Retratos de la Generación Latinx: ¿quién está detrás de la 'X'?

Son activistas, poetas, ilustradores, celebran sus raíces latinas, dominan las redes sociales y utilizan su estilo de vestir como arma política. Hay mucho tras una simple letra.

"Para mí el término Latinx es algo inclusivo y engloba a muchas comunidades e identidades diferentes. Latinx es una oportunidad, un futuro, un punto de partida para la inclusión de los disconformes de género, trans, y gente de color que se identifican como latinxs". Así explica Sonia Guiñansaca, una de las poetisas jóvenes más respetadas de la actualidad, lo que significa para ella este término que se está popularizando en la comunidad latina.

El término Latinx sirve para romper la dualidad de género y ofrece una alternativa a lo masculino o femenino, abriendo un abanico de posibilidades. Con la 'X' se evita usar el identificativo de género para así incluir a todo el espectro.

Además de luchar contra los límites del lenguaje y navegar a lo largo del espectro de la identidad sexual y de género, los latinxs comparten una pasión por reclamar sus derechos, y lo hacen a través de diversas plataformas. Kitty Leigh utiliza Instagram para celebrar sus raíces africanas, Julio Salgado hace activismo pro-inmigración en sus ilustraciones políticas, y Christopher Soto encadena rimas para concienciar sobre el abuso policial y la violencia.

Esta es una pequeña muestra de los protagonistas del movimiento Latinx que derriba barreras (y muros) en Estados Unidos. Hablamos con ellos para conocer sus motivaciones, logros y preocupaciones. ¿Qué representa la X?


Sonia Guiñansaca: La poesía no necesita documentación

Encontrar sentido a su situación como indocumentada es una de las bases de la obra de Sonia Guiñansaca, un trabajo que la ha convertido en una de las artistas latinxs más influyentes del panorama.

En 2008, Sonia fue parte de la primera generación de indocumentados que se declararon abiertamente como tal. Fue entrevistada en medios de comunicación y participó en numerosas acciones de activismo para reclamar sus derechos, entre ellas una huelga de hambre. Es la impulsora de Dreaming in Ink, un taller de escritura para jóvenes indocumentados de Nueva York, y también fundó UndocuMic, un espacio de performance para escritores sin papeles.

"Tuve miedo, pero estaba en una comunidad, junto con otras mujeres queer y de color, y disconformes de género", explica Sonia a Univisión Trends. "Mis padres tenían mucho miedo. La norma es que no se comparte tu estado como indocumentado con los demás. Es algo privado. Pero ahora hay becas para indocumentados, mucha gente sale en los medios... Es 'the new normal".

Nació en 1989 y pasó sus primeros años de vida con su abuela en Cuenca, Ecuador, mientras sus padres trabajaban en Estados Unidos con la esperanza de proporcionarle una vida mejor. Al cumplir los cinco viajó a Nueva York para reencontrarse con ellos. Junto a su familia, los profesores latinos que tuvo en su colegio de Harlem fueron la principal fuente de inspiración de Sonia. "Fue muy motivador para mí ver a profesores de mi mismo color, la misma imagen, luchando por la educación y el alfabetismo de los estudiantes de color". Ellos fueron los que la introdujeron en la poesía, recomendándole libros y poemas. "Siempre estaba escribiendo en mis diarios, menos mal que mi madre nunca los encontró".

Sonia también forma parte del New York State Youth Leadership Council, un grupo de jóvenes abogados y estudiantes que luchan contra casos de deportación de manera altruista, organizando campañas de activismo para apoyar a estudiantes indocumentados. Entre otros logros, consiguieron que la petición de asilo de un ecuatoriano y su madre fuera aprobada.


Jack Qu'emi: El cambio empieza en las aulas

Jack Qu'emi es unx de lxs principales portavoces del término 'latinx'. Como freelance, escribe sobre los derechos de las mujeres, el aborto, la igualdad de género y las experiencias de los no-binarios, con artículos como "Ocho maneras de mostrar respeto hacia el cambio de nombre de alguien". Da charlas, imparte talleres, paneles virtuales... Cualquier plataforma sirve para compartir su mensaje.

Hablamos con Jack durante su traslado a Los Ángeles (respondió a la entrevista desde su auto, pero no al volante) y nos explicó la compleja realidad que hay detrás de una X: "Es un rechazo a la generización que tiene el español, que masculiniza si dices latino o feminiza si dices latina. Aunque la versión en masculino, 'latinos', es la que engloba a todos, a algunos no nos gusta la generización de las cosas, no nos sentimos cómodos. Personalmente, como alguien no-binario, no me veo en la palabra 'latino' para nada. Me veo en 'latinx",

Al haber crecido en una familia de nuyoricans, el Spanglish es su idioma. En inglés prefiere que utilicen el pronombre 'they', y en español, las únicas veces que encuentra conflicto es cuando le dicen 'chiquita' o 'maestra' durante sus clases. "Añadimos la X a la mayoría de los identificadores", explica, y entonces, se convierten en"chiquitx" y "maestrx".

Ha sido en el ámbito online donde he encontrado a más gente apoyando las raíces africanas, cuenta. "La latinización tiene mucho de 'anti-blackness', pero ahora se usa cada vez más el afro-latinx, latin-negrxs... Siempre había existido racismo en todas las generaciones, pero es ahora cuando por primera vez estoy conociendo a gente que están abrazando sus orígenes, y son todos de mi generación o más jóvenes. Por supuesto que uno puede estar orgulloso de ser puertorriqueño, pero eso es una etnia, no una raza, y se debe saber la diferencia".



Julio Salgado: "Yo quería ser el Andy Warhol mexicano"

El talento artístico de Julio y su agudo sentido crítico hicieron que fuera elegido como el caricaturista político de la revista del colegio. Desde ahí cumplió el deseo de influir y lograr cambios con sus dibujos. "Descubrí que por medio del periodismo podía usar el arte y tener voz para contar lo que estaba pasando con los que éramos indocumentados, los latinos, las personas de la comunidad gay", explica.

Originario de Baja California, México, Julio se quedó en Estados Unidos por los misterios del destino. Había venido a EEUU de visita y cuando estaban aquí su hermana se puso muy enferma, hasta el punto que su madre tuvo que donarle un riñón. Los doctores les dijeron que si se regresaban a México su hermana no sobreviviría. "Pienso que cualquier padre o madre con un hijo enfermo no se pone a preocuparse de que su pasaporte vaya a vencerse".

"Fue muy interesante tener la experiencia de crecer como indocumentado porque me formó la manera en la que miro este país, cómo unas personas pueden sobrevivir o no". Julio comparte uno de los momentos en los que ser indocumentado le privó de oportunidades: "Me ofrecieron un trabajo en el instituto ayudando a los padres a aprender a usar la computadora, pero necesitaba el permiso de mis papás y mi seguro social" No lo tenía, y al contárselo a la maestra, "recuerdo que me eché a llorar, mi papá me había dicho que no le dijera a nadie que no tenía papeles. Mi pregunta fue: 'maestra, ¿usted le va a decir a inmigración que no tengo papeles?' Y puso una cara de: 'Oh my god, no!" Ahora, Julio está bajo la protección de DACA. "Es muy difícil ver que tus papás no tienen tus mismos accesos".

Empezó a trabajar como pudo, "porque aunque no tengas papeles uno tiene que sobrevivir en este país". Los empleos que encontró eran lavando platos, en la construcción, y poco a poco, el arte, dibujar, se convirtió en el espacio donde podía poner todos sus sentimientos, y le empujó a pensar que "esto va a cambiar algún día". Gracias a una ley de California, pudo acceder a ayudas estatales y estudió arte en un colegio comunitario.

Ahora es parte integral de Culture Strike, una organización cuya meta es trabajar con otros artistas y hacer arte pro-inmigrante, pro-LGBT y en contra de los centros de detención. Uno de sus últimos proyectos transforma en dibujos las cartas escritas por inmigrantes que viven en los centros de detención.



Bianey García: En la primera fila de las protestas

Bianey García aparece junto a Bill de Blasio, el alcalde de Nueva York, en una fotografía muy importante para los derechos de las personas trans. La instantánea, tomada el pasado 7 de marzo, muestra al alcalde firmando la ley que permite a las personas elegir el baño público conforme al género de su elección. Bianey, nacida en Veracruz, México, es una de las principales activistas por los derechos de las mujeres trans en Nueva York, y colaboró en la campaña por la implementación de esta ley. "Me sentí súper contenta. La comunidad necesita algo así. Por lo menos no estamos como Carolina del Norte", explica a Univisión Trends.

La activista ha liderado varias manifestaciones y protestas como parte de la organización Make the Road New York, que apoya a la comunidad latina trabajadora. Recientemente organizó una marcha por los derechos de las mujeres trans, reclamando el fin de la violencia de género y la discriminación laboral, y demandando el acceso a una vivienda digna.

Bianey llegó a Estados Unidos a los 15 años. "Vine a este país como una persona indocumentada. Cuando llegué acá estaba básicamente sola, estaba sin ninguna familia, sólo un amigo. Los primeros años fueron difíciles porque no tenía a mi familia, fue muy doloroso porque los añoraba mucho. Viví una experiencia que no puedo contar por ahora, pero que gracias a ello ahora tengo una visa".

"Sobre todo después de lo de Orlando, la gente homofóbica debe entender que somos personas y que también aportamos a este país. Todavía falta mucho activismo para cambiar a algunas personas que tienen la mente muy cerrada. Empecé con 20 años, donando mi tiempo, porque siempre me ha gustado el activismo, por eso me involucré con ellos al ver las injusticias que pasan en mi comunidad. Somos muy pocas personas las que estamos haciendo este trabajo, creo que debería haber más".


Kitty Leigh: De redes sociales y perros sin adiestrar

Si se buscan imágenes en Instagram con el hashtag #Latinx, una gran parte de los resultados son de una joven de cabello rizado y mirada curiosa. A Kitty Leigh también se la conoce como la encantadora de perros del Upper East Side. Desde hace cuatro años trabaja como paseadora canina en este exclusivo barrio de Nueva York, habitado por gente con mucho dinero y poco tiempo para cuidar a sus mascotas. Kitty se crió unas cien calles más arriba, en el Bronx, en una zona de predominancia dominicana. Creció con su hermana y su madre, de raíces puertorriqueñas, y nunca aprendió a hablar español, algo que lamenta. Ahora se ha propuesto estudiar el idioma para reintegrarse en su comunidad. La mayoría de sus amigos son afroamericanos o afrocaribeños. "No quería saber mucho de mi cultura porque me hacía sobresalir en el grupo, era la que tenía la piel más clara... Se hizo un poco problemático", dice Kitty.

Está escribiendo su primer libro, una historia en 24 capítulos (uno por cada año de edad) en la que relata, a través de varios perros que ha cuidado, sus experiencias sobre ser latina en una zona de predominancia blanca. Tiene pensado lanzarlo el próximo octubre, y para promocionarlo, se ha creado una fuerte base de seguidores en las redes sociales.

"Me obligué a mí misma a entrar en Instagram y publicar fotos, simplemente siendo yo misma y ofreciendo contenido con el que otras personas se pudieran identificar, o al menos provocarles", cuenta. "Conseguir followers en Instagram es una ciencia, tienes que seguir a otras personas, y si no te siguen, les borras... Las redes sociales se convirtieron en un trabajo". En sus fotografías habla de los derechos de las mujeres, y hace activismo a favor de Black Lives Matter, promoviendo iniciativas como el apoyo a los negocios regentados por afroamericanos. "Tienes que preguntarte, ¿a quién estoy apoyando con mi dinero?"


Christopher Soto: El club de los undocupoets libres

"El pasado verano, cuando estaba viviendo en Oakland, la policía mató a mi vecino Antonio Clements a cuatro metros de mi puerta", Este incidente está definiendo la obra reciente de Christopher Soto, un joven poeta residente de Nueva York. Sus escritos apelan al sentimiento colectivo de una gran parte de la comunidad latina y LGBT, y gracias a ello, ha realizado tours alrededor del país recitando sus poemas y expandiendo su mensaje de igualdad, y también, revolucionario. "Me siento muy afortunado por poder viajar y ganar dinero con mi arte", dice.

Al igual que a muchos de otros latinxs, el ataque de Orlando ha marcado su pensamiento. Christopher escribió un poema para Orlando que fue traducido al español, y el traductor le preguntó si quería usar la X para hacerlo neutral, algo que en inglés no se había planteado.

"Me preocupa el día en que nos deje de importar todo esto", dice, refiriéndose a los casos de violencia policial producidos en los últimos días.

"Mi madre me ha salvado la vida un millón de veces. Dios sabe que no es fácil criar a un 'queer trans brown punk'. Ella siempre me ha apoyado". A los 16 años ya se identificaba como 'revolucionario demócrata-socialista'.

Entre sus últimos proyectos está Undocupoets. Él y otros colaboradores hicieron una petición a las editoriales del país que organizan los principales concursos de poesía para que abrieran sus bases de participación y no requieresen un permiso de residencia. Ahora están trabajando en conseguir financiación para becas para indocumentados.