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Hillary Clinton y por qué no usar un saco de $12,000 para hablar de desigualdad

Por apostar por un armario más sofisticado y "presidenciable" la candidata terminó usando un saco cuyo valor se ha convertido en un arma que están usando sus mayores detractores.
7 Jun 2016 – 3:59 PM EDT

El escrutinio sobre la ropa que ha usado Hillary Clinton en sus más recientes apariciones públicas parece aumentar.

No solo porque se ha notado sus esfuerzos por superar sus sastres pantalón de colores fuertes -que fueron en principio su marca registrada para lanzarse como candidata-, sino porque a estas alturas de la carrera por la presidencia, cualquier movimiento en falso que hagan los candidatos puede ser un arma que se usa en su contra. Y la ropa de la candidata es, sin duda, uno de sus puntos más flacos.


Ha sido notorio que Clinton ha empezado a usar diseñadores más renombrados (por tanto más costosos) y que ha apostado por chamarras y sacos estampados de mejor corte. En general ha implementado un look que los expertos califican de más “presidencial”.

El problema de invertir en un ropero más confiable para los menesteres de conquistar la Casa Blanca, es que los costos son más elevados y siempre susceptibles de ser revelados.

El New York Post, en un informe en el que intentaba hacer un análisis de esos nuevos aires estilísticos de la candidata reveló el valor de la chaqueta rosa de la marca italiana Armani que usó Hillary para anunciar su victoria en Nueva York en donde ganó con un 58.8%.

El precio de $12.495 dólares, sin duda altísimo para los estándares del ciudadano común con el que Hillary constantemente intenta identificarse, resultó especialmente molesto una vez que la candidata justamente en su discurso habló de reconstruir un país en crisis, de usar todos los recursos posible para recuperar la infraestructura y en donde hacía un llamado a borrar las diferencias de género, de raza y de clase que otros partidos querían acentuar.


Una pieza de moda como ese sacón largo en tono rosa se vuelve polémico y difícil de evaluar porque, por un lado, se le demanda a Hillary que muestre una imagen más fuerte y confiable, un look consistente y que conquiste al electorado. Por otro, sin embargo, la gente esperaría que eso se pudiera hacer con presupuestos razonables, lo cual la mayoría de las veces es imposible.

Los excesos de los políticos con la moda son una realidad, basta con recordar la vez que la amada Michelle Obama usó un vestido de Carolina Herrera avaluado en 12 mil dólares para una cena de estado, o cuando compró unos tenis de 540 dólares de la marca Lanvin o, más recientemente, cuando sus dos hijas lucieron pomposos vestidos de 20 mil dólares cada una del diseñador Naeem Kahn para En la Cena de Estado en la Casa Blanca.


Ni hablar del armario de Sara Palhins cuyo valor llegó a alcanzar $150.000 dólares que fueron justificados como “accesorios de campaña”.

Si bien es celebrado que Hillary invierta en su guardarropa para tener una imagen fuerte, y si bien en cierto que ella y su marido pueden darse el lujo de un caro guardarropa, una vez que han ganado más de 200 millones de dólares con apariciones públicas, conferencias e inversiones, esa chamarra carísima termina por encarnar lamentablemente esas fronteras infranqueables que separan a los políticos del pueblo común y se vuelve emblema de eso que popularmente se cree de que ellos están más comprometidos con las palabras que con los actos.


Sí, Hillary Clinton también ha usado vestidos (14 de sus looks más arriesgados)

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