La niña que se vistió de hot dog el día de las princesas ( y por qué su acto tiene inspirado al mundo)

Sin pretensiones políticas, desconociendo los discursos feministas y lejos de ser catalogada como una millennial, la pequeña de 6 años puso en jaque la idea de que todas las niñas quieren ser unas princesas.
8 Jun 2016 – 4:45 PM EDT

Todas las niñas llegaron a su clase en la escuela de danza Holly Springs con pomposos vestidos de princesas como la profesora lo había sugerido.

Sin embargo, entre tules morados, collares de perlas plateadas y coronas de mentira, una de las chiquillas, Ainsley Turner, de seis años, decidió llevar su verdadero disfraz favorito para bailar, uno que no propiamente se ajustaba al vestido tradicional con el que Disney nos ha hecho pensar en las princesas. Era, lejos de lo esperado, un traje de hot dog con un poco de mostaza esparcida en la salchicha.


Si bien al principio las niñas notaron la diferencia e intentaron señalar su vestido y hacer parecer graciosa su elección, Ainsley se unió al grupo sin entender muy bien su osadía, una que el mundo entero estaba dispuesto a celebrar.

La profesora Grayson LaMontagne manejó el asunto para que rápidamente las niñas se familiarizaran con la diferencia y aceptaran que era correcto que no todas tuvieran la misma versión de princesa en su cabeza, y que incluso estaba bien si ella simplemente no quería ser una.

Pero lejos de la inocencia infantil, LaMontagne podía ver claramente que el acto de la pequeña Turner le estaba dando una lección no solo a sus compañeras, sino a ella, a sus padres y todos los adultos. Por eso, decidió subir la foto a su Twitter en donde en cuestión de minutos se volvió viral. “Nunca había admirado a alguien como a ella”, dijo la maestra. “La princesa Hot Dog es la heroína que estábamos esperando”, replicaban otros en respuesta a la encantadora foto.

Sin proponérselo, y siendo una idea absolutamente genuina, como lo confesaría su padre Brandon E Turner, Ainsley Turner estaba desafiando uno de esos clichés que desde niños determinan comportamientos y roles de género.


Que el azul es para los niños y el rosa para las niñas, así ellos no encuentren ninguna diferencia entre los dos tonos; que los niños juegan con carros y las niñas con la cocina y las muñecas; que los hombres quieren ser aguerridos guerreros y las niñas delicadas princesas, son discursos y actividades naturalizadas que refuerzan las maneras como se concibe un hombre y una mujer en la sociedad.

La idea de las princesas tan extendida entre las niñas, devotas de ir a los parques a poder tomarle la mano a "una de verdad", es una de esas que durante siglos ha moldeado el imaginario femenino; una que, sin embargo, no necesariamente se ajusta a la realidad de las mujeres de hoy.

Sin pretensiones políticas, desconociendo los discursos feministas y lejos de ser catalogada una millennial, la pequeña de 6 años logró revertir esa obviedad en las formas como deben vestir y comportarse los pequeños. ¿Por qué una princesa no puede ir vestida con su cómodo disfraz de hot dog?

Su acto ha resonado hasta en las más altas esferas. La presentadora y activista Ellen Degeneres se rindió a sus pies: “This little girl who dressed as a hot dog on Princess Day is officially my favorite princess”. (Esta pequeña niña vestida de perro caliente en el día de las princesas es oficialmente mi más favorita princesa).


Mientras, otros pensaron que era hora de agregarle a larga lista de princesas que se comercializa en forma de juguetes una que divertida y empoderada fuera vestida de Hot Dog.


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