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Estos niños quieren llevar tutú y disfrazarse de princesa (aunque el mundo no quiera)

La carta de una madre que denuncia la agresión que sufrió su hijo por usar un tutú y los mensajes indignados porque el hijo de Charlize Theron usó un disfraz de la Princesa Elsa reviven el debate sobre la relación del vestido con los roles de género.
31 Ago 2016 – 01:57 PM EDT
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Jean Anderson Shattuck es la madre que escribió una sentida carta en internet en contra de la agresión que sufrió su hijo por llevar tutu. Crédito: Cortesía

“A mi hijo de tres años y medio le gusta jugar con carros, le gusta hacer rompecabezas y comer duraznos y le gusta usar tutus brillantes. Si le pregunto, él dice que los tutús lo hacen sentir bello y valiente. Si me preguntan diría que no hay reglas acerca de lo que puede o no usar un niño o una niña”.

Así comienza la sentida carta que posteó en Facebook el 24 de agosto a las 9:37 de la mañana Jen Anderson Shattuck, una madre que vive en Plymouth, Estados Unidos. Su carta era la respuesta al intempestivo ataque que sufrió ella y su hijo de parte de un hombre que en el parque se le acercó y la increpó sobre que por qué permitía que su hijo usara esas faldas. “Tengo una curiosidad, por qué le sigue haciendo esto a su hijo”, le dijo el desconocido que luego agregó hablándole al pequeño: “tú eres un niño, ella es una mala mamá, esto es abuso infantil”.


La carta una vez puesta en internet generó un apoyo colectivo que hizo que más de 54 mil personas la compartieran. No se tardó en aparecer un hastag #tutusforroo que buscaba no solo apoyar la posición de la madre, sino el gusto del niño.

Con él se acuñaron fotos no solo de hombres en todo el mundo mostrándose con un tutu púrpura como el de el pequeño de tres años, sino retratos que muchos padres compartían de sus hijos varones jugando con vistosas faldas con sus hermanas mayores o usando su disfraz de la Princesa Elsa de Frozen.

“No me voy a dejar intimidar, no voy a dejar que me hagan sentir vulnerable o asustado. No voy a dejar que un extraño rabioso le diga a mi hijo que puede o no usar. El mundo puede no amar a mi hijo por lo que es, pero yo sí y me pusieron en esta tierra para hacérselo saber”, continuó la mujer en su carta que además hizo pública para que la compartieran todos lo que quisieran hacer masivo su mensaje.

Este episodio no dejaba de sacudir las redes cuando un nuevo escándalo en torno a las elecciones que los pequeños hacen al momento de vestir sacudía Twitter. Esta vez se trataba de la famosa actriz sudafricana Charlize Theron a quien retrataron con su hijo que había elegido para ese día usar una peluca y un vestido de Elsa, su princesa favorita de Frozen.

Las imágenes empezaron a circular en internet con comentarios indignados que decían por ejemplo: “Vergüenza para Charlize Theron por permitirle a su hijo negro y adoptado que se vista con una peluca rubia y un vestido. Muy inaceptable”


Otros, al contrario, reclamaban el derecho del niño de usar lo que quisiera y celebraban la decisión de la actriz de permitirle expresarse sin miedo. El episodio parecía repetir el mismo debate social que había levantado Adele cuando paseó, en febrero de este año, un parque de diversiones con su pequeño hijo vestido con un traje de princesa de la misma película.

Aunque Charlize Theron no ha hecho comentarios el debate sobre la forma como los niños deciden libremente qué usar parece estar más latente que nunca. De hecho leer los comentarios que se generan en torno a estas historias en internet parece ser un material provechoso para hacer un diagnóstico de cómo la sociedad sigue viendo los roles que le corresponde a los géneros. Parece ser que también a pesar de que la moda hace rato viene trabajado por ampliar las relaciones de lo femenino y lo masculino con el vestido apoyando colecciones 'gerderless' aún persiste la idea de que el rosa es para las niñas y el azul para los niños.

Pero cabe preguntarse ¿qué pasa si un pequeño se encapricha con tener unos tenis rosas que simplemente le gustan más que los azules? ¿saben los niños los significados sociales que los adultos le han dado a un vestido o a un color específico? ¿Qué si en lugar del verde de las Tortugas Ninja a un pequeño le gusta usar el púrpura de un tutu o el azul brillante de la princesa de Frozen o, sin en lugar de un robot elige una Barbie en la tienda de juguetes? “Mi hijo y yo sabemos quienes somos y no dejaremos que ni los extraños ni el mundo cambien eso”, ha dicho Jen Anderson Shattuck. Quizás la carta de esta madre pueda ser una primera respuesta.

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