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Enfermedades de la Piel

Si tienes una perrilla es importante que no cometas estos errores

Publicado 4 Sep 2019 – 12:53 PM EDT | Actualizado 4 Sep 2019 – 12:53 PM EDT
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Una de las cosas más molestas que pueden brotarte en el ojo son las perrillas: pequeñas bolitas rojizas, que por lo regular salen en el parpado y generan incomodidad. Duelen un poco y causan una sensación de obstrucción visual.

Aunque a veces son confundidas con granos o espinillas, las perrillas suelen tener pus y aparecer en el lado externo del parpado. Casi siempre desaparecen en poco tiempo, pero puedes ayudar el dolor o la molestia con un trapito limpio y tibio.

De acuerdo con Clinica Mayo, la perrilla surge a causa de una infección de una de las glándulas sebáceas que están cerca del parpado. Casi siempre la bacteria estafilococo es la responsable de estos padecimientos.

Si bien, como se ha dicho antes, en la mayoría de los casos no suponen una infección de peligro y desaparecen en pocos días, es importante ser cuidadoso, evitando al máximo las siguientes acciones:

  • No te frotes los ojos ni toques la perrilla, mucho menos si es con las manos sucias.
  • Si usas lentes de contacto, cuida que esté desinfectado y lávate las manos antes de colocarlo.
  • Evita usar maquillaje.
  • No aprietes ni intentes pinchar la perrilla, podrías complicar más la infección.

Lo que sí debes hacer si tienes una perrilla es:

  • Aplicarte compresas frías y tibias a lo largo del día, disminuirá la hinchazón e incluso en lugar de agua puedes mojar tu trapito limpio con té de manzanilla.
  • Lavarte las manos constantemente, ya que a veces puedes tocar por accidente la perrilla.
  • Si necesitas maquillarte, ten cuidado de no obstruir la perrilla.

Es necesario que acudas con tu médico si el problema persiste por varios días, o si vuelve a salir en el mismo lugar. Podría tratarse de una complicación y deberá ser tratada con medicamentos tópicos como pomadas o ungüentos.

Otro factor de riesgo es que la hinchazón no sólo no baje, sino que se propague por la cara, incluyendo mejillas.

Si el médico lo considera necesario, te recetará un antibiótico local, casi siempre gotas, o incluso que te realices lavados con jabones suaves, como los de bebé. Lo más importante es que tengas paciencia y que sigas estos consejos.

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