El Niño

Parece mucho más joven de lo que realmente es.


Nunca se desarrolló sexualmente y como consecuencia su voz se ha mantenido aguda. Tiene la traquea mal formada y por esa razón su voz es gangosa y afeminada. Es de piel morena y tiene los ojos casi blancos. Parece mucho más joven de lo que realmente es.

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Tiene poderes curativos, que él adjudica a la mano de Dios y así justifica sus aparentemente absurdos y grandilocuentes ritos aparentemente.

“Nací para sufrir” es su lema y piensa que Dios habla a través suyo y que por lo tanto debe cumplir una misión sagrada en la tierra.

Toma decisiones basadas en símbolos, visiones y sueños que interpreta casi irracionalmente. Lo que el Niño no conoce es la verdadera razón de sus dotes “curativos”, la verdad está muy lejos de lo que él piensa.