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Gastronomía

Las comidas de los Obama en Cuba

La revisión de lo que el presidente Obama come tanto en la vida diaria como en sus visitas de estado, ya es parte de la agenda pública.
22 Mar 2016 – 1:26 AM EDT

Tratándose de un presidente que deja de manifiesto cuánto disfruta la comida, la revisión de lo que Barack Obama come tanto en sus escapadas cotidianas como en sus visitas de estado, es cada vez más común.

El menú de la histórica cena de estado a la que esta noche asistieron el Presidente Obama y la Primera Dama en el Palacio de la Revolución de La Habana, con el presidente cubano Raúl Castro como anfitrión, estuvo integrado por platillos por una entrada de mousse de camarón con crema de mojito, una sopa cremosa con ron Caney y, de plato fuerte, lechón al horno con guarnición de tamalitos y plátanos fritos. El postre consistió en un trío de "dulces de la abuela".


Sin embargo ayer, que la cena no fue formal sino familiar, el presidente eligió un afamado restaurante privado para departir y disfrutar con su familia de su primera noche en Cuba. El lugar fue recomendado al presidente por algunos funcionarios de la embajada de Estados Unidos que suelen comer allí, según explicó al Diario de Cuba el camarero que los atendió, Reinier Mely Maldonado.

Para cenar el Barack Obama pidió solomillo de res a la plancha —seguramente un poco pasado del término medio, como le gusta— con vegetales a la parrilla, al igual su hija Sasha y su suegra Marian Shields; en tanto que Malia, su otra hija, degustó una brocheta de cerdo. Sin embargo de los platillos que se degustaron en esa mesa, del que más se ha hablado es del que eligió Michelle Obama, llamado "Tentación habanera" y preparado con tiras de filete en salsa de vino tinto ( que en el menú del paladar se llama Salsa de Abuela) y plátanos fritos.

En el caso particular de la visita a Cuba que reafirma el fin de la guerra fría entre este país caribeño y los Estados Unidos de Norteamérica, la elección del afamado paladar San Cristóbal para la cena de su primera noche en La Habana es de alguna manera una manifestación de simpatía ante la naciente iniciativa privada de la isla. Una simpatía que el presidente recibió de regreso, con diversas manifestaciones de bienvenida que los vecinos de la calle San Rafael le hicieron tanto a su llegada, como a su salida del establecimiento.


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