Residentes locales
colocan un
segundo monumento frente al antiguo
rancho de
Jeffrey Epstein tras la retirada de la primera estructura.
Los vecinos llevan flores y objetos simbólicos para
recordar a las
víctimas y exigir justicia por los abusos cometidos en la propiedad. Gracias a una
ley estatal de Nuevo México que
protege las ofrendas al borde de las carreteras, este nuevo
altar permanecerá en su sitio como un testimonio público de apoyo y memoria hacia quienes sufrieron en ese lugar.