HOUSTON, Texas- El liderazgo político y policial de Houston se ha plantado con firmeza frente al gobierno federal tras el tiroteo en el que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) balearon mortalmente al inmigrante mexicano Lorenzo Salgado Araujo el pasado martes 7 de julio.
“¿Qué habrían hecho si un vehículo negro los empieza a perseguir?”: Exigen justicia tras muerte de Lorenzo Salgado
En una muestra de unidad sin precedentes que cruza líneas partidistas y comunitarias, el alcalde de Houston, John Whitmire, junto a la congresista Sylvia García y el jefe de policía Noé Díaz, exigieron una investigación transparente sobre la muerte de Lorenzo Salgado Araujo, un ciudadano trabajador abatido por agentes de ICE hace 80 horas en un operativo envuelto en total hermetismo.
En una conferencia de prensa marcada por la indignación, el alcalde John Whitmire, respaldado por la congresista Sylvia García y el jefe de la Policía de Houston (HPD), Noé Díaz, prometieron no descansar hasta conseguir una investigación exhaustiva.
El incidente, ocurrido hace unas 80 horas, se desencadenó cuando un vehículo sin logotipos oficiales persiguió el automóvil de Salgado.
" A una familia sobresaliente, respetuosa de la ley y trabajadora se le arrebató al padre sin previo aviso ni previsión de peligro", mencionó Whitmire quien confesó que la ciudad se enteró de lo sucedido a través de los medios de comunicación.
Además, reafirmó la política local de no interactuar en operativos migratorios: "No hubo ningún tipo de participación por parte de HPD", aseguró.
El muro de la jurisdicción federal
El principal obstáculo actual radica en el control de la escena y las pruebas. El Buró Federal de Investigaciones (FBI) aseguró el perímetro inmediatamente después de los hechos, custodiando la camioneta, los testigos y el cuerpo de la víctima.
Aunque críticos y académicos de leyes locales cuestionan que la ciudad carezca de facultades para intervenir, el alcalde aclaró que se trata de tecnicismos y que la prioridad es la cooperación proactiva.
Por ello, el jefe policial Noé Díaz tiene agendada una reunión el próximo martes con el jefe del buró de la fiscalía federal y del FBI en Houston para reclamar el acceso a los elementos recabados.
Díaz hizo un llamado directo a los residentes: " Pedimos a la comunidad que aporte cualquier información, un video de teléfono celular al que no se haya accedido, por favor contacten al FBI Houston o al Departamento de Policía de Houston. Queremos avanzar y ayudar a esta familia a sanar".
Revelaciones contradictorias sobre el operativo
La congresista Sylvia García compartió detalles alarmantes tras sostener una conversación directa con el director interino de ICE. Según la funcionaria, el director le confirmó que Salgado no era el objetivo del operativo, sino que los agentes buscaban ejecutar una orden final de deportación contra uno de los pasajeros que viajaba en la camioneta.
García expuso las nulas garantías de transparencia con las que operaron los agentes federales en las calles de Houston:
"No había video de cámara corporal. No había video de tablero. No había distintivos en el auto, ni sirena, ni luces. Pónganse en sus zapatos, ¿qué habrían hecho si un vehículo negro los empieza a perseguir?", comentó la Congresista.
Asimismo, la congresista denunció una situación preocupante en el centro de detención de Conroe, donde tres personas retenidas tras el incidente declararon haber recibido presiones de ICE para firmar deportaciones voluntarias.
Las versiones de estos testigos contradicen la postura preliminar de la agencia migratoria, la cual alegaba legítima defensa bajo el argumento de que intentaron atropellar a un oficial: " Los tres, de forma independiente, dicen que un agente nunca estuvo frente a la camioneta. Si no hay un agente enfrente, ¿cómo vas a atropellarlo?", cuestionó García, añadiendo que los disparos se efectuaron después de que Salgado bajara del vehículo.
El caso ha tocado una fibra sensible en una ciudad orgullosa de su tejido inmigrante. Los funcionarios enfatizaron que Lorenzo Salgado era un esposo, vecino y dueño de un pequeño negocio que residió 35 años en la ciudad sin una sola mancha en su historial delictivo.













