Bebidas Alcohólicas

La guía definitiva para tomar tequila (sin comprometer la dignidad en el intento)

El mundo ha vivido un poco confundido sobre el protocolo a seguir cuando se toma tequila. Aquí despejamos las dudas y te damos los consejos para disfrutar "como se debe" de este destilado mexicano.
30 Jun 2016 – 8:16 AM EDT

“Poquito porque es bendito”, reza un dicho popular mexicano que puede aplicarse a la forma correcta de beber tequila, ese destilado de agave tan popular en todo el mundo que, en muchas ocasiones, ha caído en el cajón de los malos entendidos.

1. Tómalo a sorbos
El tequila es un miembro dignísimo de la familia de los destilados, primo hermano de bebidas como el cognac o el whisky. Hay que tratarlo como tal. Su densidad y contenido alcohólico —alto, muy alto—, no están diseñados para dejarte ciego sino para tomarse poquito a poco.

En el escenario ideal el tequila nació para tomarse solo, como un aperitivo para abrir el apetito o un digestivo. Y, contrario a todas las películas del cine clásico mexicano, tomar mucho tequila no es necesariamente un gesto de coraje y valor.



2. Tómalo sin miedo (pero con respeto)
Un buen tequila no raspa como las lijas. Y, sorpresa, no provoca resacas.
Un buen tequila "no sabe a alcohol" sino a agave cocido (de ahí que sea medio dulzón).
Hazte un favor y toma buen tequila. Para reconocerlo busca una etiqueta que diga alto y claro: 100% agave azul tequilana weber (la única variedad de agave con la que se puede hacer este destilado).

3. Tómalo en serio (a veces)
En el mundo hay distintos tipos de bebedores de tequila, ninguno con la verdad absoluta sobre esta bebida y ninguno, equivocado: están los que lo toman frío, los que lo toman a temperatura ambiente, los amantes de las margaritas y los que lo toman en cócteles tan retro (como las palomas y los charros negros) como modernos. Si estás indeciso, prueba un punto medio: un tequila joven, un hielo, la cáscara de una naranja y luego hablamos.

4. El limón, la sal (y los lengüetazos) son opcionales
Y, la verdad sea dicha, prescindibles. No somos gatitos para lamernos las manos o, en el calor de los tragos, lamer el cuello o cualquier parte del cuerpo de la persona de al lado.


La sal es un potenciador de sabor, el limón un ácido que barrerá en tu boca todo lo que se encuentre. Una bebida con tanta personalidad y caracter como el tequila, no los necesita. Si insistes en acompañarlo con algo ¿qué tal una sangrita?

5. Si lo mezclas, evita:


  • Bebidas energéticas
  • Zumos de frutas de dudosa procedencia (las bebidas azucaradas te garantizan una resaca asesina).
  • Jelly shots
  • Fuego
  • Amigos depresivos
  • Drinking games: aka ”yo nunca-nunca”, “conga de shots”, “guerra de mupets”. Recuerda: el que vomita primero siempre pierde.
  • Todos los anteriores, juntos.


Y si insistes, no digas que no te lo advertimos y que el tequila tiene la culpa de tus malas decisiones.

6. No necesitas un sombrero


  • Ni un cactus
  • Ni un sarape (si tienes frío, tómate un tequilita)
  • Ni un sombrero de nacho bañado con guacamole
  • Ni cualquier otro objeto que exalte tu “mexicanidad”

7. Definitivamente, no necesitas gritar como mariachi
Es cierto que las rancheras, o cualquier otra pieza musical del género “regional mexicano” van asociadas al tequila, pero no es un requisito caer en la tentación de imitarlo.



Si la curiosidad persiste, hay que buscar el contexto adecuado: la Plaza Garibaldi de la Ciudad de México, por ejemplo, de los únicos lugares en el mundo donde gritar como mariachi es tan normal como respirar.


8. El tequila no es medicinal (aunque lo diga tu abuela):


  • No es antigripal
  • Ni expectorante
  • Ni mata la bacterias

Puede ser prescrito para el mal de amores pero esa es harina de otro costal. Palabra de tequilera.

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