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14 razones por las que recordar al inolvidable Rigo Tovar en su 70 aniversario

Un recuento de razones para recordar al ídolo de Matamoros que superó en convocatoria al mismísimo Juan Pablo II.
30 Mar 2016 – 10:18 PM EDT


• Por su primer gran éxito: "Mi Matamoros querido", que hablaba de lo que tantos latinos emigrados a Estados Unidos necesitaban hablar: de la tierra dejada atrás.

• Por su melena leonina, por sus lentes oscuros, por sus trajes brillantes y acampanados, ¡por sus zapatos de tacón blancos! Porque así salía al escenario y se dejaba aclamar por multitudes mientras abría en alto los brazos y movía de lado a lado las rodillas flexionadas.


• Porque al principio de los conciertos se presentaba así: "¡Muy buenas noches, querido público! Ante ustedes, los muchachos del conjunto Costa Azul... Y su servilleta, el inolvidable Rigo." (Sí, Rigo se refería a sí mismo como al inolvidable Rigo.)

• Porque -por increíble que parezca- en su peculiar forma de decirlo, no había petulancia (tampoco teatralidad). Lo decía con tal candidez y seguridad que no fueron pocos los que entonces decidieron obedecer y no olvidarlo. "Yo me llamo Rigoberto Tovar García", continuaba, identificándose como un tipo con padre y madre, con familia pues, con raíces.

• Porque supo convertir el infortunio de padecer una enfermedad que le causó la pérdida gradual de la visión: empezó a usar gafas oscuras permanentemente y las convirtió un sello de estilo.


• Porque en su música se escuchaban instrumentos que nunca antes habían sonado en cumbias: guitarras, bajos, batería y sintetizadores eléctricos. Y porque se atrevía a mezclar la cumbias con los ritmos de moda al inicio de los setenta, como el rock pop y hasta el soul... O dicho en cristiano: porque tuvo el dichoso atrevimiento de meterle insospechados arreglos de órgano moog a sus ritmos tropicales.

• Porque compuso una de las cumbias más icónicas de la historia, toda una chick-flick que narra la historia de una linda sirena que corresponde al amor de un buzo paseador y le regala un hijo con cara de Riguito (pero cola de pescado).

• Porque aunque admitamos que de joven no era feo, el furor que causaba entre las chicas, visto al paso del tiempo parece desproporcionado. Lo cierto es que su personaje, el galán de balneario dicharachero y confiado dejó —además de instantáneas de colección— un gran himno a la autoestima: "Perdóname, mi amor, por ser tan guapo."

• Porque era la encarnación del sueño americano: proveniente de una familia grande y humilde de Tamaulipas, México, construyó su personaje y su éxito de la nada: llegó de "mojado" a EEUU con 30 centavos en la bolsa, trabajó de tapicero, de soldador, fue ayudante de albañil, mesero... vamos, hasta botarga en parque de diversiones. Abrirse paso desde ese lugar hasta alcanzar la apoteosis del éxito in-ter-na-cio-nal... fue eso, ver el American Dream convertirse en realidad.



• Porque tuvo el buen gusto de elegir como influencias a iconos musicales de la época como Queen, Kiss, Bee Gees, Black Sabbath, Village People y Barbra Streisand... y el resultado fue, tal como lo esperaba, inolvidable.

• Porque el amor que le profesaban sus fans en Estados Unidos elevó las ventas de sus discos hasta alcanzar los 30 millones de copias vendidas, y su fama trascendió los confines del público latino de Norteamérica para cautivar al de México y Latinoamérica.

• Porque su convocatoria de amor fue capaz de romper el récord de asistencia a un evento público en México, establecido por el mismísimo papa Juan Pablo II en 1979 en 300 mil asistentes (Rigo reunió a 400 mil personas en una presentación gratuita).

• Por su emblemático saltito , ése que pocos han podido —aunque muchos han querido— imitar...


• Y porque, como lo dice desde hace más más de 4 décadas su público... Rigo es amor .

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