Mazda CX-5 2026: cambia profundamente para seguir peleando en el segmento más competitivo

La Mazda CX-5 presenta cambios importantes en su diseño, tecnología e interior. En esta reseña profundizamos en los principales cambios de este modelo 2026.

Hay vehículos que llaman la atención por su precio, otros por su desempeño y algunos simplemente porque pertenecen a una categoría que millones de compradores consideran cada año. La Mazda CX-5 pertenece a este último grupo.

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Las SUV compactas de dos filas de asientos se han convertido en uno de los productos más importantes de la industria automotriz. Es un segmento brutalmente competitivo donde encontramos nombres como Toyota RAV4, Honda CR-V, Nissan Rogue, Hyundai Tucson, Kia Sportage y Subaru Forester.

Y en medio de todos ellos, la CX-5 ha conseguido desarrollar una personalidad propia.

Para 2026, Mazda decidió realizar cambios importantes a uno de sus productos más vendidos en todo el mundo. Tuve oportunidad de convivir con la nueva CX-5 durante varios días en Miami, utilizándola como probablemente lo hará la mayoría de sus propietarios: tráfico, autopistas, recorridos nocturnos, compras y desplazamientos diarios.

Precisamente bajo esas condiciones resulta más fácil entender sus virtudes y también algunas de las decisiones que todavía no terminan de convencerme.

Más grande, más moderna y mucho más tecnológica

La primera impresión al subir a la nueva CX-5 es clara: Mazda necesitaba actualizar el interior.

Durante años, la marca japonesa defendió una filosofía bastante particular frente a las pantallas táctiles. Su sistema multimedia estaba diseñado principalmente para utilizarse mediante un controlador físico ubicado en la consola central y, en algunos casos, la función táctil estaba limitada cuando no se utilizaba Apple CarPlay o Android Auto. Eso cambió.

La protagonista del nuevo interior es una enorme pantalla táctil de 15.6 pulgadas que sobresale del tablero como una gran tableta. Visualmente representa un cambio radical.

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El habitáculo inmediatamente se siente más moderno y tecnológicamente actualizado. La diferencia respecto al modelo anterior es considerable y demuestra que Mazda prestó atención a los comentarios de sus usuarios.

Sin embargo, mi experiencia con el sistema no fue perfecta. Durante la prueba encontré algunos menús poco intuitivos y avisos que aparecían repetidamente en la pantalla. En varias ocasiones el sistema insistía en mostrar la misma notificación cuando simplemente intentaba regresar a la proyección principal.

Puede tratarse de un detalle de programación que Mazda eventualmente corrija mediante una actualización, pero también expone uno de mis principales cuestionamientos sobre este nuevo interior: ahora demasiadas funciones dependen de la pantalla.

Menos botones, ¿realmente es mejor?

La industria automotriz parece convencida de que eliminar botones físicos automáticamente convierte un interior en algo más moderno. Personalmente, no estoy completamente de acuerdo.

En la CX-5 2026, Mazda ha reducido considerablemente la cantidad de controles físicos. El resultado visual es limpio y minimalista, pero durante el manejo obliga al conductor a interactuar con la pantalla con mayor frecuencia. Y eso no siempre representa una mejora.

Si necesito modificar una función mientras manejo, prefiero encontrar un botón o una perilla mediante memoria muscular en lugar de navegar por diferentes menús digitales.

La enorme pantalla se ve bien y representa una actualización necesaria, pero depender casi exclusivamente de ella también crea una interrogante evidente: ¿qué ocurre si el sistema presenta algún desperfecto?

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Afortunadamente, Mazda mantiene algunos controles importantes en lugares estratégicos. Uno de mis favoritos es el selector de modos de conducción instalado directamente en el volante. Desde ahí podemos cambiar entre Normal, Sport y Off-Road sin retirar las manos de la posición de manejo. Es un pequeño detalle, pero demuestra que Mazda todavía piensa en el conductor.

El manejo sigue teniendo personalidad Mazda

Esta ha sido históricamente una de las grandes diferencias entre Mazda y muchos de sus competidores. La CX-5 siempre ha intentado ofrecer un manejo ligeramente más entretenido que el promedio del segmento. Y esa personalidad todavía existe.

La dirección tiene buen peso, el volante es relativamente compacto y la camioneta responde con agilidad considerando sus dimensiones y sus 3,856 libras de peso.

En modo Sport, la transmisión reacciona con mayor rapidez y mantiene el motor en una zona más activa de revoluciones. ¿Es una SUV deportiva? No.

Pero sí transmite un poco más de carácter que algunas de sus competidoras directas.

Dicho esto, también siento que Mazda ha ido suavizando ligeramente esa conexión mecánica que caracterizaba a algunos de sus productos anteriores. Existe cierta información a través del volante, pero no tanta como recuerdo de otros modelos de la marca.

La prioridad parece haberse desplazado un poco más hacia la comodidad. Y para el comprador promedio de una CX-5 probablemente sea la decisión correcta.

Un solo motor para 2026

Bajo el capó encontramos un motor de cuatro cilindros y 2.5 litros naturalmente aspirado. Produce 187 caballos de fuerza y 186 libras-pie de torque y está asociado a una transmisión automática de seis velocidades. Para 2026, esta es la única configuración mecánica disponible.

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El desempeño es suficiente para las necesidades diarias. La CX-5 puede acelerar de 0 a 60 mph en aproximadamente 8 segundos y alcanzar una velocidad máxima cercana a las 116 mph.

Durante mis recorridos por Miami nunca sentí que necesitara considerablemente más potencia para incorporarme a una autopista o realizar un adelantamiento.

Sin embargo, tampoco estamos frente a un tren motriz particularmente emocionante. La respuesta es progresiva y predecible. Cuando se exige potencia, el sonido del motor entra claramente a la cabina, aunque nunca llega a resultar molesto.

Lo que sí merece destacarse es que para 2026 todas las CX-5 incorporan tracción en las cuatro ruedas de serie.

Eso representa un argumento importante frente a algunos competidores donde este sistema continúa siendo opcional.

Comodidad para vivir con ella todos los días

Después de varios días utilizando la CX-5 en Miami, una de sus mayores virtudes terminó siendo la comodidad.

Los asientos delanteros de la versión Premium Plus tienen buen acolchado y están claramente diseñados pensando más en viajes largos que en conducción agresiva.

Los apoyos laterales no son particularmente pronunciados, pero el cuerpo encuentra una posición natural con facilidad. La posición de manejo también es excelente.

Con mis 5 pies 11 pulgadas de estatura, encontré mucho espacio para la cabeza, hombros y piernas. La sensación desde el asiento del conductor es incluso la de estar en una SUV ligeramente más grande.

La visibilidad frontal es buena y, aunque los pilares A y B tienen dimensiones considerables, los espejos exteriores son suficientemente grandes para ayudar a minimizar los puntos ciegos.

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Además, la CX-5 incorpora cámaras de visión periférica y múltiples sistemas preventivos de accidentes.

La segunda fila fue una sorpresa

Uno de los aspectos que más me sorprendió fue el espacio para los pasajeros posteriores.

Sentado detrás de mi propia posición de manejo, todavía tenía aproximadamente cinco dedos de separación entre mis rodillas y el asiento delantero, además de alrededor de cuatro dedos entre mi cabeza y el techo. Para una SUV compacta, es un espacio bastante generoso.

Los pasajeros posteriores también cuentan con salidas independientes de aire acondicionado, dos puertos USB-C y calefacción para los asientos en esta versión.

El túnel central es relativamente alto y puede limitar ligeramente el espacio para un tercer ocupante, pero dos adultos pueden viajar cómodamente durante recorridos largos.

El techo panorámico también ayuda a mejorar considerablemente la sensación de amplitud dentro de la cabina.

Mazda quiere acercarse al mundo premium, pero todavía hay detalles pendientes

Durante años, Mazda ha intentado posicionar sus productos en un espacio interesante del mercado. Oficialmente no compite directamente contra Lexus, Acura o Infiniti, pero tampoco quiere ofrecer exactamente la misma experiencia que encontramos en algunas marcas generalistas.

En muchos aspectos, la estrategia funciona. El diseño del interior, la combinación de colores y la integración de los diferentes paneles transmiten una sensación sofisticada.

Los asientos perforados de doble tono de la unidad probada tienen excelente presencia y algunos puntos de contacto ofrecen materiales agradables al tacto.

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Pero no todo mantiene el mismo nivel. En las puertas encontramos varios plásticos rígidos, tanto en la segunda fila como en la parte delantera. No afectan la funcionalidad del vehículo, pero sí llaman la atención en una versión que supera los $40,000.

Es precisamente en esos pequeños detalles donde queda claro que Mazda todavía se encuentra entre dos mundos. Tiene aspiraciones premium y en algunas áreas logra transmitirlas perfectamente. En otras, el presupuesto recuerda que seguimos hablando de una SUV compacta generalista.

Un diseño exterior que evoluciona sin perder identidad

Mazda no decidió reinventar completamente la apariencia de la CX-5.

La enorme parrilla frontal mantiene la identidad que hemos visto durante los últimos años, pero los faros fueron rediseñados y ahora ofrecen una apariencia más moderna.

Las luces LED diurnas rodean parcialmente las esquinas y ayudan a enfatizar visualmente los guardafangos.

La parte posterior también recibe un tratamiento similar.

Los nuevos faros son más delgados y alargados, mientras que el tradicional emblema central fue reemplazado por el nombre MAZDA escrito directamente sobre la compuerta. El mismo tratamiento aparece en el volante.

Son pequeños cambios, pero ayudan a establecer una nueva identidad visual para la marca.

Algo que no termina de convencerme es el uso extensivo de acabados tipo piano black alrededor de la carrocería. Se ven bien cuando el vehículo es nuevo, pero este tipo de superficie suele mostrar rayones y desgaste con bastante facilidad.

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En una SUV diseñada para uso familiar y cotidiano, habría preferido un material ligeramente más resistente.

Espacio suficiente para las necesidades diarias

Detrás de la segunda fila encontramos 33.7 pies cúbicos de espacio de carga. Al plegar los asientos posteriores, la capacidad aumenta hasta 66.5 pies cúbicos y el piso queda prácticamente plano.

Durante el uso diario resulta más que suficiente para compras, equipaje o equipos recreativos.

Debajo del piso encontramos las herramientas, una rueda de repuesto temporal de 17 pulgadas y el subwoofer del sistema de audio Bose perfectamente integrado.

Un pequeño detalle mejorable es que Mazda no ofrece un espacio específico para guardar el cobertor del área de carga cuando decidimos retirarlo.

Consumo razonable y buena autonomía

La CX-5 2026 ofrece consumos estimados de entre 24 y 30 mpg, dependiendo del tipo de conducción.

Su tanque tiene una capacidad de 15.3 galones, lo que permite una autonomía aproximada de entre 362 y 459 millas. Son cifras razonables para una SUV compacta con tracción en las cuatro ruedas de serie.

Sin embargo, este es también uno de los segmentos donde la electrificación está avanzando rápidamente. Competidores como Toyota, Honda, Hyundai y Kia ofrecen diferentes alternativas híbridas, algunas con cifras de eficiencia considerablemente superiores.

La ausencia de una opción híbrida podría convertirse en una desventaja importante para Mazda.

¿Cuánto cuesta?

La gama del Mazda CX-5 2026 comienza en $31,500 para la versión AWD.

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La versión Select tiene un precio inicial de $33,500, seguida por la Preferred de $35,800 y la Premium de $38,400.

La unidad que probé corresponde a la versión Premium Plus, con un precio base de $40,500.

El único elemento opcional instalado era la pintura exterior Machine Gray Metallic, con un costo adicional de $600. Eso coloca el precio de la unidad probada ligeramente por encima de los $41,000.

Es una cifra importante para una SUV compacta, pero también debemos considerar que estamos hablando de la versión más equipada y que la tracción en las cuatro ruedas viene de serie.

Veredicto

Después de utilizar la Mazda CX-5 2026 durante varios días en Miami, entiendo perfectamente por qué este modelo genera tanto interés.

No intenta ganar la batalla ofreciendo el motor más potente ni el mejor consumo del segmento. Su principal virtud continúa siendo el equilibrio.

Es cómoda, espaciosa, tiene buena presencia y conserva una personalidad de manejo ligeramente más entretenida que muchas de sus competidoras.

La actualización tecnológica era necesaria y la enorme pantalla de 15.6 pulgadas transforma completamente la percepción del interior.

Sin embargo, Mazda quizás fue demasiado lejos reduciendo los controles físicos y algunos materiales rígidos todavía contrastan con las aspiraciones premium de la marca.

También resulta difícil ignorar la ausencia de una alternativa híbrida en un segmento donde cada vez más compradores buscan reducir el consumo de combustible.

Aun así, la CX-5 sigue teniendo algo que no siempre aparece en una hoja de especificaciones: personalidad.

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En un mercado dominado por productos extremadamente competentes pero cada vez más parecidos entre sí, Mazda todavía intenta recordarnos que un vehículo familiar también puede transmitir un poco de emoción detrás del volante.

Con un precio inicial de $31,500 y poco más de $41,000 para la unidad Premium Plus que probé, la Mazda CX-5 2026 merece estar en la lista de cualquier comprador que esté considerando una Toyota RAV4, Honda CR-V, Nissan Rogue, Hyundai Tucson, Kia Sportage o Subaru Forester.

No es perfecta. Pero en uno de los segmentos más competitivos de la industria, sigue encontrando la manera de diferenciarse.

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