de Montana.
Pese a que desde el 12 de agosto cuenta con una orden judicial de expulsión firmada por un juez tras renunciar a su proceso de permanencia, las autoridades migratorias no han ejecutado su retorno. "Solo nos dicen que la siguiente semana, que la siguiente semana, y siguen alargando el proceso sin respuestas concretas", expresó su esposa.
Testimonios de otros familiares en redes sociales coinciden en tiempo y lugar con lo denunciado por abogadas que confirman el despliegue de seguridad, gritos de auxilio dentro de los pabellones y la presencia de seguridad en el perímetro del centro de detención conocido como East Montana de Texas.
Miedo a llamar a ICE
Consultada sobre si ha intentado comunicarse directamente con las líneas de atención telefónica de ICE para verificar el estado físico de su cónyuge, Yorgelis confesó el profundo temor que sienten las familias de los detenidos al interactuar con las autoridades migratorias:
"Me da miedo. Lo intenté una vez, pero me piden mi domicilio exacto, mi número de A-Number y toda mi información personal. Sabemos cómo está la situación ahora y buscan cualquier manera para dar con el paradero de nosotros", explicó la mujer.
Por otro lado, al llamar al centro de detención, la respuesta del personal suele ser evasiva, argumentando que únicamente son custodios del recinto penal y no agentes de ICE, deslindándose de dar información sobre la situación jurídica o el estado de salud de los migrantes.
Redes de apoyo en formación
Ante la falta de respuestas institucionales y la incomunicación total tras el suceso, los familiares están organizando grupos en plataformas de mensajería para articular ayuda legal, recopilar pruebas y exigir a través de medios de comunicación que se garantice la integridad física de los internos, se restablezca el contacto telefónico y se abra la posibilidad de deportación o repatriación voluntaria.
N+ Univision se ha comunicado con ICE; sin embargo, hasta el momento de publicar esta nota no ha recibido una respuesta oficial, la cual se irá actualizando conforme las autoridades se pronuncien.
