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Cárcel

“Se acabó el circo” lo que quedó de la Ciudad de las Carpas del exalguacil Joe Arpaio

Durante 23 años más de medio millón de personas pasaron por la cárcel de las carpas, donde Arpaio mantenía a los presos al aire libre, bajo temperaturas extremas y con ropa interior rosada.
24 Ago 2017 – 5:31 PM EDT

PHOENIX, Arizona. – Estructuras metálicas y de hierro, viejas y oxidadas, eso es lo que queda de la cárcel de las carpas, conocida como Tent City, una prisión creada por el exsheriff del condado Maricopa, Joe Arpaio.

Por más de dos décadas Arpaio defendió la eficacia de esta prisión, aunque sus críticos aseguran que la tenía para humillar a los inmigrantes hispanos que llegaban allí.

Durante 23 años, más de medio millón de personas pasaron por la cárcel de las carpas y se convirtieron en parte de su historia y también de sus mitos.

Hoy solo quedan fierros viejos que se donarán o se venderán por libra, pero quedan las memorias de los que por allí pasaron para pagar sus sentencias.

“Sentí que me iban a separar de mi familia, porque todas las personas que pasamos por un momento así sabemos que al entrar en las cárceles aquí en Arizona corremos el riesgo de ser separados de la familia”, dio a Univision Patricia Bernal, una inmigrante que estuvo detenida en Tent City.

En 2016, Bernal salió de un bar, aseguró que se había tomado dos bebidas y cometió el error de manejar. Al ser parada porque le faltaba una luz a su vehículo, fue arrestaba bajo cargos de conducir bajo la influencia del alcohol y terminó en la Ciudad de las Carpas.

“Cuando entre los guardias se reían, se burlaban porque yo no hablaba inglés”, recordó Bernal.

Activistas como Lydia Guzmán, lucharon por años para que se cerrara esta prisión, ella fue parte del comité creado por el sheriff Penzone para evaluar la rentabilidad de mantener este lugar operando.

“Tent City abusaba de los derechos humanos de las personas, simplemente por tratarlos de humillar”, dijo Guzmán.
Las autoridades de Maricopa dijeron que la mayoría de los reos les gustaba estar en un lugar al aire libre, donde se les permitía tener un contacto visual con el exterior.

“El 85% de los reos que teníamos aquí dijeron, 'prefiero estar aquí'”, aseguró Joaquín Enriquez, vocero del sheriff del condado Maricopa.

Guzmán dijo que también escuchó esa versión de los mismos reos pero con algunas diferencias.

“Cuando hicimos esas entrevistas era un día muy bonito en febrero, pero no todos los días son así”, afirmo Guzmán. Considerando que las temperaturas en verano pueden alcanzar los 120 grados Farenheit en Phoenix.

De Tent City se ha criticado la comida, las temperaturas extremas a las que eran sometidos los presos y la ropa rosada con la que vestían a los reos.

Entre los objetos considerados parte de la historia de este lugar está un letrero de neón ubicado en la parte alta de una torre de vigilancia con la palabra ‘Vacancy’, esa señal que se encendía todas las noches como en los hoteles, anunciaba que en estas instalaciones siempre habría espacio para un reo más.

“Arpaio cuando tenía allí a sus detenidos a veces los ponía como en desfile en calzoncillos, lo hacía enfrente de los medios, eso es humillante”, sostuvo Guzmán.

“Mucha gente quiere un pedazo de Tent City, con las carpas pueden hacer bolsas, mochilas. Han dicho que es un pedazo de historia”, dijo Enriquez.

La prisión está ubicada en una zona industrial, a 10 minutos al sur del centro de Phoenix. A finales de los 90, tenía 82 tiendas de campaña y alojaba a 1,700 presos. Después de la implementación de la ley SB1070 se incrementó la población de inmigrantes indocumentados.

Estas instalaciones no estuvieron planificadas para durar tanto tiempo, su apertura se dio como una solución temporal a una sobrepoblación de las cárceles en Arizona en 1993. Según Arpaio, su costo no superó los 80,000 dólares porque para su implementación utilizaron tiendas militares sobrantes de la guerra de Corea.


El fin de la Ciudad de Las Carpas

La derrota del sheriff Joe Arpaio no solo terminó su legado, sino con una de las prisiones que se convirtió en uno de sus principales emblemas.

También quedo vacío el edificio contiguo a las carpas, el lugar donde los presos se bañaban, entraban a comer, guardaban sus pertenencias y tenían acceso al aire acondicionado.

Salvador Zaragoza, un inmigrante que estuvo detenido en esta prisión describió los tres meses que permaneció en este lugar como ‘’el infierno’’. Y es que contó que cuando la cárcel estaba a su máxima capacidad, 20 regaderas eran pocas para una población de más de 2,000 presos.

“A veces se tardaba dos horas o tres horas para meterte a bañar porque es demasiada la gente que se está bañando en tiempo de calor y no se quieren salir por lo mismo, porque es fresco”, recordó Zaragoza.

Uno de los privilegios que se pierden cuando una persona esta presa es el derecho a la privacidad y los baños sin puerta para no aislarlos de otros presos, son testigo de esto. A pocos metros estaban los comedores de Tent City.

“Daban hígado molido porque yo creo que era lo más barato o la donación que le dan, es lo más asqueroso que puedes comer…hígado molido”, afirmó Zaragoza.

Por eso un chocolate u otra golosina, se convertía en un objeto del deseo, se guardaba bajo llave y tenía un alto valor cuando corrían las apuestas.

“Lo que hacían es que apostaban, jugando dados o cartas y estaba prohibido”, mencionó Enríquez.

Pero el ingenio sobresalía en la cárcel de las carpas, si les quitaban los dados, entonces los fabricaban con papel de baño y pasta de dientes. Esto no era lo único que construían.

“Cuchillos, drogas, de todo, este un pedazo de navaja que todavía encontramos aquí”, enseñó Enríquez.

También decomisaron, una biblia que en realidad escondía objetos prohibidos, máquinas para hacer tatuajes y otras armas hechas a manos, prácticamente artesanales.

Los que pasaron tiempo esta prisión, sabían que habían cometido un error, pero para los activistas, había un ensañamiento que transgredía los derechos de los reos y sobre todo de los inmigrantes indocumentados.

“El objetivo de las carpas era humillar a nuestra comunidad, hacernos ver menos que humanos e incluso hubo un tiempo en que solo hubo indocumentados dentro de la Ciudad de las Carpas”, dijo Carlos García, director de Movimiento Puente. “El alguacil Arpaio construyó un cerco eléctrico porque decía que nuestra comunidad tenía más riesgo a que huyera”.

Tent City llegó a su fin en mayo, después de 23 años la Ciudad de las Carpas se hizo obsoleta, dejo de ser sostenible económicamente y cuando a su creador perdió el poder, mantener uno de sus principales símbolos ya no tuvo sentido.

El exsheriff Joe Arpaio fue encontrado culpable por una juez federa l por desacatar una orden que le exigía detener sus patrullajes de inmigración enfocados en inmigrantes hispanos. Arpaio recibirá su sentencia el 5 de octubre. Sin embargo, el presidente Donald Trump dejo entrever en su visita a Phoenix que considera darle un indulto al exoficial.

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