null: nullpx
Consejos

¿Los tatuajes son una adicción?

Publicado 22 May 2009 – 02:58 PM EDT | Actualizado 2 Abr 2018 – 09:15 AM EDT
Reacciona
Comparte

 
¿"A que no puedes hacerte solo uno"?

Hace un tiempo mi amiga Flor hizo una reflexión sobre si los tatuajes eran una adicción, y la cuestión es que, al menos últimamente, los tatuajes son vistos como una especie de "adicción", pues es muy difícil ver que una persona se conforme con un solo tatuaje. Si te gustó el primer tatuaje, es muy probable que quieras hacerte otro.

Y si te gusta este otro, es muy difícil resistirse a la tentación de tatuarte un tercer diseño, y luego querrás otro...
y otro...
y otro...

Es natural que lo que nos gusta lo querramos repetir una y otra vez. Pero en el caso de los tatuajes esta necesidad se puede tornar insaciable, y si lo hacemos de forma desprolija probablemente los resultados no sean muy buenos (pues quedan muchos pequeños tatuajes sin mucho sentido uno al lado del otro, algo que al menos a mí no me resulta agradable). Pero que esto ocurra en muchos casos no significa que los tatuajes sean adictivos.

También es cierto que cada persona tiene sus motivos personales para tatuarse, tan variados como personas hay. Por lo tanto es imposible determinar que todo aquel que tenga un tatuaje va a querer hacerse otro... al menos es imposible saberlo fehacientemente, pues no es lo mismo la persona que se tatúa por una promesa a la que lo hace porque el diseño le resulta atractivo o a quien se tatúa para homenajear a su artista favorito o a un ser querido.

Por eso es que tampoco se puede aseverar que los tatuajes sean adictivos. No hay ningún estudio ni científico que avale tal cosa. Sí hay muchos motivos para pensarlo, pero no es algo tan simple.

Más falso aún es el mito de que las personas que se tatúan son masoquistas, adictos a infligirse dolor. Quizás haya alguno, pero no es el común de los tatuados.

La palabra "adicción" supone que uno no puede controlar el impulso y la necesidad. Creo que sí es como una fiebre, un placer que genera simplemente "querer más", pero no llega al punto de no poder controlarlo. Aunque, claro, eso depende de la fortaleza mental de cada uno y la capacidad de autocontrol.

Reacciona
Comparte