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Criticas de Cine

Lucy: Luc Besson se parodia a sí mismo [Crítica]

Publicado 28 Jul 2014 – 04:30 PM EDT | Actualizado 14 Mar 2018 – 09:48 AM EDT
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Lucy es una película bizarra. No hay otra manera de hablar sobre este film, que no se resuma en esa sencilla oración, tan sencilla como el extraño planteo de que un ser humano sólo usa el 10% de su cerebro y, si pudiese llegar a más, sería capaz de expandirse a vaya a saber qué horizontes.

El film juega con esta idea, además de explorar cada detalle estereotípico de las películas dirigidas y producidas por Luc Besson, haciendo de Lucy un experimento y una parodia de primera.

Desorientación fílmica

La trama apenas es necesaria, porque luego de media hora de comenzado el film apenas recordarán qué es lo que está pasando, fijando su atención únicamente en las locuras interminables que realiza Lucy ( Scarlett Johansson) bajo los efectos de la droga CPH4, tan poderosa que una sobredosis le permite al usuario manipular el tiempo y la materia.

Sí, las aventuras de Lucy sólo pueden ser descriptas como una mezcla entre la acción desmedida de los films de Michael Bay y la psicodelia semi-comprensible de Stanley Kubrick.

Lucy corre detrás de tres personas que llevan consigo más bolsas de CPH4 a traficar por el planeta gracias a las órdenes de Jang ( Min-sik Choi), una trama tan sencilla como la de Taken, pero que en cada uno de sus beats argumentales encuentra acciones y personajes tan extravagantes como las de The Fifth Element. Los villanos son tan exagerados como los de Léon, y Lucy aterriza en este embrollo tan inocentemente como La Femme Nikita. Es como si Besson se hubiese sentado a revisar su IMDb y decidido llevar todo al 110%.

Inevitablemente inolvidable

Realmente es imposible hacer una revisión concreta de este film, porque ni siquiera tiene tras de sí un mensaje o una profundidad emocional así como Under the Skin, otro film reciente protagonizado por Johansson.

Hablando de la actriz, no hay manera de medir su performance más allá que se esfuerza mucho físicamente y no parece colapsar de la risa luego de realizar escenas, así como aquella en la que su cara se empieza a derretir o cuando sale disparada por los aires a lo Dr. Strangelove.

Ahora bien, Lucy no es un mal film, más porque Besson está consciente en todo momento de que aquello que está haciendo está subido al máximo, a diferencia de otras torturas modernas que realmente se toman en serio el caos.

Esta película será divisiva, y obviamente no es una maravilla moderna, pero algo es seguro: se entretendrán, ya sea pegados a lo que pasa en pantalla o pasmados por el show bizarro que pasa frente a sus ojos.

¿Vieron Lucy? ¿Qué opinan del film?

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