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Realeza

Capitán del avión en el que iban el príncipe Harry y Meghan Markle evita colisión al llegar a Australia

Un portavoz de la aerolínea Qantas aseguró que que el capitán Nigel Rosser le advirtió a los pasajeros, entre los que había varios periodistas de los que acompañan a la pareja real, que abortarían el aterrizaje porque había otro avión en la pista que se había tardado en despegar.
26 Oct 2018 – 11:59 AM EDT

Si se asustaron o no, públicamente no se sabe: lo que sí se conoce con certeza es que el avión de la línea aérea Qantas en el que el príncipe Harry de Inglaterra y su esposa, la embarazada Meghan Markle, regresaban de Tonga a Sydney, Australia, tuvo que abortar su aterrizaje este viernes para evitar una colisión con otra nave en la pista.

De acuerdo con reportes de varios medios de comunicación, como la cadena BBC, justo cuando se aproximaban a aterrizar, el capitán Nigel Rosser explicó por el altavoz que había "un avión en la pista un poco lento (en despegar)... así que se tomó la decisión de abortar el aterrizaje", para evitar un incidente. Acto seguido, advirtió a los pasajeros que retomarían altura para darles "otra oportunidad de apreciar el puerto de Sydney", desde el aire.


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Un portavoz de la aerolínea Qantas dijo a 'The Mirror' que el procedimiento de abortar el aterrizaje era "prácticamente rutinario" y consignó que la nave tocó tierra de forma segura cerca de las 6:00 de la tarde, hora local.

En el mismo vuelo, el QF6031, viajaban periodistas que siguen la gira que iniciaron los duques de Sussex el pasado 16 de octubre y que culminarán el próximo día 31 en Nueva Zelanda. A través de Twitter, Simon Atkinson, videógrafo de la BBC, compartió su experiencia desde el avión.


Valerie Hamill, productora de Sky News, comentó que entre los pasajeros nunca hubo "miedo" ni la sensación de que estuvieran en peligro. Por su parte, Ian Vogler, fotoperiodista de ' The Mirror', aseguró que la situación fue muy bien manejada por el piloto.

Fue la copiloto Ann Cole quien se encargó del aterrizaje final del avión, del cual salieron sonrientes el príncipe de 34 años y su esposa de 37.

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