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Mujeres que nos están enseñando algo más que deportes en estos Juegos Olímpicos

Mientras baten récords y ganan medallas, las atletas de los Juegos de Río están demostrando al mundo su capacidad para superar adversidades y romper prejuicios. Desde una joven refugiada que salvó su vida gracias a su talento como nadadora, hasta la veterana gimnasta que ya ha competido en siete olimpiadas. Esta es la historia, en imágenes, de inspiradoras mujeres.
10 Ago 2016 – 1:27 PM EDT

Correr para salir del infierno

A Érika Olivera el deporte le salvó la vida. Esta mujer, la primera mujer en la historia en haber completado cinco maratones olímpicos, empezó a correr para dejar atrás el trauma que sufrió durante su infancia y adolescencia. Tal y como reveló recientemente, su padrastro la violó desde que tenía cinco años hasta que cumplió los 17, y según contó a Univisión, fue caminar a paso firme lo que pudo sacarla de aquella oscuridad. "No se necesita estar bien solo físicamente, sino que también se necesita estar bien en el aspecto psicológico y emocional y ahí es donde yo estaba teniendo mayores conflictos. Por eso necesité botar todo lo que necesitaba botar como la forma de liberarme de sentirme un poco más tranquila", explicó.

La deportista ha sido la abanderada chilena en la celebración inaugural, y es un símbolo de orgullo para el país. Lleva entrenando a otros atletas desde hace 12 años, y por si fuera poco, es madre de cinco hijos y está acabando la carrera de Administración de Empresas.

La diversidad hace equipo

Los increíbles logros deportivos del equipo estadounidense están casi a la par con sus triunfos por la diversidad. Laurie Hernández es de herencia puertorriqueña, Simone Biles y Gabby Douglas son afroamericanas, y Madison Kocian y Alexandra Raisman son blancas. Se trata del equipo estadounidense más diverso hasta la fecha, y anuncia buenos pasos para el futuro.

Laurie Hernández se ganó la simpatía del público cuando en la televisión pudo verse cómo se animaba a ella misma antes de empezar una de sus rutinas: "Puedes hacerlo", se lee en sus labios. Esa es la actitud. Su compañera Simone Biles es la leyenda de la gimnasia de este año. La que se está llevando la peor parte es Gabby Douglas, quien ha sido avasallada en las redes sociales por comportamiento "poco patriótico". No se puso la mano en el corazón durante el himno, y muchos se tomaron el gesto como una ofensa, pasando a criticar el rendimiento de la gimnasta.

Sueños de oro

Latinoamérica le debe a sus mujeres una gran parte del mérito de estas olimpiadas. Mónica Puig es uno de los ejemplos. La tenista puertorriqueña se ha convertido en la primera deportista en ganar una medalla de oro para el país, algo que han celebrado con fiestas y homenajes, con tal alegría que las fotografías de la euforia victoriosa han dado la vuelta al mundo. “¡Vaya momento para vivirlo. Estoy aún en shock! Gracias por los mensajes maravillosos. Los quiero a todos”, dijo la tenista en su Twitter.

Mónica Puig, nacida en Hato Rey, se estrenó en su primer torneo en 2007, cuando sólo tenía 14 años, y a su llegada a Río estaba en el puesto 34 del ranking. Pronto la veremos escalar en la lista, seguro.


El triunfo de ser madre

"Para todas las madres ahí fuera, espero que hoy haya sido un día inspirador". La ciclista Kristin Armstrong, a quien pertenecen estas palabras, dedicó la medalla de oro a su hijo Lucas, su verdadero trofeo. Armstrong se ha convertido en la primera ciclista, hombre o mujer, en haber ganado tres medallas de oro consecutivas a los 43 años. Tras ganar en Londres, su hijo le preguntó: "Mamá, ¿por qué lloras? Has ganado", y ella asintió.

Armstrong ha explicado el secreto de su éxito: tener una vida aparte de la competición. Cuando no está subida a una bicicleta, trabaja como directora de salud comunitaria en un hospital de Idaho y colabora en actividades de voluntariado. "Durante mucho tiempo nos han dicho que deberíamos retirarnos a cierta edad. Creo que hay muchas atletas ahí fuera demostrando que no es así"

Inspirando a los niños afroamericanos nadadores


En la piscina, la división racial sale a flote. La natación es uno de los deportes menos practicados por los afroamericanos (por tradición, y por tener menos acceso a las piscinas), y además de las consecuencias discriminatorias que esto conlleva, también provoca que los niños afroamericanos tengan más probabilidades de sufrir accidentes en el agua. Según un estudio, casi el 69% de los niños afroamericanos no saben nadar o lo hacen con mucha dificultad. Con la victoria de Simone Manuel, la primera afroamericana en ganar una medalla de oro en natación individual, muchos esperan que este desequilibrio llegue a su fin.

La estadounidense Simone Manuel empezó a nadar animada por su familia, al igual que sus hermanos, y su talento sobre el agua la ha llevado hasta Stanford, donde estudia y compite para el equipo universitario. Ya lleva cuatro medallas en estas olimpiadas.


Corazones que valen su peso en oro (o bronce)

Habría muchas maneras de enfocar mal este texto. Diciendo algo como "la levantadora de pesas española Lidia Valentín Pérez demuestra su feminidad haciendo un corazón con las manos", o intentando convencer de que las deportistas de esta modalidad no deben ser vistas como "demasiado masculinas". El gesto de Lidia, es, sin más, un atisbo de naturalidad en el medio de la presión olímpica, pero resulta tan inesperado para muchos que se ha convertido en una de las imágenes favoritas de los juegos.

Según las convenciones sociales, la gimnasia rítmica es femenina, el boxeo no, y el levantamiento de pesas tampoco. Este tipo de creencias hacen que las mujeres excesivamente musculosas estén fuera de los cánones de belleza. La ganadora de la medalla de bronce en halterofilia ha tumbado así, con un simple corazón, que las cosas no son blancas, negras o rositas.


Saltos de optimismo hacia el oro

Tenía la seguridad de que iba a ganar. La medalla de plata que había obtenido en las olimpiadas de Londres ya no le importaba, ni las marcas de sus competidoras: ahora sólo pensaba en el oro. Caterine Ibargüen, campeona mundial, surcaba el aire con su triple salto mientras, quizás, pensaba en el honor que sería llevarse la medalla dorada en atletismo para Colombia. Unas décimas de segundo y 15,17 metros después ya lo había conseguido.

Ibargüen creció en Antioquia con su abuela. Empezó jugando al voleibol hasta que su entrenador se dio cuenta del potencial que tenía como atleta, y desde entonces la pista ha sido su segundo hogar. En el estadio se gana la simpatía del publico, y en las redes derrocha optimismo. Desde hace varios años está entre las favoritas.


La atleta de las siete olimpiadas


La trayectoria de Oksanda Chusovitina es una lección de historia geopolítica y pasión inagotable por el deporte. A sus 41 años, Chusovitina es la atleta más longeva de las olimpiadas, y ha competido con cinco delegaciones y países distintos. Los ojeadores de Uzbekistán, su país natal, detectaron su potencial como gimnasta cuando sólo tenía 10 años. Fue con la Unión Soviética, la Comunidad de Estados Independientes, el Equipo Unificado (formado por los ex-miembros de la desaparecida URSS), después volvió al equipo de Uzbekistán, compitió con Alemania cuando su hijo fue tratado allí de leucemia, y ahora triunfa con Uzbekistán de nuevo.

Gracias a su experiencia es capaz de realizar los saltos más difíciles, ya impresos en su memoria muscular, y su control le evita producirse lesiones. Nadia Comaneci, otra leyenda de la gimnasia, dijo de ella: “¿Cómo alguien a su edad puede atreverse a hacer eso con su cuerpo?”. En 2012, Chusovitina comunicó a la prensa que se retiraba y a la mañana siguiente cambió de idea: el estadio olímpico continuaba siendo su hogar. Este año opta a la final.


De la favela al podio olímpico


Rafaela Silva creció en el entorno empobrecido donde millones de brasileños intentan sobrevivir, la favela conocida como Ciudad de Dios. Gracias a muchísimo esfuerzo y una confianza casi ciega, Silva logró clasificarse para competir en el equipo olímpico de judo, y ha ganado la primera medalla de oro para Brasil, en la categoría femenina de 57kg.

"Salía de los entrenamientos llorando porque realmente deseaba esta medalla. Por suerte, trabajé lo suficiente como para conquistarla", ha dicho Silva, según informa EFE. Se entrenó en Instituto Reação, una escuela de judo situada en Rocinha, la favela del sur de Rio. Tuvo una mala experiencia en los juegos de Londres, donde fue desclasificada por romper una norma, y el público se echó contra ella. Tras entrenamiento físico y psicológico, Silva ha vuelto con fuerzas. El judo es su vida, ha contado a la prensa, y son sus fans los que la animan a continuar luchando. Ahora es activista en contra de la pobreza y los prejuicios.


Nadar para sobrevivir


El pasado verano, la joven Yusra Mardini iba en una balsa cargada de refugiados cuando el motor se estropeó y tuvo que lanzarse al agua para empujar la embarcación hasta la costa. Era de las pocas que sabía nadar. Las condiciones en su país natal, Siria, provocaron que ella y su hermana tuvieran que dejarlo todo y partir hacia Grecia, pasando por Turquía y arriesgándose a perecer en el Mediterráneo.

Ahora es una de las estrellas del equipo de refugiados que está compitiendo en los juegos, y ha ganado la primera carrera de 100 metros en estilo mariposa. Actualmente entrena en Alemania, y ya tiene la mirada puesta en Japón 2020. Com o contó a The Guardian, “Quiero hacer que todos los refugiados estén orgullosos de mí. Esto demostraría que a pesar de haber tenido un duro viaje, podemos conseguir logros".


Campeona, y madre.


"Medallista de oro olímpica. Madre primeriza, yendo a por más medallas de oro en 2016". En este orden se describe la nadadora estadounidense Dana Vollmer, que ya ha ganado dos medallas en estos juegos (plata y bronce) y que está ocupando el tema de conversación por su visión honesta del embarazo y el parto, lejos de los típicos relatos azucarados. Vollmer dio a luz a su hijo hace apenas un año y decidió volver a la piscina para seguir persiguiendo su sueño y recuperar el dominio de su cuerpo. Más que enfocar su embarazo como un obstáculo o algo que superar, Vollmer lo trata como un paso más en su trayectoria y un punto de apoyo. Ya está dando a su bebé las primeras clases de natación.

La maternidad también está presente en estos juegos con la puertorriqueña Diana Reyes, la jugadora de voleibol que está compitiendo embarazada. Lo médicos le han confirmado que su participación no pone en peligro la gestación, y por su parte, tampoco ha sucumbido al pánico por el virus del Zika.


Un cordial selfie contra las hostilidades diplomáticas


Mientras sus líderes políticos continúan enzarzados en discusiones sin solución, las atletas olímpicas Hong Un Jong y Lee Eun-ju, de Corea del Norte y Corea del Sur respectivamente, protagonizaron uno de los momentos más memorables de estos juegos. Durante la jornada de preparación, las dos atletas decidieron inmortalizar su deportividad tomándose un selfie, en una imagen capturada por Dylan Martinez de Reuters que ya ha sido retuiteada más de 20,000 veces. Unos días después volvieron a coincidir sobre la pista, y demostraron de nuevo su buena relación.

Estas son las primeras olimpiadas para Lee, que tiene 17 años, mientras que Hong a sus 27 años ya se llevó el oro en los juegos de Pekín en 2008, convirtiéndose en la primera gimnasta norcoreana en ganar una medalla olímpica.


El contraste de culturas en una imagen


Pocas palabras hacen falta para describir el poder de esta imagen. Dooa El-Ghobashy, de Egipto, y Kira Walkenhorst, de Alemania, se encontraron frente a frente en la pista de voley playa y representaron con sólo un salto la interculturalidad de unos juegos olímpicos, donde cientos de países y valores distintos se ponen en contraste. El atuendo de Dooa, unos pantalones largos, camiseta de manga larga y hijab, fue la antítesis del moderno bikini que lucía su rival. Según explicó Dooa a la agencia AP, “Llevo el hiyab desde que tenía 10 años. El velo no me impide hacer las cosas que me gustan; y una de ellas es jugar a este deporte”. La fotografía es un reflejo de las condiciones tan diferentes que viven las mujeres según su creencia y lugar de origen. Ibtihaj Muhammad, campeona de esgrima, también ha hecho historia al convertirse en la primera deportista estadounidense en competir con un hijab en unos juegos olímpicos. Sorprendentemente, la lucha en este terreno ha sido por eliminar la norma que obligaba a las jugadoras a lucir reducidos bikinis, algo que se consiguió para los juegos de Londres de 2012.


Superarse a sí misma –y batir un récord mundial

Observar la carrera de natación de 400 metros estilo libre en la que Katie Ledecky batió su propio récord mundial es como presenciar la heroicidad de un ser sobrenatural. A cada impulso contra la pared de la piscina, Ledecky se alejaba más y más de sus rivales, ganando distancia a velocidades inconcebibles. Cuando por fin se apoya en el bordillo para observar el marcador, ya lo sabe: tenía medalla de oro y había hecho historia al superar su estadística. La cifra: 3 minutos con 56,46 segundos, una diferencia de casi dos segundos respecto a su tiempo anterior. Es el duodécimo récord que Ledecky ha marcado desde las olimpiadas de Londres de 2012. De momento ha ganado dos medallas de oro y una de plata. Cuando guarde el bañador volverá a la Universidad de Stanford, donde estudia gracias a una beca deportiva.


Apoyo desde las gradas

Una de las polémicas de estos juegos es el excesivo crédito que se le da a los esposos de las atletas por sus triunfos conseguidos, o el caso de Corey Cogdell, que ha ganado una medalla de bronce en tiro y algunos titulares decidieron sustituir su nombre y referirse a ella como "la esposa del jugador de Chicago Bears", el equipoq de fútbol americano.


Este fenómeno se ha hecho patente con Katinka Hosszu, la nadadora húngara que ya ha ganado tres medallas de oro. Los eufóricos gestos de júbilo (y a veces rabia) que hacía su marido y entrenador Shane Tusup desde las gradas a cada éxito y derrota han revolucionado las redes por su emotividad.


La primera vez en la historia que su país ganó una medalla



Majlinda Kelmendi volverá a su hogar en Kosovo con el honor de haber conquistado la primera medalla olímpica para su país –y además de oro. La campeona de judo, que antes representaba a Albania, participaba en estas olimpiadas como parte del equipo de Kosovo, que entró en el Comité Olímpico Internacional hace sólo dos años. Esta es la primera ocasión que los atletas pueden competir con la bandera de Kosovo. La deportista dijo a la prensa:"He demostrado [a los niños de Kosovo] que incluso después de la guerra, de haber sobrevidido, si quieren algo pueden conseguirlo. Si quieren ser campeones olímpicos, pueden serlo –incluso si venimos de un pequeño y pobre país".

Romper prejuicios desde el aire



Simone Biles tiene un movimiento bautizado en su nombre, una triple vuelta en el aire, conseguida gracias al increíble impulso que la eleva por encima de su propia estatura. Esta atleta del 'Dream Team' estadounidense, además de ganar una medalla de oro, ha generado un debate sobre las dificultades que aún existen para hablar sobre la adopción. Biles fue criada por sus abuelos, a los que ella considera como sus padres. Sin embargo, un periodista insistió en señalar que no son sus padres biológicos y destacar la diferencia. Biles está además impulsando nuevos cánones físicos en esta competición, donde los cuerpos menudos siempre prevalecieron.


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