Mazda CX-70 Turbo S Premium Plus 2026: Mazda se acerca al lujo sin olvidarse del conductor

Probamos la Mazda CX-70 Turbo S Premium Plus 2026 y experimentamos su motor de seis cilindros en línea turboalimentado de 3,3 litros con sistema híbrido ligero de 48 V, asociado a una transmisión automática de ocho velocidades y tracción total.

Mazda CX-70 Turbo S Premium Plus 2026
Mazda CX-70 Turbo S Premium Plus 2026
Imagen Jaime Gabaldoni

Mazda lleva varios años atravesando una transformación interesante. El fabricante japonés no se presenta oficialmente como una marca de lujo, pero tampoco parece interesado en competir exclusivamente con los fabricantes generalistas. Su estrategia parece apuntar hacia ese espacio intermedio donde diseño, materiales, tecnología y una experiencia de manejo más refinada pueden justificar pagar un poco más.

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La Mazda CX-70 2026 es probablemente uno de los mejores ejemplos de esa evolución. Comparte plataforma y prácticamente las mismas dimensiones con la CX-90, pero elimina la tercera fila para ofrecer una enorme SUV de dos filas con mucho espacio de carga y una personalidad ligeramente más deportiva.

Tuve oportunidad de utilizar durante varios días en Miami la Mazda CX-70 Turbo S Premium Plus 2026, bajo condiciones completamente normales: tráfico, autopistas, recorridos urbanos y actividades del día a día. Nada extremo. Y precisamente ese tipo de uso permite apreciar bastante bien lo que Mazda está intentando conseguir con este producto: ofrecer algo más sofisticado sin eliminar por completo la conexión con el conductor que históricamente ha formado parte de su identidad.

Un interior que todavía se siente moderno

Una de las primeras cosas que llama la atención al entrar es que, aunque el diseño general de esta cabina ya lleva algún tiempo entre nosotros, todavía no se siente viejo. Mazda acertó con las proporciones, la distribución de los controles y especialmente con la selección de materiales, consiguiendo un diseño relativamente tradicional que probablemente envejezca mejor que algunos interiores actuales dominados casi exclusivamente por enormes pantallas.

La calidad de los materiales es uno de los principales argumentos de la CX-70. Encontramos cuero en las puertas y los asientos, superficies acolchadas, madera y acabados metálicos opacos integrados con bastante buen gusto. Incluso algunas superficies que normalmente serían simplemente decorativas tienen texturas y acabados que contribuyen a crear una sensación considerablemente más sofisticada.

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Los asientos delanteros también están muy bien resueltos. El acolchado es generoso, los apoyos laterales ofrecen suficiente soporte sin resultar incómodos y los ajustes eléctricos permiten encontrar fácilmente una buena posición de manejo. La cabina se siente amplia, especialmente alrededor de hombros y piernas, algo que resulta importante en un vehículo de estas dimensiones.

Mucho espacio y solo dos filas de asientos

La CX-70 mide 200.8 pulgadas de largo y tiene una distancia entre ejes de 122.8 pulgadas. Son prácticamente las dimensiones de la CX-90 y eso significa que estamos hablando de una SUV considerablemente grande, aunque Mazda haya decidido ofrecerla exclusivamente con dos filas de asientos.

Ese tamaño se traduce directamente en espacio para los pasajeros. Sentado detrás de mi propia posición de manejo, con aproximadamente 5 pies 11 pulgadas de estatura, todavía tenía alrededor de cuatro dedos entre mis rodillas y el asiento delantero y aproximadamente dos dedos entre mi cabeza y el techo. Los pasajeros posteriores cuentan además con salidas de aire acondicionado, climatización independiente y dos puertos USB-C.

Los materiales de la segunda fila mantienen prácticamente el mismo nivel de calidad que encontramos adelante. Los asientos combinan superficies lisas y perforadas, tienen buen acolchado y ofrecen suficiente espacio para que dos adultos puedan realizar viajes largos cómodamente. El túnel central es ancho, aunque no excesivamente alto, por lo que tampoco castiga demasiado a un eventual tercer pasajero.

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Un seis cilindros en línea en tiempos de motores pequeños

Debajo del capó encontramos uno de los elementos que más diferencia a esta CX-70 de muchas alternativas del segmento. Mazda utiliza un motor turboalimentado de seis cilindros en línea y 3.3 litros, una configuración que resulta cada vez menos común mientras buena parte de la industria continúa reduciendo cilindrada y recurriendo a motores de cuatro cilindros turbo.

En la versión Turbo S que probé, el sistema desarrolla 340 caballos de fuerza y 369 libras-pie de torque. También incorpora un sistema mild hybrid de 48 voltios con un pequeño motor eléctrico instalado entre el motor de combustión y la transmisión. Ese motor aporta 16.6 caballos y 113 libras-pie a bajas revoluciones, ayudando principalmente durante las arrancadas y las transiciones iniciales.

No estamos hablando de un híbrido diseñado para recorrer distancias significativas utilizando exclusivamente electricidad. El sistema es considerablemente más sencillo y busca apoyar al motor de combustión donde resulta más eficiente hacerlo, sin una batería enorme ni agregar la complejidad y el peso de un sistema híbrido convencional.

Toda la potencia llega a través de una transmisión automática de ocho velocidades que durante la prueba funcionó muy bien. Los cambios son suaves durante el manejo normal, pero la caja reacciona con suficiente rapidez cuando exigimos aceleración.

Tracción integral, pero con prioridad hacia atrás

Aquí encontramos otra característica que diferencia a Mazda de varios competidores. Aunque la CX-70 utiliza tracción en las cuatro ruedas, su arquitectura está configurada con prioridad hacia el eje posterior. Muchos SUV parten de plataformas de tracción delantera y envían potencia atrás cuando resulta necesario. Mazda decidió hacerlo de otra manera.

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Esa configuración tiene sentido considerando la personalidad que el fabricante intenta conservar. No convierte a la CX-70 en un deportivo, pero contribuye a generar una sensación de equilibrio y una respuesta más natural cuando empezamos a exigirla en curvas.

La dirección también transmite cierta información del pavimento. Quizás no tanta como algunos Mazda de generaciones anteriores, pero todavía existe esa conexión que poco a poco estamos perdiendo en muchos vehículos modernos. La suspensión, por su parte, consigue un buen compromiso entre comodidad y control de la carrocería.

Durante el uso diario en Miami absorbió correctamente las imperfecciones sin aislar completamente al conductor de lo que ocurre debajo de las ruedas. Incluso utilizando ruedas de 21 pulgadas con neumáticos 275/45, la calidad de marcha resulta adecuada para un vehículo con aspiraciones premium.

Casi 4,900 libras, pero no se siente torpe

La CX-70 Turbo S pesa 4,849 libras, una cifra considerable. Sin embargo, detrás del volante consigue esconder buena parte de ese peso. La carrocería está bien controlada y la combinación entre motor, transmisión y dirección permite que se sienta más ágil de lo que sus dimensiones sugieren.

Entre los modos de manejo encontramos Normal, Sport y Off-Road. El modo Sport modifica la respuesta del acelerador y la transmisión, manteniendo las marchas durante más tiempo y reaccionando con mayor rapidez. No transforma radicalmente el vehículo, pero sí permite aprovechar con mayor facilidad los 340 caballos.

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También tenemos paletas detrás del volante para controlar manualmente la transmisión. Probablemente la mayoría de los propietarios rara vez las utilizará, pero su presencia encaja perfectamente con la filosofía de Mazda.

El modo Off-Road tampoco pretende convertir a la CX-70 en una camioneta especializada para salir de la ruta. Su función principal es modificar la distribución del torque y la respuesta electrónica para maximizar la tracción sobre superficies de baja adherencia. Con 8.1 pulgadas de distancia libre al suelo, existe suficiente margen para caminos de tierra, nieve o superficies irregulares, pero este sigue siendo principalmente un vehículo diseñado para carretera.

Desempeño y eficiencia encuentran un buen equilibrio

A pesar de su tamaño y peso, la CX-70 Turbo S puede acelerar de 0 a 60 mph en aproximadamente 6.2 segundos y alcanza una velocidad máxima limitada a 129 mph. No pretende competir con una SUV de alto desempeño, pero tiene potencia más que suficiente para incorporarse a una autopista, adelantar o simplemente divertirse un poco cuando aparece una carretera interesante.

El consumo estimado se encuentra entre 23 y 28 mpg. Con un tanque de 19.6 galones, debería ofrecer una autonomía aproximada de entre 451 y 549 millas, dependiendo de las condiciones de manejo.

No son cifras revolucionarias, especialmente cuando cada vez aparecen más SUV híbridas en el mercado, pero resultan bastante razonables considerando que estamos hablando de un vehículo de casi 4,900 libras, con tracción integral y un seis cilindros turbo de 340 caballos.

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Un diseño exterior que busca parecer más bajo y ancho

El lenguaje visual de Mazda continúa siendo relativamente limpio. El frente de la CX-70 parece más ancho y bajo de lo que realmente es, algo conseguido mediante las proporciones del capó, la parrilla y el sistema de iluminación.

Mazda tampoco ha seguido completamente la tendencia de reducir los faros hasta convertirlos en líneas extremadamente delgadas. Las unidades principales continúan teniendo cierto volumen, pero están bien integradas con la parrilla y conservan una apariencia moderna.

En las esquinas encontramos cortinas de aire funcionales que ayudan a dirigir el flujo alrededor de las ruedas delanteras, reduciendo turbulencia y ruido. También encontramos sensores, cámaras y el radar utilizado por los sistemas de asistencia al conductor muy bien integrados dentro del diseño.

El perfil es probablemente uno de los ángulos donde mejor se aprecia la intención de llevar el producto hacia un territorio más sofisticado. Mazda evitó cubrir los guardafangos con grandes extensiones de plástico negro y mantuvo buena parte de la carrocería en el color exterior. Los cromados opacos y pequeños detalles como la insignia Inline 6 también ayudan a diferenciar esta versión.

Tecnología suficiente, pero el sistema multimedia necesita evolucionar

Frente al conductor encontramos instrumentación completamente digital, aunque Mazda utiliza gráficos que recuerdan a indicadores analógicos tradicionales. También tenemos un Head-Up Display, control crucero adaptativo, cámaras periféricas, diferentes sistemas preventivos de accidentes y una cámara de visión 360 grados.

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El volante sigue siendo uno de esos pequeños detalles que Mazda hace especialmente bien. Es relativamente delgado, de buen diámetro y se siente agradable en las manos. El ajuste es eléctrico tanto en altura como en profundidad y los controles están distribuidos de una manera bastante intuitiva.

Donde Mazda todavía tiene trabajo pendiente es en el sistema de infoentretenimiento. La operación táctil continúa limitada dependiendo de la función que estemos utilizando y en varias situaciones necesitamos recurrir al controlador giratorio de la consola. Personalmente no me molesta utilizarlo y, una vez acostumbrado, incluso permite operar algunas funciones sin apartar demasiado la vista de la carretera.

El problema es que la competencia ha avanzado rápidamente. Existen sistemas con mejores gráficos, mayor resolución y una interacción considerablemente más intuitiva. Algo parecido ocurre con las cámaras de visión 360 grados: cumplen perfectamente su función, pero la calidad de imagen podría ser mejor, especialmente en un vehículo que se acerca a los $60,000.

El enorme espacio de carga justifica la existencia de la CX-70

Aquí encontramos probablemente la mayor diferencia práctica frente a la CX-90. Ambas utilizan prácticamente la misma carrocería, pero eliminar la tercera fila permite que la CX-70 dedique todo ese volumen a pasajeros y carga.

Detrás de la segunda fila encontramos aproximadamente 40 pies cúbicos de capacidad. Al plegar los asientos posteriores, el volumen aumenta hasta cerca de 75 pies cúbicos.

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Mazda también aprovechó el espacio debajo del piso para crear diferentes compartimientos donde pueden guardarse objetos pequeños. Encontramos además las herramientas perfectamente aseguradas y una rueda de repuesto temporal, algo que personalmente sigo considerando una ventaja frente a depender exclusivamente de un kit de reparación.

Un detalle que podría mejorarse es la falta de un lugar específico para guardar el cobertor del maletero cuando no lo estamos utilizando. Parece algo pequeño, pero en un vehículo donde la practicidad y el espacio son dos argumentos importantes, habría sido una solución bastante útil.

La CX-70 también puede remolcar hasta 5,000 libras, suficiente para pequeñas embarcaciones, remolques recreativos o diferentes equipos deportivos.

¿Cuánto cuesta?

La gama Mazda CX-70 2026 comienza con la versión Preferred por $43,800. La Premium parte de $47,800, mientras que la Premium Plus comienza en $51,100. Al subir al motor de mayor potencia encontramos la S Premium por $54,800 y finalmente la Turbo S Premium Plus que probé, con un precio inicial de $58,200. Con las opciones instaladas en nuestra unidad, el precio alcanzaba los $59,700.

Y ahí aparece probablemente uno de los retos más interesantes para Mazda. Cerca de los $60,000, el comprador ya puede comenzar a mirar vehículos de fabricantes establecidos dentro del segmento premium. Entre los posibles competidores encontramos al Acura MDX, Lexus RX, Jeep Grand Cherokee y algunas SUV europeas. También consideraría productos como el Toyota Crown dependiendo de las prioridades del comprador.

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No todos tienen exactamente las mismas dimensiones o configuración, pero compiten por un consumidor parecido: alguien dispuesto a pagar más por diseño, materiales, desempeño y una experiencia general más sofisticada.

Veredicto

Después de utilizar la Mazda CX-70 Turbo S Premium Plus 2026 durante varios días en Miami, creo que este vehículo explica perfectamente el momento que atraviesa Mazda. El fabricante japonés quiere acercarse al segmento premium y, en muchos aspectos, el producto ya está preparado para hacerlo.

La calidad del interior es excelente, los asientos son cómodos, existe muchísimo espacio y el seis cilindros en línea le entrega una personalidad mecánica diferente a la de muchas SUV de su categoría. La arquitectura con prioridad hacia las ruedas posteriores también ayuda a conservar esa sensación de conexión con el conductor que siempre ha formado parte de la identidad de Mazda.

No todo está al mismo nivel. El sistema multimedia necesita evolucionar, las cámaras podrían ofrecer mejor resolución y por casi $60,000 algunos compradores inevitablemente comenzarán a comparar el emblema Mazda con marcas de lujo establecidas.

Pero el paquete general es difícil de ignorar. La CX-70 es espaciosa, cómoda, bien terminada, rápida cuando necesita serlo y relativamente eficiente para su tamaño. Además, eliminar la tercera fila de la CX-90 transforma todo ese espacio posterior en una de sus principales virtudes.

Si necesitas tres filas de asientos, la CX-90 tiene más sentido. Si no las necesitas y prefieres aprovechar prácticamente las mismas dimensiones para transportar cinco personas y una enorme cantidad de carga, la CX-70 probablemente sea la mejor alternativa.

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Por $59,700 como la probamos, definitivamente no es económica. Pero después de convivir con ella resulta evidente que Mazda ya no está intentando simplemente ofrecer una alternativa un poco más refinada dentro del mercado generalista.

Está intentando convencer al comprador de que puede competir mucho más arriba y la CX-70 demuestra que tiene buenos argumentos para hacerlo.

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