"Lo siento": la marinera que volvió de la guerra a EEUU y encontró a su padre deportado en México

Jessica Martínez regresó de un despliegue militar a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln en Medio Oriente, pero su padre había sido deportado a México. Tuvo que viajar a Tijuana, junto con su hermana, para reencontrarse con él en la frontera.

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Jessica Martínez regresó a casa después de meses en el mar, de participar en un despliegue militar en Medio Oriente y de conseguir un ascenso en la Marina de Estados Unidos. Sin embargo, cuando llegó el momento de abrazar a su familia, faltaba una persona: su padre, Humberto Martínez, quien había sido deportado a México mientras ella estaba desplegada.

Días después de volver a Estados Unidos, la joven de 22 años pudo reunirse con él en Tijuana. Cuando Humberto finalmente la estrechó entre sus brazos, Jessica rompió en llanto y solo alcanzó a decir: "Lo siento". Su padre intentó tranquilizarla: "No es tu culpa", de acuerdo con el relato de CNN.

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La historia de Jessica quedó marcada por la separación familiar que vivió mientras servía en las fuerzas armadas estadounidenses. Su padre fue expulsado del país el 31 de enero de 2026, cuando ella se encontraba a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln, desplegado en el mar Arábigo.

Jessica y su hermana menor, Ana, de 19 años, nacieron en Estados Unidos, mientras que sus padres vivieron durante años en California después de ingresar al país sin autorización migratoria.

Desde la secundaria, Jessica soñaba con incorporarse a la Marina. Además de desarrollar una carrera militar, quería ayudar a sus padres a regularizar su situación migratoria y retribuirles los sacrificios que hicieron por ella.

"Quería darles el mundo a mis padres porque ellos me dieron el mundo", contó a CNN.

Durante su servicio en el Abraham Lincoln, Jessica se especializó en el manejo de armamento y misiles. También pudo enviar dinero a su familia y tenía la esperanza de que sus padres consiguieran protección migratoria mediante el programa Parole in Place, que puede permitir a determinados familiares de militares en servicio activo permanecer legalmente en Estados Unidos y, si cumplen los requisitos, acceder a la residencia permanente.

Sin embargo, el 31 de enero de 2026, agentes federales detuvieron a Humberto Martínez cerca de la vivienda familiar en Huntington Beach, California. Durante el arresto, Ana Martínez grabó a los agentes mientras esposaban a su padre y les gritó que él había solicitado regularizar su situación migratoria. Humberto fue deportado a México ese mismo día.

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El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) sostuvo inicialmente que Humberto tenía antecedentes por conducir bajo los efectos del alcohol y por uso no autorizado de un vehículo, además de haber sido expulsado previamente de Estados Unidos.

La separación ocurrió mientras Jessica enfrentaba las exigencias de un despliegue prolongado. En los momentos en que pensó en abandonar, recordó las palabras de su padre, quien la animó a continuar a pesar de la situación que él mismo atravesaba: "Tienes que seguir adelante; eres una fiera", le dijo. "Puedes hacerlo, hazlo por mí".

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La deportación de su padre marcó el regreso a casa de Jessica

El USS Abraham Lincoln atracó en San Diego el 8 de octubre, después de un prolongado despliegue en Medio Oriente. Cuando Jessica descendió del buque con su uniforme blanco, no encontró a sus padres esperándola: su hermana Ana fue quien acudió a recibirla.

Desde la deportación de Humberto, Ana había asumido nuevas responsabilidades en casa. Ayudaba a su madre, Nancy, quien se sentía demasiado nerviosa para salir salvo para trabajar, y mantenía el contacto con Jessica durante su servicio militar.

El reencuentro entre las hermanas estuvo acompañado de lágrimas, después de meses de tensión y preocupación. Más tarde viajaron a Huntington Beach para abrazar a su madre, aunque la ausencia de su padre seguía presente en cada rincón de la casa.

Jessica recordó los lugares donde él solía sentarse y la ropa que había dejado. A través de una videollamada, lo invitó a compartir la celebración de su regreso.

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Dos días después, las hermanas cruzaron la frontera para reunirse con Humberto en México.

En declaraciones a CNN, el hombre aseguró que continúa con sus apelaciones legales para regresar a Estados Unidos. En una actualización, el DHS afirmó que había sido deportado al menos seis veces y le atribuyó otros antecedentes y arrestos, incluidos señalamientos relacionados con drogas, ciudadanía falsa y tráfico de personas.

Humberto reconoció haber cruzado la frontera sin autorización y sostuvo que las demás acusaciones del gobierno eran falsas. También afirmó que, después de una condena por conducir bajo los efectos del alcohol, completó estudios y servicio comunitario; según él, esa condena fue clasificada como delito menor.

Pese a su situación, dijo estar agradecido por las oportunidades que encontró en Estados Unidos, donde trabajó instalando pisos de madera y formó una familia. "Me siento bien. Pude ver a mi marinera en casa. Lo malo es que no estoy en casa, así que es muy difícil", expresó desde Tijuana.

Para Jessica, la deportación de su padre representó una contradicción dolorosa: había servido a Estados Unidos mientras su familia enfrentaba la expulsión del país al que ella consideraba su hogar. Aun así, aseguró que continúa orgullosa de su servicio militar.

Cuando concluya su contrato de cuatro años, planea dejar la Marina y asistir a la universidad, al igual que Ana. Antes de hacerlo, tiene un objetivo que considera pendiente: luchar por el regreso de su padre.

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"Voy a seguir luchando", afirmó. "Voy a conseguir justicia para mi padre para que vuelva".

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