HOUSTON, Texas- La distancia se convirtió en angustia para Edygmar León, una venezolana radicada en Houston que vivió horas de incertidumbre tras los terremotos que golpearon con fuerza a Playa Grande, en La Guaira, el mismo lugar donde reside su familia.
"Duele demasiado": venezolana en Houston relata la angustia de no saber de sus padres tras los terremotos en La Guaira
La angustia cruzó fronteras para Edygmar León, quien desde Houston siguió minuto a minuto el impacto del terremoto que derrumbó edificios en su comunidad en La Guaira, donde sus padres, uno de ellos con discapacidad, quedaron atrapados.
Todo comenzó con un mensaje: “ Mi mejor amiga vive en Caracas y me dijo del terremoto”, cuenta León. En un primer momento, pensó que el impacto había sido en la capital venezolana, donde su madre suele viajar con frecuencia.
Sin embargo, la comunicación se volvió casi imposible. “Empiezo a escribir, no le llega mensaje a nadie”, recuerda.
La confirmación llegó de forma fragmentada. Una prima logró responderle y le aseguró que su madre estaba en casa, en Playa Grande. Pero la información seguía siendo confusa. No fue sino hasta llegar a su casa en Houston cuando entendió la magnitud de la tragedia: el lugar más afectado era precisamente su comunidad.
La desesperación aumentó con el paso de los minutos: “Ya no había a quién escribirle”, relata. En medio de esa incertidumbre, recibió una imagen que la dejó paralizada: su edificio se había derrumbado. Dentro estaban sus padres.
“Mi papá no tiene una pierna… yo pensaba, ¿cómo mi mamá iba a sacarlo en esa condición?”, cuenta entre lágrimas. La angustia se convirtió en una búsqueda frenética a través de grupos comunitarios en redes sociales, donde vecinos compartían información en tiempo real sobre sobrevivientes y desaparecidos.
Fue en uno de esos grupos donde recibió una noticia parcial: su padre había sido rescatado junto a un vecino. Pero la incertidumbre continuaba. “Yo decía, ¿y mi mamá? ¿dónde está?”, recuerda.
Minutos después, alguien logró ubicarla. Su madre había conseguido salir por sus propios medios. Su padre, en cambio, permaneció atrapado durante horas: “Lo sacaron de los escombros ocho horas después”, relata León, imaginando el esfuerzo de su madre y de los vecinos que participaron en el rescate.
La ayuda oficial, asegura, no llegó a tiempo: “Son los vecinos… trabajando con las manos porque no ha llegado ayuda, de nada”, denuncia.
"Los bomberos no tienen cómo ayudar"
Según su testimonio, la comunidad se organizó de forma espontánea ante la falta de maquinaria y recursos: “Los bomberos ni siquiera tienen herramientas… no tienen cómo ayudar”.
Desde Houston, la impotencia ha sido constante: “ Duele demasiado… ahí es cuando tú piensas cuál es el costo de migrar”, reflexiona.
La distancia le impidió actuar directamente en un momento crítico: “ Si mis padres ya no están, ¿qué hago? ¿Cómo los despido?”, se preguntaba en medio del miedo...
Horas después, logró confirmar que ambos están con vida. Se encuentran refugiados en una vivienda junto a otras personas, en una zona que consideran más segura ante posibles réplicas. Su padre presenta una herida en la cabeza, pero se mantiene estable.
Sin embargo, la tragedia continúa para muchos otros. León asegura que hay vecinos y amigos que siguen atrapados: “ Gente que gritaba… ya no grita”, dice, evidenciando la urgencia de rescates que aún no llegan.
La falta de electricidad y comunicación agrava la situación: “No hay luz, no hay nada”, explica. Esto ha dificultado que las familias puedan ubicar a sus seres queridos o pedir ayuda.
Ante este panorama, León ha decidido actuar desde donde está: “Estoy publicando todo por mis redes sociales”, afirma. Su objetivo es visibilizar los casos de personas desaparecidas y coordinar apoyo. Además, busca organizar el envío de ayuda humanitaria desde Houston.
“Ver cómo es la logística, para poder mandar lo que se pueda mandar y ayudar a la gente”, menciona la joven.
Mientras tanto, la incertidumbre persiste en Playa Grande, donde los propios vecinos siguen removiendo escombros con sus manos, en espera de una ayuda que, según denuncian, aún no llega.






