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De 'la paz mundial' a la inmigración: así han cambiado las preguntas de los concursos de belleza

La carga política de las preguntas que se presentaron este domingo a las concursantes de Miss America son otro ejemplo de que los concursos de belleza están cambiando (lentamente) su concepción sobre los roles de las mujeres.
12 Sep 2016 – 7:19 PM EDT

La ronda de preguntas y respuestas de los concursos de belleza es una de las evaluaciones que las aspirantes a las coronas tienen que cumplir. Una tradición — con un histórico de situaciones embarazosas— cuyo reto consiste en formular una respuesta coherente en 20 segundos, en una transmisión en vivo, que muestre su cultura general.

Este domingo en la final de Miss America 2017, las preguntas del jurado dirigidas a las siete finalistas del concurso tuvieron una evidente carga política apuntando a temas como la inmigración, las elecciones presidenciales de noviembre, la segunda enmienda, los conflictos raciales o qué mujer debería aparecer como imagen del billete de 10 dólares.

Más allá de lo acertadas (o no) que pudieron ser las respuestas de las participantes —un análisis que el editor de política del Washington Post ha hecho ya con minucia—, el corte de las preguntas pone en evidencia cómo estos concursos de belleza están cambiando sus paradigmas, dejando ver que el 'modelo a seguir' que estas reinas supuestamente representan ya no está solo centrado en su apariencia.


Hace no muchos años, era admisible que las preguntas hacia las aspirantes giraran alrededor de temas triviales (como '¿Qué te hace sonrojar?' en Miss Universo 2002); buscaran exaltar los clichés de lo femenino (como '¿Cuál es la esencia de ser mujer?' en Miss Universo 1994) o simplemente tuvieran connotaciones sexistas: en 1999, por ejemplo, un jurado preguntó a la representante de Botswana: “si Miss Universo se embarazara durante su reinado podría permitirse que continuara siendo Miss Universo?”

Aunque Miss América explica en su sitio que desde su fundación en 1921 su objetivo es ser un espacio que "ha evolucionado con nuestra sociedad, sirviendo como una voz para el empoderamiento de las mujeres", algunos de sus seguidores consideraron que las preguntas elaboradas el domingo estaban fuera de lugar en un programa dominical —que se asume de contenido ligero—, argumentando que las posturas políticas de las candidatas son un tema personal.


En paralelo, parte de la audiencia celebró que se abriera el espacio para plantear temas que son parte del debate público actual, así como la actitud de algunas participantes al responder con aplomo y corrección política a las interrogantes. Por ejemplo Rachel Wyatt, representante de Carolina del Sur, cuando se le increpó sobre si el país tiene un problema de inmigración respondió que Estados Unidos "es una nación construida con inmigrantes" y apuntó que estamos ante un problema que tiene que llegar a una resolución para finalizar con la recomendación de que debemos "ser acogedores con los que vienen a esta nación de libertades" .


La larga tradición de los concursos de belleza (que abarca diferentes rangos de edad) ha sido un reflejo de la sociedad, sus aspiraciones y modelos. Tal vez el que ahora se planteen preguntas politizadas a las concursantes no habla mejor de las concursantes, sino de los televidentes, de las ideas que como colectivo se manifiestan sobre los estereotipos de las mujeres.

Después de todo, si Miss América es un concurso que destina fondos a la educación de las participantes, lo menos que se espera de ellas es que estén enteradas de lo que está ocurriendo, ¿o no?


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