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Argentina

No creía en las vacunas y ahora su hijo tiene parálisis facial: el relato que se hizo viral

Publicado 1 Mar 2019 – 03:02 PM EST | Actualizado 1 Mar 2019 – 03:17 PM EST
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La vacunación es un derecho y una obligación que tiene el objetivo de prevenir y de cuidar al otro. Sin embargo, cada vez existen más grupos y movimientos organizados «antivacunas» que preocupan a la comunidad médica, ya que ponen en riesgo a la población mundial. Por este motivo, una mujer brindó un descargo que se hizo viral en las redes sociales.

No vacunó a su hijo y la historia se hizo viral

Una mujer venezolana que «no creía en las vacunas», contó cómo la decisión de no vacunar a su hijo menor, es algo de lo que se arrepentirá por el resto de su vida. Lo hizo a través de un hilo de Twitter, con la intención de que su historia llegue a otras personas que puedan dudar sobre si vacunar o no a sus hijos.

«Voy con un hilo (personal, mil disculpas) sobre cómo mi decisión de no vacunar a mi hijo en contra de la varicela, nos afectó para siempre» escribió a través de su cuenta de Twitter @PreguntaMama.

Comenzó explicando que tanto ella como su esposo, creían que la varicela era una afección común de la que no debían preocuparse. También pensaban que no todas las vacunas eran obligatorias. «Así que decidimos no vacunar a nuestros peques en contra de esta enfermedad en particular. Consultamos con nuestro pediatra y nos confirmó que era una decisión personal. Que de cualquier forma no había mucho riesgo».

Luego cuenta que cuando su hija mayor contrajo varicela, quisieron que su otro hijo, de dos años y medio, se enfermera ya que, según describió, otros padres les habían dicho que cuanto más chico se padece esta afección menos molesta resulta. «Así que, aunque la enfermedad comenzó en la mayor, aspirábamos que el peque también la contrajera, para salir de eso».

Lo que le ocurrió al nene cuando contrajo varicela

«A diferencia de mi hija mayor, el pequeño se veía mucho más afectado. Tenía sarpullido por todos, todos lados. Mucho malestar y llanto constante. Creíamos que había pasado lo peor, fueron días terribles, pero lo realmente terrible estaba aún por llegar», detalló.

«Dos semanas después, mi hijo comienza a llorar, a sentirse incómodo, a querer estar en el pecho. Noto al amamantarlo que no puede ubicar bien su boca en la teta. Tenía la mitad de la cara caída. Mi pequeño de dos años tenía parálisis facial en la mitad de su rostro. Presa del terror, intenté llamar al pediatra y simplemente no podía sostener el teléfono. Pedí a un vecino que nos llevase al hospital, porque estaba imposibilitada de manejar temblando de esa manera» explica la mujer.

El diagnóstico

Tras ser atendido por profesionales médicos, el niño fue diagnosticado con el síndrome De Ramsay Hunt, condición que sucede después de pasar por una varicela.

Se manifiesta con una erupción de culebrilla, que afecta el nervio facial cercano a uno de los oídos. Produce dolor y puede generar parálisis facial permanente, pérdida de la audición, daño ocular o neuralgia posherpética.

Tal como explica la mujer, su hijo sufrió varias de las complicaciones del síndrome: «Necesitó medicamentos antivirales del tipo aciclovir, terapia muscular, terapia de lenguaje y mucha teta y mimos para superar este desafío. Pasó por momentos de mucho dolor, le costó muchísimo hablar bien (todavía tiene problemas en esto), tiene sordera leve… También sufre de vértigo, de mareos cuando hacemos actividades sencillas como hamacarnos en el parque, ir de paseo en el auto o cuando camina largas distancias. Tiene un ojito caído porque fue imposible recuperar la movilidad total del párpado».

«Hoy estamos celebrando su cumpleaños número 6. Damos gracias a Dios de tener un hijo perseverante y luchador. Nos arrepentimos siempre de nuestra decisión de no vacunarlo en contra de la varicela y siempre que podamos, lo contaremos a otros padres. Ustedes, cuéntenlo también», finalizó.

La vacuna contra la varicela reduce enormemente la posibilidad de que los niños se infecten con el virus.

Vacunas y «antivacunas» la opinión de una profesional

La pediatra María Varas, Jefa de Departamento Materno Infanto Juvenil Hospital Álvarez de Buenos Aires, explicó a VIX qué son las vacunas, por qué son obligatorias, por qué hay grupos «antivacunas» y cuáles son los riesgos que se producen en la población, cuando se toma la decisión de no vacunar a un menor.

La importancia de las vacunas

«Las vacunas son recursos biológicos que, aplicados a las personas sanas, generan en el organismo una respuesta inmunológica con la producción de anticuerpos defensivos contra determinados agentes infecciosos. De esta manera cuando en lo sucesivo la persona está en contacto con alguno de esos virus o bacterias los anticuerpos actúan impidiendo la enfermedad o atenuando su gravedad» explica Varas.

Además, la profesional detalla que las vacunas tienen un efecto llamado «rebaño» que implica que la vacunación protege a la persona y esa persona inmunizada protege a otros al no enfermarse y, por lo tanto, no contagiarlos. Así cuanta mayor sea la cobertura de vacunas, mayor será la protección de toda la población.

Para Varas, dos avances tuvieron gran implicancia en la salud pública: uno es el acceso al consumo de agua potable y el otro, es el advenimiento de vacunas que permiten inmunizar a la población contra polio, difteria, tétanos, tos convulsa, sarampión, rubeola, paperas, varicela, virus y bacterias que producen diarrea, neumonía, meningitis, etc. Muchas de estas enfermedades son capaces de ocasionar la muerte o dejar graves secuelas.

Qué pasa si no nos vacunamos

Las crisis de confianza en las vacunas generadas por grupos «antivacunas» o por eventos atribuibles a ellas tuvieron implicancia directa en el aumento de la incidencia de enfermedades prevenibles.

«En Japón dejó de aplicarse obligatoriamente la vacuna contra coqueluche (tos convulsa) en 1974. En 5 años la cobertura de la población contra la enfermedad pasó del 80 al 10%, los casos anuales pasaron de 393 a 13000 y las muertes por coqueluche pasó de ser prácticamente nula a 41 casos anuales. Hoy el brote de sarampión en Europa es motivo de preocupación para las autoridades sanitarias de todo el mundo y la causa es la disminución de cobertura de vacuna antisarampionosa en la población» explica Varas.

Además, la profesional revela que la mayoría de las enfermedades infecciosas se transmiten de persona a persona. «El gran flujo de individuos que viaja a distintas partes del mundo en la actualidad facilita que las infecciones sean trasladadas de una a otra región. Cuantas más personas sin inmunidad generada por las vacunas haya, más fácil será esa transmisión».

Qué son los grupos «antivacunas»

Varas asegura que la moda «antivacunas» se inició en los años 90 sin fundamentos científicos sustentables y se incrementó irresponsablemente con consecuencias preocupantes para la salud de la infancia y de toda la población.

Estos grupos, según considera la profesional, están basados en principios filosófico/religiosos con los que es muy difícil dialogar o convencerlos aún con fundamentos científicos rigurosos.

«Sin embargo, la mayoría de padres y madres que no vacunan a sus hijos lo hacen por temor a efectos adversos, muchas veces infundados y promovidos por estos grupos, para evitar intervenciones farmacológicas o porque están erróneamente informados que determinadas enfermedades están prácticamente erradicadas» explica.

¿Pueden las vacunas generar efectos adversos?

Varas asegura que no, que esto no ha sido probado por ninguna investigación seria. Por el contrario, las vacunas actualmente disponibles y aprobadas para su uso en humanos cumplen con los requisitos de eficacia y seguridad necesarios.

Incluso, la profesional explica que las intervenciones terapéuticas que se requieren para tratar de revertir las enfermedades que podrían haberse prevenido con vacunas, son más invasivas que una vacuna.

«Ninguna enfermedad para la cual actualmente se vacuna en forma obligatoria y gratuita puede considerarse erradicada. Esto ha sido lamentablemente demostrado con la reaparición de enfermedades en países en que se redujo la aplicación de vacunas» considera Varas.

Para finalizar, la médica hace hincapié en lo importante que es que la población esté informada sobre la necesidad y conveniencia de vacunarse y de los argumentos falaces en relación a los supuestos efectos negativos. «Los efectos adversos de determinadas vacunas son ocasionales y en su gran mayoría se resuelven espontáneamente o con acciones mínimas. En Argentina, las vacunas son obligatorias y gratuitas. Son accesibles en la mayoría de los hospitales, salas y centros de salud».

Vacunar o no vacunar a un hijo no es una decisión personal, es una responsabilidad civil.

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