Opinión: Latinos o no, los muertos del Pulse duelen igual

Que las víctimas hayan sido latinas o no, o que el atacante haya sido un musulmán que detesta a los gays debe ser el menor de nuestros problemas. A donde hay que poner la mira es en el acceso a las armas de alto poder.
Opinión
Laura vive en Nueva York. Se siente periodista entre los blogueros; bloguera entre los periodistas y tiene un interés especial en los pormenores del mundillo latino en EE.UU..
2016-06-14T08:00:00-04:00

Despertarse de pronto en plena madrugada y checar el celular: ¡Boom! Una cadena de tuits que no se detiene y noticias con un tonito bastante familiar para quienes vivimos de este lado de la frontera: “Esto es lo que sabemos hasta ahora”... “La policía no ha dado una cifra definitiva de las víctimas mortales”.... “Podría ser una de las peores masacres a la fecha”.... “El atacante compró sus armas de manera legal”... “¡Es musulmán! … etc. etc. etc.

La matanza masiva en turno ocurrió la madrugada del domingo en Pulse, un bar gay en el corazón de Orlando, donde cientos de chavos y chavas se habían dado cita para hacer lo que hacen chavos y chavas un sábado a la noche: tomar, bailar, ligar, echar relajo… pasarlo bien, pues. Pero no fue así. El sábado 11 de junio la fiesta en el Pulse terminó en un baño de sangre que dejó un saldo de 50 muertos y 53 heridos a manos de Omaar Seddique Mateen, un joven musulmán de 29 años, nacido en Nueva York y con acceso fácil a un arsenal poderosísimo.



Como ya se ha hecho costumbre, un vendaval de noticias, tuits, posts en Facebook, videos, cadenas de oración, hashtags y demás plagó rápidamente las redes sociales en el transcurso del domingo. #Orlando #PrayForOrlando #PulseShooting #GaysBreakTheInternet fueron solo algunas de las etiquetas que se iban volviendo trending topics en cuestión de horas.

Pero Latin Twitter (como me gusta llamar a esos tuiteros que, como yo, tienen un interés especial en los pormenores del mundillo latino en EE.UU.) parecía particularmente obsesionado con un tema: el sábado 11 de junio el Pulse celebraba su famosa Noche Latina, un evento semanal conocido como Pulse Latin Saturdays, prometiendo un sabor muy especial, con ritmos de reggaetón, bachata, merengue y salsa.

Al tema de la Noche Latina se unió el hecho de que las primeras víctimas dadas a conocer de manera oficial por la policía de Orlando tenían nombres de origen hispano. Yo misma consigné en su momento el hecho de que al menos los primeros cuatro nombres publicados eran todos de origen hispano: Guerrero, Sotomayor, Vielma, Almodóvar, Ocasio y González.



La comentarista Ana Navarro, colaboradora frecuente en cadenas de TV como CNN y ABC, fue tan lejos como para sugerir que la matanza de Orlando habría sido una especie de double-whammy, algo así como un plan para matar dos pájaros de un mismo tiro: gays y latinos: “Era Noche Latina en Pulse. Hay muchas víctimas hispanas. Sospecho que descubriremos si fue una coincidencia o si el loco lleno de odio iba por ambos, gays Y latinos”, tuiteó Navarro la noche del domingo.


La especulación podría ser válida, pero a fin de cuentas, nada de eso debería importarnos. Que las víctimas hayan sido latinas o no, o que el atacante haya sido un musulmán que detesta a los gays -- sean latinos o no -- debe ser el menor de nuestros problemas. A donde hay que poner la mira es en el acceso a las armas de alto poder, que en este país se pueden conseguir tan fácilmente como si fueran chicles. (El rifle automático que acabó con la vida de 50 personas en Orlando fue del mismo tipo que se usó en por lo menos otras 10 matanzas colectivas, desde 2011 en EE.UU., según datos de Mother Jones citados por la agencia Reuters).



No hacefalta contabilizar cuántos de los muertos de Orlando, Sandy Hook, Aurora, Virginia Tech o Columbine fueron latinos, no-latinos, gays, no-gays , negros, blancos, hispanos, católicos, musulmanes, judíos, ateos, agnósticos, chicos, medianos o grandes... A fin de cuentas todos cayeron víctimas de un demente armado hasta los dientes, cortesía de un país que se resiste a regular las armas.

Latinos o no, los muertos del Pulse deben dolernos igual.

Eso no debería sorprendernos, pues según las cifras del censo más reciente, los hispanos representan más del 25 por ciento de la población del estado de la Florida, y Orlando no es la excepción.



Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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